Martes, 17 de febrero de 2026
Volver Salamanca RTV al Día
Cuando falta la emoción
X

Festival con Picadores | La Crónica de Paco Cañamero

Cuando falta la emoción

Publicado 16/02/2026 21:07

Y es que el aburrimiento es, quizá, el peor enemigo del toreo: puede haber fallos, puede haber silencios, puede haber dureza… pero si no hay emoción, el rito pierde su pulso.

Crónica Festival Taurino con Picadores lunes Carnaval por Paco Cañamero

No fue la mejor novillada, ni la que quedará en el recuerdo de este magnífico Carnaval del Toro. Así es la Fiesta, la Tauromaquia o el arte del toreo, llámenlo como quieran. Hay tardes en las que las circunstancias no vienen a favor y hay que afrontarlas como vienen, porque en este arte se busca el triunfo, la bravura, la emoción, la grandeza… o incluso la bronca. Lo que se debe evitar es el aburrimiento, y eso fue, por desgracia, lo que predominó en esta tarde del Lunes de Carnaval.

Además, el viento frío que se levantó a partir del segundo novillo hizo muy incómoda la estancia en el tablao, metiéndose hasta los huesos y desluciendo aún más un festejo falto de alma. Y es que el aburrimiento es, quizá, el peor enemigo del toreo: puede haber fallos, puede haber silencios, puede haber dureza… pero si no hay emoción, el rito pierde su pulso. Eso fue lo que se vivió en esta novillada con picadores: un aprobado justo para Tomás Bastos y poco más que reseñar en cuanto a contenido artístico. Y, al final, lo de menos es si se cortan orejas o no; el toreo se mide en emoción, y aquí apenas hubo.

De los espadas, el más solvente y asentado fue Tomás Bastos, última ilusión de la torera localidad de Vila Franca de Xira, que busca reverdecer el sitio que un día tuvieron sus paisanos José Falcón, José Julio o Mario Coelho. Apoderado por Cristina Sánchez y avalado como una de las promesas del escalafón, vestido con un impecable purísima y azabache, dejó un saludo a la verónica de buen gusto ante el Sánchez Herrero que abrió plaza. Brindó al público una faena elegante, con cierto poso sobre la diestra, aprovechando lo mejor que ofrecía el novillo por ese pitón. Faena de formas y corrección, sin alardes, más de oficio que de estallido.

Quien logró levantar al público, aunque fuera por la vía del sobresalto, fue Julio Méndez, tras una aparatosa voltereta al lancear a su primero, que se le coló por el pitón derecho. Se repuso con prontitud y volvió a la cara con firmeza, firmando una labor brindada al público con más voluntad que acierto. Lo más reseñable fue el inicio de faena, doblándose por abajo en pases de castigo con intención. Sin embargo, el utrero acusó falta de codicia y la oreja obtenida tuvo escaso peso emocional: premio sin eco, como moneda sin curso en la memoria del aficionado.

Tampoco logró dejar huella en el tendido Félix San Román, alto y vareado como un chopo ribereño, en una tarde que, además, se fue enfriando por momentos, tanto en lo climatológico como en lo artístico. La sensación fue de trámite, de querer y no poder, quedando el conjunto en un ejercicio que pide, con justicia, una segunda convocatoria y más rodaje.

Desde Navarredonda de la Rinconada llegaba Diego Mateos, que debutaba con picadores tras haber sido triunfador del Bolsín en su día y despertar expectación entre quienes le siguieron en las novilladas sin caballos. Las ganas las dejó claras desde el inicio, clavándose de hinojos para recibir al cierra plaza, gesto valiente y de buen concepto. Enfrente tuvo un astado de bonita lámina y bien rematado, aunque muy justo de fuerza, carencia que, unida a la escasa humillación, condicionó la lidia y lo llevó a defenderse ante la pañosa del debutante. La faena no terminó de tomar vuelo y, con los aceros, pasó un verdadero calvario que afeó el conjunto. Conviene recordar que la suerte suprema también se entrena y forma parte esencial del oficio.

En definitiva, entre el frío cortante y la falta de emoción, cuando arrastraron al cuerto novillo muchos aficionados abandonaron el tablao con prisa, buscando el calor de un caldo como quien se refugia tras una tarde que no terminó de encender la llama del toreo. Porque cuando el toro no empuja y la emoción no brota, la Fiesta se queda en gesto… y el aficionado, que viene a sentir, lo nota enseguida.

FICHA DEL FESTEJO

Ganadería: Se lidiaron cuatro utreros de Sánchez Herrero.

Tomás Bastos: Palmas.

Julio Méndez: Oreja.

Félix San Román: Palmas.

Diego Mateos (debutaba con picadores): Palmas tras aviso.

Ambiente: Lleno en tarde nublada y muy fresca al final.

HOJA DE RUTA

El encanto del Carnaval del Toro reside en llegar por la mañana y dejarse llevar, que todo fluya y sorprenda como manda la tradición. Este lunes, como es costumbre, la peña Puerta del Desencierro —probablemente la más farinata de todas— entregó las llaves de los Porteros Mayores a los ilustres Tato Galerías y Lauren Risueño, inseparables amigos y orgullosos de llevar en las venas la sangre mirobrigense. Dos aficionados cabales, de los que honran la Fiesta con su presencia y su pasión.

Muy taurina también la dama Laura de La Nava, de Puebla de Yeltes, aficionada de raíz desde niña, cuando comenzó a recorrer festejos junto a su padre, Óscar de La Nava. El festival del martes lo vivirá con especial intensidad al hacer el paseíllo Borja Jiménez. Torero de su predilección. Mi brindis para Laura, cuya compañía y amenidad fueron, en la novillada de ayer, el mejor quite —y el más eficaz— contra el tedio de la tarde.