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Investigación científica de la muerte de Unamuno
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Por Francisco Blanco Prieto

Investigación científica de la muerte de Unamuno

Actualizado 25/01/2026 19:12

Toda la narración de los patrocinadores de la muerte violenta de Unamuno se sustenta en gratuitas afirmaciones, poniendo en duda sin fundamento el certificado médico de defunción emitido por el prestigioso médico que lo rubricó

Después de llevar cuatro décadas dedicadas a Unamuno; haber leído dos veces su obra completa y varias su epistolario, artículos y ensayos; publicar seis libros sobre el personaje; difundir su vida, obra y pensamiento en revistas especializadas, culturales y periódicos, en veintisiete artículos; haber pronunciado un decenas de conferencias, dado respuesta a cientos de preguntas y asesorado a divulgadores populares, nada nos produciría más satisfacción que disfrutar con la aparición inédita de un episodio vital y desconocido de Unamuno, una carta o escrito redactado por él, un documento o testimonio indubitable hasta ahora desconocido, que ofreciera algo nuevo.

Así fue como nos llegó el hallazgo del recibo acreditativo del pago de 5.000 pesetas hecho por Unamuno a la causa rebelde, del que habíamos dudado durante años con la información disponible, para después reproducir con destacada satisfacción en nuestro libro “Mitos y leyendas”, el documento acreditativo de dicha entrega económica. Igual nos ocurrió con el descubrimiento personal que hicimos de algunos datos históricos y familiares que habían sido consignados erróneamente por muchos autores, hasta que nuestras investigaciones descubrieron documentos acreditativos de la verdad, contradictorios con lo que se había relatado durante años, como fue el lugar de la muerte de Concha, por ejemplo, que nos llevó casi un año descubrirlo. O el documento gráfico de Unamuno en el balcón de la casa de su vecina en Bordadores. O la insistencia y el empeño que pusimos en negar que Unamuno hubiese dicho eso de “venceréis, pero no convenceréis”, que provocó una irónica sonrisa en los oyentes y en el prestigioso periodista que nos entrevistó a micrófono abierto en el Paraninfo el 12 de octubre de 2009, cuando aseguramos que Unamuno nuncadijo tal frase, sino que “vencer no es convencer”, aceptada unánimemente ahora, aunque haya algunos que todavía no comprenden la significativa diferencia que existe entre ambas expresiones.

Esta es la razón por la cual esperamos que el informe del grupo de especialistas que investiga la muerte de Unamuno, sea favorable a la exhumación que deseamos y reclamamos, para zanjar definitivamente las dudas que algunos tienen, aunque nos mantengamos convencidos de su muerte natural, a tenor de la ausencia de pruebas incuestionables que avalen las presunciones. Siendo esto así, rechazamos con vehemencia las especulaciones, teorías, hipótesis y conclusiones fruto de la imaginación personal de los difusores, carentes de pruebas acreditativas y documentos probatorios incuestionables de supuestos hechos, solo reales en sus mentes.

Fabulaciones que han tenido acogida entre quienes aceptan la teoría conspiranoica, pues nada acredita las hipótesis imaginativas que pretenden tachar de un plumazo sin tinta, palillero, plumín, ni papel, una historia de noventa años, aceptada por familiares, contemporáneos de don Miguel, testigos de las luctuosas horas de su muerte, amigos, compañeros de claustro, investigadores nacionales y extranjeros, periodistas, vecinos y porteras.

Toda la narración de los patrocinadores de la muerte violenta de Unamuno se sustenta en gratuitas afirmaciones, poniendo en duda sin fundamento el certificado médico de defunción emitido por el prestigioso médico que lo rubricó, insinuando prevaricación del galeno por supuestos intereses personales, carentes de documentación que los justifique. Se ha hecho lo mismo con el juez, secretario y testigos que firmaron el acta de defunción. No se han tenido en cuenta los contundentes testimonios de los hijos de Unamuno en dirección contraria a la teoría especulativa, con intención de llevarse por delante, sin pruebas indubitables, las opiniones de familiares, colegas, investigadores y biógrafos unamunistas expuestas durante nueve décadas.

Lo ya expuesto y documentado por nosotros en diferentes artículos sobre la muerte de Unamuno a partir de la información hasta ahora disponible, pone en evidencia que las hipótesis, conjeturas, suposiciones, presunciones, sospechas y especulaciones sobre otra causa de muerte de Unamuno diferente a la certificada por el doctor Adolfo Núñez, confirmada por el juez municipal Joaquín Segovia de la Mata y rubricada también por el secretario Luis Valdés Calamita en el acta de defunción, no se corresponde con la realidad, pues las teorías carecen de validez probatoria de una muerte diferente, por envenenamiento, estrangulación, arma blanca, disparo, golpe en la cabeza, asfixia, aguja garrotera o cualquier causa que contradiga el tradicional relato de su muerte, mantenido durante noventa años, en los cuales no se ha encontrado prueba alguna que contradiga los documentos acreditativos de la defunción, ni las declaraciones de los hijos, nietos, familiares, vecinos, amigos, periodistas, investigadores o biógrafos, seguidores de la versión tradicional de su muerte.

