La dureza de las condiciones de vida, la baja rentabilidad en relación a la dedicación y el escaso reconocimiento social, son tres de los parámetros que socavan la base social de la trashumancia.
Los actuales flujos de información (medios de comunicación) permiten el conocimiento de la situación económica, cultural, social, etc., en todos los sectores de la sociedad. Las poblaciones trashumantes se distribuyen generalmente asociadas a territorios marginales que no están exentos de las tendencias urbanas: ocio, cultura, nivel de renta y todos los parámetros que caracterizan el actual concepto de calidad de vida.
Esta situación genera importantes agravios comparativos (ajenos a la actual situación del sector ganadero) en los que el bajo nivel de renta, la intensa dedicación a la explotación, las dificultades familiares que conlleva la duplicidad de residencias (enseres, familiares, escolarización de los hijos) y el escaso reconocimiento social conduce al progresivo abandono de numerosas explotaciones tradicionales.
Desde la mitad de la década de los cincuenta se observa una fuerte tendencia al envejecimiento entre los jefes de las explotaciones trashumantes que plantea graves problemas en la sucesión generacional.
Las cuestiones económicas
En este apartado se pueden incluir infinidad de factores externos e internos que sitúan la práctica trashumante, como otros sistemas ganaderos, en un delicado equilibrio. El contraste entre el uso extensivo de territorios marginales y la obtención de productos de calidad hace pensar en errores, fundamentalmente en las cadenas de distribución (selección cultural de los productos, intereses económicos internacionales, etc.).
Son muchos los factores económicos que pueden señalarse como responsables del abandono de las prácticas trashumantes:
Incremento de los precios de las fincas de invernada. En los últimos quince años ha supuesto serias dificultades para los arriendos. Son numerosos los condicionantes que han influido.
Amplias superficies de dehesa fueron desarboladas para cultivos cerealistas o puestas en regadío, al mismo tiempo que se repoblaron grandes extensiones en las áreas de agostada.
La actual legislación obliga a los propietarios de las fincas de invernada a la explotación directa, disminuyendo la superficie arrendable.
La inseguridad en los contratos de arrendamiento hace que los propietarios arrienden anualmente -con importantes incrementos de precio-. La temporalidad conduce a la no realización de mejoras y al pastoreo abusivo con cargas ganaderas exageradas y el consiguiente deterioro de enormes superficies de pasto.
Muchos propietarios fijan el precio de sus fincas en función de la cuantía de las subvenciones que ha recibido el ganadero, convirtiéndose en renta de los propietarios.
Las fluctuaciones del mercado de la carne refuerzan la inseguridad del ganadero que, de esta forma, no puede planificar su explotación.
Modas de consumo. Las tendencias del consumo condicionan a la población que rechaza productos de origen extensivo por características como presencia, olor, sabor, etc. De esta forma, muchas razas de ganado autóctono, criadas en régimen extensivo, se encuentran con graves problemas de comercialización frente a la creciente demanda de especies autóctonas en régimen intensivo.
Denominaciones de origen. Existe una marcada tendencia hacia el consumo de productos de calidad, reñida con el incremento de precio y las citadas campañas culturales de consumo. Las dificultades de comercialización están siendo soportadas por los productores, que esperan cambios positivos en las variaciones del mercado
Los condicionantes sociales. (Factor social
La dureza de las condiciones de vida, la baja rentabilidad en relación a la dedicación y el escaso reconocimiento social, son tres de los parámetros que socavan la base social de la trashumancia.
Los actuales flujos de información (medios de comunicación) permiten el conocimiento de la situación económica, cultural, social, etc., en todos los sectores de la sociedad. Las poblaciones trashumantes se distribuyen generalmente asociadas a territorios marginales que no están exentos de las tendencias urbanas: ocio, cultura, nivel de renta y todos los parámetros que caracterizan el actual concepto de calidad de vida.
Esta situación genera importantes agravios comparativos (ajenos a la actual situación del sector ganadero) en los que el bajo nivel de renta, la intensa dedicación a la explotación, las dificultades familiares que conlleva la duplicidad de residencias (enseres, familiares, escolarización de los hijos) y el escaso reconocimiento social conduce al progresivo abandono de numerosas explotaciones tradicionales.
Desde la mitad de la década de los cincuenta se observa una fuerte tendencia al envejecimiento entre los jefes de las explotaciones trashumantes que plantea graves problemas en la sucesión generacional.
Las cuestiones económicas
En este apartado se pueden incluir infinidad de factores externos e internos que sitúan la práctica trashumante, como otros sistemas ganaderos, en un delicado equilibrio. El contraste entre el uso extensivo de territorios marginales y la obtención de productos de calidad hace pensar en errores, fundamentalmente en las cadenas de distribución (selección cultural de los productos, intereses económicos internacionales, etc.).
Son muchos los factores económicos que pueden señalarse como responsables del abandono de las prácticas trashumantes:
Incremento de los precios de las fincas de invernada. En los últimos quince años ha supuesto serias dificultades para los arriendos. Son numerosos los condicionantes que han influido.
