La Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública (ADSP) alerta de que, aunque las listas oficiales bajan, hay casi 20.000 pacientes en el 'buzón' pendientes de asignación de cita. Denuncian que la mejora quirúrgica se debe a las derivaciones a la privada.
La Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública (ADSP) de Salamanca ha emitido un contundente análisis sobre los últimos datos de listas de espera publicados por la Junta de Castilla y León correspondientes al cierre de 2025. El colectivo denuncia que, tras la aparente mejora de las cifras oficiales, se esconde una realidad preocupante: cerca de 30.000 personas siguen pendientes de ser atendidas en una primera consulta si se suman las listas oficiales y los pacientes que se encuentran en el llamado "buzón" sin cita asignada.
Según el informe facilitado por la ADSP, aunque el número de pacientes en espera oficial para una primera consulta ha descendido de 23.425 en 2024 a 13.545 al finalizar 2025, esta bajada es engañosa. El colectivo señala que el número de volantes que están "en el buzón pendientes de citar" ha experimentado un aumento drástico, pasando de 7.393 a 19.876 pacientes en solo un año. Esta situación convierte a Salamanca en el área de salud con más pacientes pendientes de citar de toda la comunidad autónoma.
El análisis de la asociación pone el foco en especialidades concretas donde la situación se ha deteriorado significativamente. Los datos revelan un aumento notable en los pacientes que esperan la asignación de cita:
En cuanto a las intervenciones quirúrgicas, la ADSP reconoce que el número de pacientes pendientes ha disminuido de 6.722 a 5.943, y la demora media estructural ha bajado de 142 a 90 días. Sin embargo, atribuyen esta mejora exclusivamente a la "autoconcertación por las tardes" y, sobre todo, a la externalización de más de 1.500 intervenciones a la medicina privada durante el último año.
El colectivo denuncia un "agravio comparativo" para aquellos ciudadanos que deciden mantenerse en el sistema público. Según los datos analizados, el tiempo medio de espera para los pacientes que han rechazado operarse en un centro privado se sitúa en 325 días, frente a los 90 días de la espera estructural media. "Las personas que se niegan a ser operadas en la privada nunca deben perder la garantía en las listas de espera", critican desde la asociación, señalando la enorme brecha entre ambos tiempos de demora.