Hoy en día, la imagen personal es una muestra clara de la personalidad, el estilo, los intereses, los miedos e incluso del carácter de uno mismo. Cuando abrimos el armario y elegimos unos pantalones vaqueros en lugar de un pantalón negro chino, o un jersey con los hombros descubiertos en vez de una camisa azul de lino con un jersey fino de rayas negras atado por encima, estamos tomando decisiones que de manera indirecta definen nuestro estado de ánimo.
Al igual que la cara es el espejo del alma, la ropa y la forma de combinar prendas básicas, colores y texturas es una muestra de si somos más atrevidos y nos dejamos llevar por las tendencias, o somos más clásicos y apostamos por la moda elegante que siempre ha sido un éxito en cualquier pasarela. No se trata solo de moda, sino que la imagen personal tiene un papel muy importante en la primera imagen que una persona se lleva de nosotros, nunca mejor dicho.
A través de la ropa y los complementos se transmite confianza, seguridad, tranquilidad e inteligencia. Con detalles mínimos como llevar unos pendientes o un colgante cuando se viste con un jersey en pico o añadir el elegante reloj Hamilton en color verde en la muñeca, el conjunto se ve más elegante.
Teniendo en cuenta la psicología de la moda y la importancia de la primera impresión de una persona, es coherente que siempre haya habido patrones y códigos de vestimenta en algunos trabajos y oficinas; aunque hoy en día es común hasta en ferias y eventos.
No se trata de imponer unas normas y obligarnos a vestir de una manera específica, sino más bien de unificar estilos y garantizar que todos los asistentes o empleados estén en sintonía. El código de vestimenta es simplemente una hoja de estilo de moda que nos ayuda a saber qué ropa elegir en función de la ocasión y el entorno más discernido o formal en el que se desarrolla el evento o reunión en cuestión.
La armonía es una de las cualidades y características más demandadas en cualquier sector, porque es ese equilibrio visual que cualquier cliente o persona externa ve cuando llega a un lugar. No es lo mismo tener una reunión laboral con diez personas y cada una de ellas con una combinación de colores, tejidos y texturas totalmente diferentes, que coincidiendo en tonalidad y estilo en las prendas.
Una vez entiendes que hay que definir un estilo personal, el siguiente paso es saber elegir las prendas básicas que no pueden faltar en tu armario y que combinándolas puedes conseguir muchos looks diferentes sin gastar mucho dinero.
Cuando no se entiende mucho de moda lo mejor es seguir publicaciones y recomendaciones de estilistas y profesionales de moda en redes sociales o tiendas de toda la vida que siempre aciertan como la famosa “Ya es primavera” de El Corte Inglés. Una referencia perfecta para quienes empiezan a interesarse por la moda, ya que los creadores siempre piensan en todo tipo de público, desde más jóvenes hasta adultos.
Y otra idea es fijarse en la forma de vestir y de combinar accesorios y prendas de influencers de edad similar a la tuya. A veces no es tanto seguir o no la moda de cada temporada, sino ver el resultado de combinaciones de vestir y elegir la que más te guste, siempre priorizando tus gustos y personalidad.
Establecer un dress code en un evento o fiesta es sin duda algo que cada vez está más en tendencia. Es una forma de hacer sentir cómodos tanto a anfitriones como a invitados, ya que realmente no se dice una prenda específica que llevar, sino una temática, colores o tonalidades que seguir para conseguir un equilibrio visual entre todos. Es decir, establecer un dress code no es ningún reto ni debe considerarse un desafío, sino una recomendación para elegir tus prendas favoritas o un simple complemento acorde a la temática.
La moda y los códigos de vestimenta han despertado en la sociedad un gran interés por las tendencias y las prendas de temporada. Pero no hay que confundir aprender a vestir con estilo y lucir las prendas con gastar grandes cantidades de dinero.
La clave para vestir con estilo es informarse y aprender de estilistas y expertos en moda, porque aunque ellos suelen llevar prendas de firmas reconocidas y marcas, siempre puedes adaptar el estilo a lo que contenga tu armario.
El gran secreto está en tener unas prendas atemporales y de colores neutros que puedan combinarse y crear varios looks diferentes. Así con un par de camisetas básicas de color blanco, negro o beige, unos jeans, unos pantalones de arreglar, una falda y una chaqueta americana o blazer puedes lucir como una experta en moda sin apenas gastar mucho dinero.
Eso sí, es recomendable invertir en prendas de calidad para alargar la vida útil de cada una de ellas. No hace falta ir de tiendas todos los meses, pero sí es bueno priorizar una calidad óptima para que esas camisetas básicas blancas no se pongan de color amarillento con el uso y el lavado.
También hay muchas ofertas y momentos del año donde las tiendas de ropa locales y las grandes compañías lanzan promociones y semanas con precios especiales. Lo ideal es estar atento a las redes sociales y los comunicados de cada una de ellas para aprovechar esos precios más bajos y así con el mismo dinero poder comprar más cantidad de prendas y accesorios.
No obstante, en muchas etapas de rebajas el stock de muchas prendas, zapatos y accesorios es menor, por lo que es importante comprobar si hay en la web online para conseguirlos.