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La evolución del ocio automático: de las recreativas clásicas a los nuevos modelos actuales
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La evolución del ocio automático: de las recreativas clásicas a los nuevos modelos actuales

Actualizado 12/01/2026 08:20

El origen del ocio automático en espacios públicos

¿Quién no recuerda el sonido de las monedas cayendo en la ranura de una máquina arcade? Esa melodía marcó a toda una generación de jóvenes en los años 80 y 90. Los salones recreativos eran entonces el epicentro de la vida social en barrios y ciudades.

Hoy, el sector ha evolucionado desde los simples mecanismos de palanca hasta juegos que utilizan una realidad virtual inmersiva. Fabricantes y operadores han adaptado sus propuestas a un público cada vez más exigente y conectado. La experiencia de juego ya no se limita a superar un récord local en una pantalla de tubo. Ahora buscamos sensaciones globales, conectividad y recompensas tangibles.

El origen del ocio automático en espacios públicos

El ocio automático, personificado en las primeras máquinas de arcade, nació, sobre todo, en espacios de paso. Bares, salones recreativos, ferias y centros comerciales funcionaron durante décadas como puntos de encuentro donde la máquina era excusa y el ambiente, el verdadero reclamo junto con las siempre atractivas máquinas expendedoras que suministraban la energía necesaria para seguir jugando.

Tanto fue así que la cultura arcade se consolidó en los años 80 y 90 como la forma de ocio más popular entre los jóvenes, haciendo de los salones recreativos un lugar social: ir a jugar era también ir a ver, comparar habilidades y medir la paciencia a base de partidas cortas y repetidas.

Las primeras máquinas recreativas y su impacto social

Para hablar de las primeras arcades clásicas habría que viajar a las décadas de 1970 y 1980, con títulos que todavía funcionan como iconos culturales: Pac-Man, Space Invaders o Donkey Kong. Eran juegos de mecánicas sencillas, basados en habilidad, reflejos y puntuación, y construyeron una forma de competir que no dependía del equipamiento, sino del pulso.

?En ese contexto, hablar de máquinas recreativas es hablar también de un pequeño cambio social: el juego pasó a ser un ritual compartido fuera de casa. La máquina no era “de nadie”, pero todos la sentían suya durante unos minutos. Esa dinámica generó comunidad y un lenguaje propio: récords, piques, turnos y la presión de jugar con público.

De este modo, el fenómeno arcade trascendió el mero entretenimiento para convertirse en un potente catalizador de las relaciones sociales. Gracias a estos juegos se forjaban amistades y rivalidades en torno a una pantalla compartida.

Un sector en constante evolución tecnológica y social

La industria de los videojuegos, fiel a su ADN innovador, no se quedó anclada en la pantalla de tubo ni en el sonido metálico del monedero. Según pasaban los años se incorporaron pantallas de alta definición, gráficos 3D y audio envolvente, además de elementos interactivos como pantallas táctiles, controles avanzados y, en algunos casos, conectividad online o redes de competición.

?Este cambio, además de lúdico, es también económico y cultural. No en vano, el arcade compite en un ecosistema donde la atención está cada vez más fragmentada. Por eso, las tendencias de 2025 apuntan hacia experiencias más completas: integración de pantallas interactivas, elementos de realidad aumentada y un diseño que combina lo retro con lo actual sin perder el “golpe de efecto” visual.

A ello se suma el crecimiento del coleccionismo y la restauración de máquinas originales, una señal de que el arcade ha entrado también en el terreno del patrimonio cultural y del objeto de deseo. De hecho, son muchos los particulares que compran una máquina de arcade para su propio hogar, siendo al mismo tiempo populares eventos como torneos arcade, noches temáticas y exposiciones de retro gaming.

Interibi: Fabricación nacional y adaptación a las nuevas demandas

En este mapa de regreso y transformación aparecen empresas como InterIbi que, como especialista en máquinas arcade para bares, salas recreativas y locales con 25 años de experiencia en el sector, cuenta en su oferta actual con un catálogo donde conviven propuestas de inspiración retro con modelos orientados a públicos actuales de temáticas como la conducción o el tiro, juegos deportivos, infantiles o de pinball.

Asimismo, esta firma también es capaz de personalizar y adaptar las máquinas a la estética de su negocio de sus clientes. De este modo, los centros comerciales, hoteles y bares pueden conseguir fácilmente los modelos más adecuados para que se integren visualmente en su entorno.

El arcade clásico revive en nuestros días por nostalgia, por la cultura del evento y por el valor de lo presencial. Frente a ellas, las videoconsolas más modernas suman nuevas tecnologías, interacciones y formatos híbridos que responden a un público con gustos y preferencias diferentes. Lo que está claro es que, el ocio automático sigue sirviendo como excusa para un encuentro al ofrecer una experiencia compartida.