Los vecinos de La Vellés celebran la festividad de San Blas manteniendo viva una tradición que se remonta a 1861
Los vecinos de La Vellés se han dado cita un año más para celebrar la festividad de San Blas, manteniendo viva una de las esencias más características del municipio. Esta tradición se remonta al año 1861, momento en el que se documenta la existencia de pequeñas tierras arrendadas para la labranza, cuyo cobro se efectuaba originalmente mediante la entrega de trigo y queso para el santo.
La historia de esta celebración está estrechamente ligada al paraje conocido como Gansinos, unos prados comunales en propiedad proindiviso con capacidad para alimentar a 126 bueyes al año. De esta gestión ganadera pervive una singular unidad de superficie: la chita. Basada en la anatomía del animal —teniendo en cuenta que cada una de las cuatro patas del buey tiene dos chitas o uñas—, esta medida tradicional equivale a unos 800 metros cuadrados.