Jueves, 22 de enero de 2026
Volver Salamanca RTV al Día
Nos faltaba la del pulpo
X

Nos faltaba la del pulpo

Actualizado 21/01/2026 10:54

Nos faltaba la del pulpo. Ya no sabemos que más puede pasar para poner en evidencia el abismo al que vamos cayendo. No sale gratis parasitar a las instituciones y llenarlas de incapaces para gestionarlas, ni la mala gestión de los fondos públicos, ni comprar el relato de la realidad, sobre todo cuando la realidad se empeña en llevar la contraria a la propaganda.

Como en los ochenta vivimos en la continua huida hacia adelante, la continua farsa de un enemigo que está por llegar. Pero tarde o temprano las consecuencias llegan. Al final las facturas las pagamos todos, los mismos, los ciudadanos, primero a cambio de nuestro bienestar y luego al precio de nuestras vidas.

Es la caricatura de una sociedad enferma de ignorancia, inutilidad, envidia, creencias falsas y resentimiento. Los buenos gobernantes hablan poco y hacen mucho, dejan que sus obras hablen por ellos. Los que hablan mucho y justifican a los que no gobiernan son los que arruinan a los ciudadanos y destruyen los países. No tener presupuestos aprobados durante tres años impacta directamente en las infraestructuras.

Han convertido la España de caminar tranquilo por tu barrio y los niños jugando en la calle, en la España del spray pimienta en el bolso, el niño con móvil para ir a tirar la basura y del no salgas a partir de cierta hora a la calle.

Las personas cultas necesitan aprender constantemente mientras que los ignorantes necesitan enseñar constantemente. Llegados a la culminación del dislate con la ademocracia en la que vivimos, donde hemos escuchado defender un sedicente derecho a la rebelión, a la independencia, a la blasfemia, al sacrilegio, a una supuesta memoria nohistórica prefabricada, a un múltiples y pintorescos supuestos nacionalismos ahistóricos, etc. Durante los últimos días, también hemos escuchado calificar a políticos y a los noperiodistas defender un sedicente derecho a la ademocracia y a la nolibertad de conciencia en pro de la suya. Sirva este artículo para dar voz a quienes no se identifican con este cúmulo de paparruchadas hijas de la debilidad mental de algunos.

El resultado de la tan manida y silenciada crisis ha sido el esclavizar silenciosamente aun más a la parte de la población que trabaja, a esos héroes de las siete de la mañana cada día más esclavos convertidos en meros paganinis de las entidades financieras, de las instituciones locales y del Estado, de ese falso estado del bienestar.

Mirando hacia el futuro, todo tiene visos de que se nos imponga la broma de una flexibilidad salarial u horaria más amplia pero a la baja, unos impuestos al final siempre mayores, unas subidas de precios inasequibles, que nos harán creer que incrementarán la productividad y la competitividad con lo que se ayudará a reequilibrar las cuentas del Estado, etc… y las de los de siempre las suyas pero no la del ciudadano que trabaja. Un año más después de aguantar tantas soflamas, debates y discusiones nos tocará suponer que se creará empleo y que algo mejorará, pero al final como siempre volveremos a la realidad y no veremos que los partidos y los sindicatos actúen de manera coherente.

Los ciudadanos están en el fondo hartos de trabajar para nada, para seguir en el marasmo al que están condenados. El futuro de trabajar sin futuro. Trabajar para pagar los recibos inmediatos sin capacidad para el ahorro. Parece que nadie se da cuenta de cómo está la vida de un, cada vez menos mileurista, que antes daba la risa y ahora más de uno piensa en quién pudiera. Así las cosas, mientras los que nos dirigen discuten del sexo de los ángeles, seguimos viendo víctimas de la crisis en forma de abusos, accidentes, desahucios, asesinatos, robos, suicidios, incendios de viviendas y locales, cierres de empresas, despidos, etc., intencionados o no, y de algún conato rápidamente sofocado de descontento ciudadano del que siempre tienen la culpa los otros. Eso no es más que el reflejo de una violencia silenciosa que se produce cuando no encontramos justicia, o cuando vemos todos los días que algunos tienen más cara que un saco de muñecas.

La empresa Diario de Salamanca S.L, No nos hacemos responsables de ninguna de las informaciones, opiniones y conceptos que se emitan o publiquen, por los columnistas que en su sección de opinión realizan su intervención, así como de la imagen que los mismos envían.

Serán única y exclusivamente responsable el columnista que haga uso de nuestros servicios y enlaces.

La publicación por SALAMANCARTVALDIA de los artículos de opinión no implica la existencia de relación alguna entre nuestra empresa y columnista, como tampoco la aceptación y aprobación por nuestra parte de los contenidos, siendo su el interviniente el único responsable de los mismos.

En este sentido, si tiene conocimiento efectivo de la ilicitud de las opiniones o imágenes utilizadas por alguno de ellos, agradeceremos que nos lo comunique inmediatamente para que procedamos a deshabilitar el enlace de acceso a la misma.