La talla del siglo XV está vinculada a la Casa de Alba y Santa Teresa, tras una compleja restauración estructural. La imagen, que presentaba riesgo de colapso, será presentada este viernes en la iglesia de San Juan de la Cruz y volverá al culto durante la Cuaresma.
La Orden de los Carmelitas Descalzos ha recuperado una pieza fundamental del patrimonio histórico y religioso de la villa ducal. Se trata del denominado "Santo Cristo del Castillo", una imagen de Jesucristo crucificado de estilo tardogótico con más de 500 años de antigüedad. La obra, que ha sido sometida a un minucioso proceso de restauración para salvarla de un estado crítico de conservación, será devuelta al culto esta misma semana.
La intervención ha permitido no solo estabilizar la estructura de la escultura, que corría riesgo de desprendimiento, sino también desvelar los secretos técnicos de los maestros tallistas del siglo XV. La iniciativa ha sido financiada por la Orden del Carmelo Descalzo, devolviendo a Alba de Tormes un legado artístico vinculado históricamente a la Casa de Alba y a la figura de Santa Teresa de Jesús.
La puesta de largo de la imagen restaurada tendrá lugar el próximo viernes, 20 de febrero, a las 19:30 horas. El acto se celebrará en la iglesia de San Juan de la Cruz de Alba de Tormes. Según ha confirmado la orden religiosa, la escultura no quedará como una pieza de museo, sino que recuperará su función devocional inmediata.
El Cristo presidirá los Vía Crucis cuaresmales de este año. De manera especial, el Viernes Santo encabezará el Vía Crucis dedicado a San Juan de la Cruz y será venerado durante los oficios de la Pasión del Señor en la Basílica de la Anunciación.

La recuperación de la obra ha estado en manos de Miguel García, restaurador y Doctor por la Universidad de Salamanca (USAL). El estado previo de la imagen era alarmante: presentaba una degradación severa, con los dos brazos completamente desprendidos del torso, pérdida de dedos en las manos, desaparición de parte del paño de pureza y ataques de xilófagos (carcoma).
Las dimensiones de la obra son notables, con una cruz de 210 x 120 centímetros y un Cristo de 111 x 70 centímetros. El proceso de restauración ha seguido criterios científicos rigurosos:
Uno de los hallazgos más interesantes tras el estudio de la talla es su morfología singular. A simple vista, la imagen presenta un rostro inusualmente alargado y un pecho estirado. Los estudios confirman que no es un error del escultor, sino una corrección óptica intencionada.
El Cristo fue concebido originalmente para ser colocado en una posición muy elevada, probablemente coronando el retablo de la capilla de la torre del homenaje del castillo. El artista talló la figura distorsionada para que, al ser observada desde abajo por los fieles (perspectiva sotto in su), las líneas se corrigieran visualmente, ofreciendo una anatomía perfecta y monumental.

La historia material de esta pieza es un recorrido por los últimos cinco siglos de España. Según la documentación histórica y la tradición oral, la talla presidió la capilla del castillo-palacio de los Duques de Alba. Aparece referenciada en el inventario de bienes realizado en 1503 tras la muerte de don García Álvarez de Toledo, II duque de Alba, donde se menciona una capilla en la torre del homenaje con "un retablo de madera" y "las ystorias de la Pasión".
La imagen fue testigo del esplendor de la corte ducal en el Renacimiento y fue contemplada por personalidades como el Gran Duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo, o la propia Santa Teresa de Jesús. Se tiene constancia de la visita de la Santa al castillo en 1574, invitada por la duquesa María Enríquez de Guzmán, momento en el que pudo orar ante esta imagen.
Su supervivencia es casi milagrosa. A principios del siglo XIX, la talla fue trasladada a una ermita de una finca ducal para protegerla de la Guerra de la Independencia, poco antes de que la fortaleza fuera incendiada en 1813. Tras pasar por manos privadas tras la desaparición de dicha ermita, ha sido donada recientemente a los Carmelitas.
"Es una satisfacción poder ofrecer a Alba de Tormes la veneración de esta imagen más de cinco veces centenaria, que se convierte en la imagen religiosa más antigua conservada en la villa ducal originariamente de la Casa de Alba", ha destacado el prior Miguel Ángel González.