Amplias superficies de dehesa fueron desarboladas para cultivos cerealistas o puestas en regadío, al mismo tiempo que se repoblaron grandes extensiones en las áreas de agostada.
La actual legislación obliga a los propietarios de las fincas de invernada a la explotación directa, disminuyendo la superficie arrendable.
La inseguridad en los contratos de arrendamiento hace que los propietarios arrienden anualmente -con importantes incrementos de precio-. La temporalidad conduce a la no realización de mejoras y al pastoreo abusivo con cargas ganaderas exageradas y el consiguiente deterioro de enormes superficies de pasto.
Muchos propietarios fijan el precio de sus fincas en función de la cuantía de las subvenciones que ha recibido el ganadero, convirtiéndose en renta de los propietarios.
Las fluctuaciones del mercado de la carne refuerzan la inseguridad del ganadero que, de esta forma, no puede planificar su explotación.
Modas de consumo. Las tendencias del consumo condicionan a la población que rechaza productos de origen extensivo por características como presencia, olor, sabor, etc. De esta forma, muchas razas de ganado autóctono, criadas en régimen extensivo, se encuentran con graves problemas de comercialización frente a la creciente demanda de especies autóctonas en régimen intensivo.
Denominaciones de origen. Existe una marcada tendencia hacia el consumo de productos de calidad, reñida con el incremento de precio y las citadas campañas culturales de consumo. Las dificultades de comercialización están siendo soportadas por los productores, que esperan cambios positivos en las variaciones del mercado
Los condicionantes sociales. (Factor social
La dureza de las condiciones de vida, la baja rentabilidad en relación a la dedicación y el escaso reconocimiento social, son tres de los parámetros que socavan la base social de la trashumancia.
Los actuales flujos de información (medios de comunicación) permiten el conocimiento de la situación económica, cultural, social, etc., en todos los sectores de la sociedad. Las poblaciones trashumantes se distribuyen generalmente asociadas a territorios marginales que no están exentos de las tendencias urbanas: ocio, cultura, nivel de renta y todos los parámetros que caracterizan el actual concepto de calidad de vida.
Esta situación genera importantes agravios comparativos (ajenos a la actual situación del sector ganadero) en los que el bajo nivel de renta, la intensa dedicación a la explotación, las dificultades familiares que conlleva la duplicidad de residencias (enseres, familiares, escolarización de los hijos) y el escaso reconocimiento social conduce al progresivo abandono de numerosas explotaciones tradicionales.
Desde la mitad de la década de los cincuenta se observa una fuerte tendencia al envejecimiento entre los jefes de las explotaciones trashumantes que plantea graves problemas en la sucesión generacional.
Las cuestiones económicas
En este apartado se pueden incluir infinidad de factores externos e internos que sitúan la práctica trashumante, como otros sistemas ganaderos, en un delicado equilibrio. El contraste entre el uso extensivo de territorios marginales y la obtención de productos de calidad hace pensar en errores, fundamentalmente en las cadenas de distribución (selección cultural de los productos, intereses económicos internacionales, etc.).
Son muchos los factores económicos que pueden señalarse como responsables del abandono de las prácticas trashumantes:
Incremento de los precios de las fincas de invernada. En los últimos quince años ha supuesto serias dificultades para los arriendos. Son numerosos los condicionantes que han influido.
Amplias superficies de dehesa fueron desarboladas para cultivos cerealistas o puestas en regadío, al mismo tiempo que se repoblaron grandes extensiones en las áreas de agostada.
La actual legislación obliga a los propietarios de las fincas de invernada a la explotación directa, disminuyendo la superficie arrendable.
La inseguridad en los contratos de arrendamiento hace que los propietarios arrienden anualmente -con importantes incrementos de precio-. La temporalidad conduce a la no realización de mejoras y al pastoreo abusivo con cargas ganaderas exageradas y el consiguiente deterioro de enormes superficies de pasto.
Muchos propietarios fijan el precio de sus fincas en función de la cuantía de las subvenciones que ha recibido el ganadero, convirtiéndose en renta de los propietarios.
Las fluctuaciones del mercado de la carne refuerzan la inseguridad del ganadero que, de esta forma, no puede planificar su explotación.
Modas de consumo. Las tendencias del consumo condicionan a la población que rechaza productos de origen extensivo por características como presencia, olor, sabor, etc. De esta forma, muchas razas de ganado autóctono, criadas en régimen extensivo, se encuentran con graves problemas de comercialización frente a la creciente demanda de especies autóctonas en régimen intensivo.
Denominaciones de origen. Existe una marcada tendencia hacia el consumo de productos de calidad, reñida con el incremento de precio y las citadas campañas culturales de consumo. Las dificultades de comercialización están siendo soportadas por los productores, que esperan cambios positivos en las variaciones del mercado
Mimagen: Santoago Bayón Vera
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