Este lunes se celebra el Día Mundial de los Humedales, una fecha para recordar la importancia de la docena de enclaves protegidos en la provincia y la red de lagunas menores que alberga
Este lunes, 2 de febrero, se celebra el Día Mundial de los Humedales, una efeméride global que busca concienciar sobre la función crítica de estos ecosistemas para la salud del planeta. Salamanca cuenta con una riqueza hidrológica notable, encabezada por doce zonas catalogadas de interés especial y una extensa red de pequeños humedales que, desde La Armuña hasta la Sierra, actúan como refugios imprescindibles para la fauna y reguladores del clima.
La fecha conmemora la firma del Convenio de Ramsar el 2 de febrero de 1971, el primer tratado moderno relativo a la conservación de estos entornos. Más de medio siglo después, el objetivo sigue siendo visibilizar el valor de unos ecosistemas que actúan como los 'riñones' del paisaje: filtran el agua, almacenan carbono y amortiguan los efectos de las catástrofes naturales.
Para este año 2026, la campaña global ha seleccionado el lema 'Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebremos el patrimonio cultural'. Este enfoque destaca cómo los saberes ancestrales han sido esenciales para el mantenimiento de muchos humedales en el mundo y subraya la necesidad de integrar su conservación en las agendas de desarrollo nacionales e internacionales.
En la provincia de Salamanca, estos espacios no son solo reservas de agua; son escenarios donde prospera la vida, ofreciendo oportunidades recreativas, turísticas y culturales. Sin embargo, se enfrentan a amenazas constantes como la contaminación, la sobreexplotación y el cambio climático, lo que exige una responsabilidad compartida para su protección y restauración.
Un humedal se define como una zona de la superficie terrestre que está temporal o permanentemente inundada, ya sea con agua dulce o salada. Su característica fundamental es la presencia de suelo anóxico (bajo en oxígeno) y una vegetación adaptada específicamente a la saturación hídrica, como juncos y lirios.
Sus funciones ecológicas son indispensables para el equilibrio medioambiental:
Regulación del Clima: Los humedales ayudan a almacenar carbono, lo que contribuye a mitigar el cambio climático. Actúan como amortiguadores naturales frente a fenómenos meteorológicos extremos.
Purificación del Agua: Funcionan como filtros naturales, mejorando la calidad del agua al eliminar contaminantes y sedimentos.
Biodiversidad: Albergan más del 40% de las especies del mundo, proporcionando hábitats cruciales para diversas especies de flora y fauna.
Suministro de Agua: Los humedales son fuentes importantes de agua dulce, esenciales para el consumo humano, la agricultura y la pesca.
La Junta de Castilla y León mantiene un Catálogo de Zonas Húmedas de Interés Especial que otorga un régimen de protección específico para garantizar su conservación. En la provincia de Salamanca, existen exactamente 12 enclaves catalogados que destacan por su valor ecológico y por ser puntos clave en las rutas migratorias de aves:
Entre todos los humedales salmantinos, el Azud de Riolobos representa un caso paradigmático de éxito medioambiental derivado de una obra civil. Finalizado en 1998 y puesto en servicio originalmente para el regadío, este embalse con capacidad para 14 hectómetros cúbicos y una presa de 19 metros de altura ha transformado radicalmente el ecosistema de la comarca y se ha convertido en uno de los mejores lugares para observación de aves; en este enclave se han detectado 254 especies de aves, con poblaciones que alcanzan los 10.000 ejemplares.
Más allá de las zonas protegidas oficialmente, Salamanca alberga una rica red de humedales no catalogados. Se trata frecuentemente de pequeñas lagunas temporales o charcas de origen antrópico -creadas originalmente para el ganado- que se concentran en comarcas con suelos arcillosos e impermeables.
Las zonas de La Armuña, el Campo Charro y el entorno de Alba de Tormes son especialmente ricas en estos pequeños ecosistemas. Aunque no figuran en los grandes listados, su función es vital: actúan como 'pasos de piedra' que conectan hábitats y sirven de refugio para la biodiversidad local, especialmente para anfibios y aves limícolas.
La fauna asociada a los humedales es extraordinariamente diversa. Estos espacios albergan más del 40 % de las especies del mundo y, en el caso concreto de Salamanca, son el hogar o zona de paso de: