Basándose en un estudio que sitúa a España como el país con menor conexión emocional con la naturaleza de 61 analizados, colectivos como Escuelas Campesinas de Salamanca exigen a las administraciones moratorias para macroproyectos y una planificación territorial que proteja el paisaje
Coincidiendo con la celebración, de ayer lunes, del Día Mundial de la Educación Ambiental, la plataforma ciudadana Salvemos el Mundo Rural Agredido ha difundido una dura carta abierta dirigida a las instituciones públicas y a la sociedad civil. En el documento, suscrito por colectivos como la Asociación Escuelas Campesinas de Salamanca, las organizaciones denuncian la incoherencia entre los discursos oficiales sobre sostenibilidad y la realidad de una gestión territorial que, a su juicio, está convirtiendo el medio rural en un 'polígono industrial'.
El comunicado parte de una premisa alarmante basada en un reciente estudio publicado por la revista científica Earth: España ocupa el último lugar en conexión emocional con la naturaleza entre 61 países analizados. Para los firmantes, este dato no es casualidad, sino la consecuencia directa de un modelo que trata el territorio como un mero recurso extractivo.
"No hay nada que celebrar si no tenemos tierra que proteger", sentencian desde la plataforma, calificando de "vacías" las palabras institucionales frente a la destrucción sistemática del paisaje. "España: De paraíso natural a polígono industrial", resumen en su misiva.
La carta cuestiona cómo es posible transmitir valores medioambientales a las futuras generaciones cuando se está "desmantelando el aula más importante que existe: nuestro paisaje y nuestro entorno rural". Los colectivos argumentan que la contaminación y la transformación industrial del campo rompen el vínculo vital de las personas con su entorno, generando lo que la ciencia califica como malestar psicológico.
Entre las principales amenazas señaladas, el texto destaca la contaminación de acuíferos por nitratos de la ganadería industrial y la proliferación de plantas de biogás, que según los denunciantes, convierten a los pueblos en "territorios de sacrificio". Asimismo, critican la implantación masiva y sin planificación de macroplantas fotovoltaicas y parques eólicos.
"Arrancar árboles que son parte de nuestra historia y expropiar a los agricultores de su medio de vida no es transición verde, es un expolio de nuestra soberanía alimentaria", afirman. El comunicado alerta sobre el impacto de estas infraestructuras en la fauna, señalando que los molinos en corredores migratorios diezman las aves y los "mares de espejos solares" fragmentan los hábitats.
El escrito también pone el foco en la minería agresiva que "desfigura las montañas" y en la gestión forestal. La plataforma denuncia una falta flagrante de recursos para la prevención de incendios, lamentando que "el monte se deja morir durante el invierno y se llora en verano", lo que conlleva la pérdida de un patrimonio forestal de difícil recuperación.
"La educación ambiental no es un folleto; es la experiencia de un río limpio, un bosque vivo y un horizonte sin cables ni hormigón", reivindican desde Salvemos el Mundo Rural Agredido, insistiendo en que la naturaleza no debe verse como un "solar para la especulación".
Ante esta situación, la plataforma y las asociaciones adheridas han presentado una batería de exigencias concretas al Gobierno de España, a las Comunidades Autónomas y a las administraciones locales:
El comunicado concluye advirtiendo que ocupar el último puesto mundial en conexión con la naturaleza es una "señal de auxilio" de la sociedad española. "Si no protegen el paisaje, están condenando a la ciudadanía a vivir en un desierto emocional y ecológico", finalizan.