La Rondalla Tres Columnas presentó sus coplas con protagonismo de inteligencia artificial bajo directrices mirobrigenses y homenajeando el consistorio a Gabriel de Aller, veterano constructor de “tablaos”
Uno de los grandes reclamos de la Semana Cultural del Carnaval mirobrigense vuelve a ser, año tras año, la presentación de las coplas de la Rondalla Tres Columnas. Tal es la expectación que despiertan estos versos satíricos —destilados a partir de los chascarrillos, anécdotas y pequeñas historias de la vida local— que el acto ha de celebrarse en dos sesiones consecutivas, ambas con el Teatro Nuevo Fernando Arrabal lleno hasta la bandera.
La edición de este año dejó, además, una anécdota digna de figurar en el propio repertorio carnavalesco. Por un desajuste en la logística de transporte desde la imprenta, las coplas en su formato original no llegaron a tiempo: la noche de la presentación se encontraban nada menos que en el puerto de Barcelona, listas para embarcar rumbo a América. Hubo que improvisar, y el público recibió unas humildes fotocopias en blanco y negro, grapadas con urgencia. Como corresponde al espíritu del Carnaval, el contratiempo se convirtió en motivo de sonrisa y en historia para ser contada.
El acto comenzó, no obstante, con un tono solemne. El Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo rindió homenaje a Gabriel de Aller Iglesias, veterano constructor de “tablaos”, reconociendo una labor callada y constante en la que quiso hacer partícipes a sus hermanos, compañeros habituales en estas tareas.
A partir de ahí, la velada fue ganando en desenfado. La presentación de las coplas, dirigida por el murguista santeño Nino, avanzó con su habitual mezcla de campechanía y guiños cómplices, salpicando cada introducción de apuntes anecdóticos que predisponían al público a la risa.
Sobre el escenario desfilaron escenas y personajes cuidadosamente hilados. Destacó la aparición de una aspirante a murguista de origen oriental, que se presentó en su lengua materna, dejando entrever apenas algunas palabras reconocibles y la ubicación de sus supuestos negocios en la ciudad, lo suficiente para provocar carcajadas gracias a un guion medido y eficaz. No faltó tampoco un imitador interpretado por Jesús Molinero del artista local Sergio Alonsoque mostró una maqueta de la escultura dedicada al Carnaval y explicó, entre bromas, el estado de su trabajo.
Como colofón, la Corte de Honor subió al escenario para dirigir unas palabras y, en un alarde de complicidad festiva, se animó a bailar junto a los murgistas. Cerró el acto el alcalde mirobrigense, quien agradeció y felicitó a los miembros de la Rondalla, no sin dejar constancia —en tono de amable reproche— de que el propio consistorio y su corporación vuelven a ser protagonistas destacados en muchas de las coplas.
Las coplas completas pueden descargarse aquí.
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