No obstante, las hipótesis sobre la posible muerte violenta de Unamuno, han dado lugar a un acuerdo entre las Universidades del País Vasco (UPV-EHU) y Salamanca (USAL), para la creación de un equipo mixto de trabajo que investiga la muerte de Unamuno para esclarecer la verdad, a partir de supuestos indicios que justifican tal investigación.

Saludamos con entusiasmo esta iniciativa y deseamos que el informe resultante de su trabajo lleve a la exhumación del cadáver de Unamuno y se clarifique definitivamente si Unamuno fue asesinado o se trata como nosotros defendemos de un supuesto que solo tiene cabida en la mente de los patrocinadores del asesinato.

En el momento de escribir estos renglones, nos llega desde Bilbao la crónica publicada en El Correo de esa ciudad el lunes 19 de enero de 2016, firmada por Miguel Aizpuru, asegurando en su titular “Vía legal abierta para la exhumación de Unamuno”, con el subtítulo “Proceso. En caso de que ningún descendiente la solicite, podría hacerlo una asociación memorialista o incluso la fiscalía, de oficio”, afirmando el periodista que el grupo investigador “está cerca de emitir sus conclusiones”, que serán las que determinen o no la exhumación, que ya tiene abiertas todas sus puertas.

Apostamos, pues, por la exhumación del cadáver como prueba irrefutable de que don Miguel no murió de muerte violenta. Pero si se demuestra que fue asesinado, - del modo que fuere – lo celebraremos como la revelación más importante y el hallazgo más significativo sobre la historia personal de don Miguel de Unamuno y Jugo.

Especialistas que forman el equipo o grupo de investigación

El grupo está formado por 20 personas: 8 por Salamanca y 11 + 1 de la AAU, por Bilbao

Por Salamanca

Francisco Javier de Santiago: Psicólogo criminalista

Ana Cepeda: Catedrática de Derecho Penal

María Montfragüe García: Psicóloga

Julio Fernández García: Experto en Memoria Histórica

Ana Chaguaceda: Directora de la CMU

Ana Isabel Alfaraz: Penalista

Luis García Jambrina Escritor y filólogo. Promotor de la muerte violenta

Manuel Menchón Cineasta. Promotor de la muerte violenta

Por el País Vasco

David Hoyos: Profesor. Métodos cuantitativos

Jon Bernat Zubiri: Profesor. Economía Aplicada.

Jon Kortázar: Didáctica de la Lengua y Literatura. ¿Catedrático de Literatura?

Jon Mirena Landa: Derecho Público. ¿Catedrático penalista?

Eneko Etxeberría: Derecho Público, Aranzadi. ¿Penalista?

Benito Morentín: Del Instituto Vasco de Medicina Legal

Natalia Vara: Profesora de EHU. Filología e Historia.

Isabel Muguruza: Profesora de EHU. Filología e Historia

Koldo Callado: Farmacólogo

Enara Garro: Derecho Público. ¿Penalista?

Lourdes Errasti: Antropóloga forense. Investigadoras de Aranzadi Zientzia Elkartea.

Miembros de la Asociación Unamuno Elkartea

A los investigadores les deseamos que sus conclusiones aclaren definitivamente y sin ambigüedades si la muerte de Unamuno fue violenta o natural, como demuestran los datos conocidos hasta ahora. Pero si descubren que fue violenta y en la forma que se produjo, repetimos que tal conclusión representará un éxito y hallazgo sin precedentes en la biografía del personaje, merecedor de los máximos reconocimientos, del que los investigadores nos sentiremos agradecidos y orgullosos por su descubrimiento de la verdad sobre la muerte de Unamuno.

Reiteramos, pues, nuestro apoyo a la exhumación del cadáver, pero también hemos de reconocer, que si se realiza, pueden ocurrir tres cosas:

1ª. Que no se obtenga resultado alguno a favor o en contra del asesinato o la muerte natural, porque el estado del cadáver no permita llegar a conclusión alguna, en cuyo caso la situación se mantendrá igual que ahora está, y presumiblemente seguirán las teorías conspiranoicas.

2ª. Que el estado del cadáver permita el estudio forense, confirmándose que no hubo asesinato, en cuyo caso no sabemos si los partidarios de ello callarán o seguirán insistiendo en lo mismo, como ha sucedido en Chile, que tras demostrar el estudio forense del cadáver de Pablo Neruda en 2013 que no fue asesinado el poeta, algunos partidarios del asesinato, continúan insistiendo en ello.

3ª. Que se demuestre el asesinato de Unamuno en cualquiera de las formas posibles: envenenamiento, estrangulación, asfixia, fractura de cuello, golpe en la cabeza, o aguja letal-garrotera, lo cual sería el dato biográfico más importante del personaje, a los noventa años de su muerte. Pero no sabremos con los datos actuales quién fue el asesino, ni sus instigadores, ni sus cómplices, si los hubo.

Por Francisco Blanco Prieto