Solamente siete intervenciones con alta in situ tuvo que atender Cruz Roja
La jornada del lunes transcurrió con una serenidad poco frecuente incluso para los estándares de una celebración ya acostumbrada a convivir con la intensidad y el riesgo. En el tercer día del Carnaval del Toro, la actividad asistencial fue mínima y, permitió que la atención se desplazara más hacia el pulso festivo que hacia la preocupación sanitaria.
Según los datos facilitados por Cruz Roja, únicamente se registraron siete intervenciones durante el turno diurno, todas ellas resueltas mediante alta in situ. Se trató, en su mayoría, de incidencias leves: contusiones propias de la participación, episodios de mareo, molestias musculares o alteraciones pasajeras del ritmo cardiaco. Entre los atendidos figuraban cinco vecinos de Ciudad Rodrigo, una persona procedente de Serradilla del Arroyo y un visitante llegado desde Barcelona.
La climatología contribuyó a ese clima de calma. La temperatura, inusualmente benigna para esta época del año, suavizó el ambiente, mientras una amenaza de lluvia que se insinuó durante algunos tramos de la jornada terminó por disiparse sin consecuencias, como si también el cielo hubiera decidido conceder una tregua.
En el plano taurino, los astados de la ganadería de Fermín Bohórquez, procedentes de Jerez de la Frontera, ofrecieron un comportamiento que los aficionados calificaron de noble y dinámico. Tanto en la plaza como en los encierros y desencierros mantuvieron un juego vivo, generando momentos de expectación sin derivar en situaciones de gravedad.
Dos de los episodios más comentados fue el del desencierro matinal, cuando uno de los toros permaneció largo tiempo remiso a entrar en corrales, quedando apostado en sus inmediaciones hasta bien entrada la tarde, cerca ya de las tres. O una caída a la salida del registro con tres corredores delante de un toro que a pesar de lo aparatoso de las imégenes, todo quedó un susuto al caer también el astado. Aquellas escenas, más tensas que peligrosas, concentraron la mirada de los asistentes y añadió un matiz de suspense a una jornada que, en términos generales, quedará en la memoria como una de las más apacibles del festejo.