, 18 de enero de 2026
Volver Salamanca RTV al Día
Trenes que vienen y van
X

Trenes que vienen y van

Actualizado 16/01/2026 08:00

A veces la vida nos lleva, sin planificarlo, a otros lugares.

Decide por nosotros, a favor o en contra, y de pronto nos vemos sumergidos en otra ciudad, en otro puerto, incluso en otro afán.

Donde estoy ahora veo con frecuencia trenes. Trenes que van aquí y allá, que vienen y vuelven como si fueran olas impulsadas por el océano buscando lamer las dos orillas.

A veces les sobrevuelan pájaros enormes con inmensas alas y agudos picos que levantan el vuelo después de deslizarse veloces sus redondas patas por la pista de despegue, y, cuando sobrepasan a gran ritmo todos sus vagones en menos de un suspiro, parecen decirles: ahí te quedas, transporte del siglo XX, que yo llevo en mi vuelo la alta eficacia de este primer cuarto del XXI.

Sin duda no saben que, quién alardea, se vuelve obsoleto en menos que canta un gallo (aunque el gallo sea digital).

El caso es que esos trenes, variantes en sus sentidos y en el número de sus vagones, tienen un común denominador: su zumbido al pasar.

Ese sonido me lleva al diferente que escuchaba la niña que fui cuando, nerviosa, esperaba en las frías estaciones de mi infancia a queridos familiares en fechas señaladas. Esos vagones en los que a veces se iniciaban mis vacaciones escolares, junto a mi madre y mi hermana, con enormes maletas que pesaban más que nosotras (porque la ilusión de una madre previsora pesa mucho, aunque sea ilusión alada).

El olor a madera de sus vagones, el rigor de las presentaciones (de dónde eres, a qué te dedicas, a dónde vas...) hacían que en breve intervalo de tiempo se entablaran cálidas conversaciones que daba pena terminar al llegar al destino, teniendo de fondo la voz enlatada de alguien que avisaba a los cuatro vientos que entrábamos en la estación al tiempo que rechinaban las metálicas ruedas en su larga frenada.

Manos en alto alborozadas regaban los andenes como si fueran la única que nuestros ojos vieran desde la ventanilla, amplias sonrisas que descartar hasta llegar por fin a la sonrisa más buscada.

Recuerdos que, de un salto, vuelan a la juventud, hablando en otros idiomas para hacerse entender con personas europeas o norteamericanas rebuscando siempre en el baúl de los lenguajes comunes para entender y hacernos comprender.

Estos trenes del presente que pasan con el viaje ya iniciado, o a punto de finalizar, me sugieren mil destinos, simples o complicados, evitados o soñados, aleatorios o programados...

Sitios por descubrir, palabras que aprender, expresiones que calcular, sabores que explorar, ojos agotados de mirar para aprender...

Otros acentos, otras cadencias, otros códigos en los que hacerse entender...

Los trenes que cambiaron el chucu chú por el zumbido continuo son los de los asientos individuales, los de comunicarse con las pantallas, los del silencio absoluto o los de las largas y ruidosas conversaciones que a nadie interesan pero que se vuelven públicas: que si la reunión con el abogado, que si la custodia compartida... O a las buenas, que si ya has comprado el pan o si recuerdas que no queda leche...

Y al final, ya echas la nata, y le das el último hervor, decía una madre a una hija a la que se oía dar las gracias por la receta desde el otro lado del auricular.

Trenes llenos de sueños y de posibilidades que me llevan en volandas a esos sitios por conocer y a esos planes por cumplir.

Trenes que vienen y van, llenos de PAZ y de esperanza, que desean que el mundo sea siempre un lugar transitable.

Mercedes Sánchez. Fotografía: "Camino a Kaunas". Álvaro Bustamante Sánchez

La empresa Diario de Salamanca S.L, No nos hacemos responsables de ninguna de las informaciones, opiniones y conceptos que se emitan o publiquen, por los columnistas que en su sección de opinión realizan su intervención, así como de la imagen que los mismos envían.

Serán única y exclusivamente responsable el columnista que haga uso de nuestros servicios y enlaces.

La publicación por SALAMANCARTVALDIA de los artículos de opinión no implica la existencia de relación alguna entre nuestra empresa y columnista, como tampoco la aceptación y aprobación por nuestra parte de los contenidos, siendo su el interviniente el único responsable de los mismos.

En este sentido, si tiene conocimiento efectivo de la ilicitud de las opiniones o imágenes utilizadas por alguno de ellos, agradeceremos que nos lo comunique inmediatamente para que procedamos a deshabilitar el enlace de acceso a la misma.