Las restricciones sanitarias por la Dermatosis Nodular Contagiosa obligan a retrasar el encabestrado para el Encierro a Caballo del Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo hasta el 1 de febrero. Esta medida reduce el tiempo de preparación de un mes a solo 12 o 14 días, lo que supone un gran desafío logístico y de seguridad para la organización.
La organización del Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo afronta un nuevo desafío logístico debido a la situación sanitaria actual. Las medidas vigentes para el control de la Dermatosis Nodular Contagiosa impedirán que el tradicional proceso de hermanamiento entre toros y cabestros comience antes del 1 de febrero, reduciendo drásticamente el tiempo de preparación habitual para el Encierro a Caballo.
La incertidumbre marca la agenda de los preparativos para el próximo Carnaval del Toro. El protocolo sanitario actual, establecido para frenar el avance de la enfermedad, prohíbe el contacto entre reses con diferentes códigos de explotación hasta el 31 de enero. Esta restricción afecta directamente a la finca Casasola, lugar donde tradicionalmente se realiza el "encabestrado" de los astados que protagonizarán el encierro del Domingo de Carnaval.
En condiciones normales, toros y bueyes conviven durante aproximadamente un mes antes del evento para garantizar que los animales se "hermanen", se conozcan y respondan adecuadamente a las órdenes de los caballistas. Sin embargo, si la medida cautelar se levanta en la fecha prevista, el equipo organizador dispondrá únicamente de entre 12 y 14 días para realizar un trabajo que requiere paciencia y tiempo.
El organizador del Encierro a Caballo, Juan Luis Perita, ha reconocido la complejidad de la situación ante este escenario inédito. La reducción de los plazos supone una presión añadida para garantizar el éxito y la seguridad de uno de los eventos más multitudinarios de las fiestas mirobrigenses.
"Se hará lo que se pueda: no es lo mismo, pero habrá que hacerlo de esta forma acelerada para que los toros obedezcan a caballistas y bueyes", ha señalado Perita a este medio. El organizador se muestra realista ante las dificultades técnicas que implica este cambio de rutina: "Si con un mes siempre hay problemas, en quince días más, por lo que es todo un reto para mi equipo trabajando al máximo con los animales para dar un buen espectáculo".
La organización trabaja también en escenarios alternativos por si las restricciones sanitarias no se levantaran el 31 de enero. En ese caso, se baraja la posibilidad de modificar los códigos de los bueyes por códigos de concentración. Esta medida administrativa permitiría utilizar los mismos mansos durante todo el Carnaval, salvando así la celebración de los festejos.
No obstante, esta solución plantea interrogantes sobre el destino final de los animales. A día de hoy, se desconoce qué ocurriría con estos bueyes una vez finalizadas las fiestas: si deberían permanecer en cuarentena o si la normativa obligaría a su sacrificio, lo que añade una capa más de complejidad a la gestión ganadera del evento.
Más allá de la preparación previa, las restricciones vigentes plantean problemas potenciales durante el desarrollo del propio encierro. Una de las preocupaciones principales es la posibilidad de que toros o bueyes escapen del recorrido y entren en contacto con otro ganado vacuno presente en la zona de campo.
Esta hipotética mezcla de animales con diferentes estatus sanitarios supondría un problema de difícil solución bajo la normativa actual. Todas estas cuestiones operativas y sanitarias quedan a la espera de la evolución de la enfermedad y de las decisiones que las autoridades competentes tomen a partir del 31 de enero.
Ramón Sastre, presidente de la Comisión Taurina, ha explicado que el equipo de Gobierno ha optado por la cautela ante la normativa vigente. Según ha detallado, se han realizado las consultas pertinentes a las autoridades sanitarias para conocer el margen de maniobra del Consistorio. "Se le ha hecho un escrito a la unidad veterinaria de Ciudad Rodrigo, conjunto con la de Salamanca, y nos han derivado directamente a la delegación territorial", ha señalado el concejal.
La principal consecuencia de esta situación administrativa es la imposibilidad inmediata de realizar los traslados de las reses como se hacía habitualmente. El concejal ha sido claro al respecto: "No tenemos posibilidad de traer el encierro a caballo, hasta esperar al día 30 o 31 que decidan si se da la prórroga o abren". Esta espera es necesaria para saber si se flexibilizan las medidas que actualmente impiden unir animales de distintos códigos de explotación en un mismo espacio.
Esta circunstancia ha obligado a suspender una de las costumbres previas al Carnaval. Tradicionalmente, el ganado manso y los toros se trasladaban con antelación para su hermanamiento, una labor conocida como 'embollar'. Sin embargo, Sastre ha confirmado que este fin de semana no se llevará a cabo dicha operación. "Pues no se va a realizar, porque no se pueden traer 2 códigos de explotación a una misma, a otro código de exploración, no se pueden unir los 2", ha justificado.
El responsable de Festejos ha calificado de inviable la opción de realizar el traslado de forma parcial. "Es absurdo traer los bueyes sin los toros, o los toros sin bueyes", ha afirmado. Por ello, la postura municipal ha sido la de aguardar a que finalice el mes para tomar decisiones definitivas sobre la logística del encierro a caballo. "Lo más prudente y lo más normal de que hemos decidido el equipo de gobierno, pues ser prudentes y esperar al día 30", ha reiterado Sastre.
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