, 15 de febrero de 2026
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El Colegio San Francisco monta su circo a cubierto de la lluvia
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Ciudad Rodrigo | Carnaval colegios

El Colegio San Francisco monta su circo a cubierto de la lluvia

Publicado 13/02/2026 13:36

El pabellón de Conde de Foxá se convirtió en improvisado refugio festivo tras una mañana pasada por agua.

La meteorología, obstinada y persistente, alteró este año uno de los ritos más reconocibles del calendario mirobrigense. La lluvia continua y el viento desapacible obligaron a suspender el tradicional desfile de disfraces por las calles de la ciudad, ese cortejo bullicioso que cada Carnaval de Toro encuentra su culminación simbólica en la Plaza Mayor, transformada por unos días en coso taurino y escenario de celebración colectiva.

Sin embargo, el mal tiempo no logró empañar el ánimo festivo de la comunidad escolar. Lejos de resignarse, alumnos, docentes y familias trasladaron la celebración al interior del pabellón de la avenida Conde de Foxá, donde también participaron los estudiantes del La Providencia?Teresianas. El recinto, colmado hasta las gradas, ofrecía una estampa elocuente: paraguas aún húmedos, abrigos sobre los asientos y, por encima de todo, la vibración expectante propia de los días señalados.

El Colegio San Francisco eligió como hilo conductor el universo del circo, una temática que permitió desplegar un desfile especialmente vistoso y dinámico. Una sonora batucada marcaba el ritmo, envolviendo el ambiente en una cadencia contagiosa que invitaba a la participación espontánea del público.

Ante la mirada atenta —y visiblemente emocionada— de padres, madres y abuelos, fueron sucediéndose las distintas comparsas: leones y tigres de paso solemne, forzudos de gesto desafiante, payasos de sonrisa deliberadamente exagerada, majorettes de paso preciso. No faltaron domadores, acróbatas, malabaristas, trapecistas ni equilibristas, cada grupo aportando su propio matiz de color y movimiento.

Así, bajo techo pero sin perder un ápice de entusiasmo, la comunidad educativa convirtió la adversidad climática en un episodio casi simbólico: el carnaval, como la infancia, demostró una vez más su capacidad para reinventarse y persistir, incluso cuando el cielo insiste en cerrarse.