Viernes, 23 de enero de 2026
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Suben los huevos
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Suben los huevos

Actualizado 22/01/2026 20:27

Para las personas que no somos expertas en economía, (aunque eso es un decir, porque sobrevivir al día a día y al mes tras mes tiene como base un gran poso de sabiduría), supone una especie de agujero negro comprender los hilos que la mueven (la sabiduría no: ¡la economía!). (Bueno, la sabiduría también, porque es bien escaso, pero no es el objeto de este escrito de hoy).

La cesta de la compra, como la llaman habitualmente, se encarece por momentos para la mayoría de los mortales. No hay nada más que pagar en la caja del supermercado 50 euros y al mirar lo que cabe en la bolsa reciclable nos damos cuenta de su menguado contenido. ¡Y es que los tiempos cambian (en este sentido) una barbaridad!

Y claro, automáticamente intentamos saber a qué se debe la escasez de lo adquirido.

Así que abrimos de par en par los oídos (bueno, hay quien, desde la cuna, tiene las orejas bien abiertas, como portalones, que todo hay que decirlo) para intentar comprender los inextricables entresijos que mueven la economía del siglo XXI.

Y no podemos por menos que poner cara de perplejidad. Pues sí, porque en la época de la inteligencia artificial, cuando ya están inventados los taxis que vuelan, los robots que operan a distancia, cuando podemos preguntar cualquier duda a nuestros listísimos teléfonos, resulta que la economía sube nada más y nada menos porque suben los huevos.

Y ahí se acaban las pesquisas.

Manda narices... ¡¡Que la vida ha subido porque han subido los huevos!! ¡¡Nunca hubiera sospechado una razón tan científica!!

Y en el fondo, (muy muy en el fondo, desde luego) deben tener toda la razón quienes entienden de ésto, porque en otras ocasiones he oído en las noticias que como ha subido el pollo y ha bajado el cordero la economía se mantiene estable. Vamos, como se dice coloquialmente, que "ni pa ti ni pa mi".

Pero yo, que soy preguntona de nacimiento, pienso... Vamos a ver... Lo del cordero no lo entiendo muy bien aunque lo puedo tragar... Vale. ¡Pero eso de que suba el polloooo!... ¡¡Con esas alitas fritas que ni vuelan ni nadaaaa!!

Y un rato después, colijo: ¡¡Hay que ver, los misterios que nos va deparando el futuro!! ¡Quién iba a decir a nuestros antepasados que en el siglo XXI, habiendo llegado a la Luna ya en incontables ocasiones, explorando Marte ya de arriba abajo, haciendo prospecciones para tocar casi cualquier día el remoto Venus con las puntas de nuestros dedos, con todas las capas atmosféricas plagadas de satélites que nos sirven para comunicarnos a la voz de ya (aunque sea incluso para tonterías de la galaxia), quién iba a decir a nuestros ancestros, prosigo, que la economía iba a subir según el antojo de los huevos!! Habría sido igual de impensable para ellos que incomprensible para los que somos actuales moradores del planeta Tierra.

Y, entonces, me pregunto sin dejar de mirar al cielo: Y los huevos, ¿Dónde están? Porque, ¡por más que los busco, no los veoooo! ¿Será que ahora van rellenos de gas helio, como los globos de los niños, y como a ellos se nos queda la cara de chiste, llena de asombro, mirando a ver si vuelven? ¡Sí, sí, no os riáis!

Es más... Y si un día les da por bajar de repente, por ejemplo un verano, ¿nos encontraremos la superficie terrestre llena de tortillas por doquier? ¿Eeeeh?

Y todavía voy más lejos en mis reflexiones... Y si siguen subiendo a este ritmo, venga a subir y a subir, ¿¿Se irán chocando aquí y allá con los satélites de comunicación y nos quedaremos sin internet de por vidaaaa??

Aunque los economistas no le den importancia, el futuro de la humanidad está en juego por culpa de la subida de los huevos.

Así que, aquí me tenéis... Rezando para que baje el cordero, a ver si así se reequilibra un poquito la economía.

¡¡Es nuestra única salida!!

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