Salamanca RTV Al Día acompaña a la Policía Local en su turno de noche del jueves, una jornada que abarca desde la recuperación de 450 euros arrojados por error a un contenedor hasta la realización de controles de alcoholemia. El reportaje sigue al subinspector David Portal y su equipo, mostrando la coordinación, los incidentes y la gestión de la seguridad en la ciudad mientras duerme.
Son las 22:00 horas del jueves 8 de enero. Mientras Salamanca comienza a replegarse, en las dependencias de la Policía Local la actividad entra en su fase crítica. En la sala de briefing, el subinspector David Portal toma la palabra frente a una veintena de agentes, el despliegue habitual para las noches de fin de semana (jueves, viernes y sábado). Se asignan distritos, se revisan novedades y se ajustan los indicativos. La maquinaria de la seguridad nocturna se pone en marcha, pero esta noche el mando tiene una doble misión: coordinar el inicio desde la base y pisar la calle después.

Tras el reparto de tareas, este periódico se sube al furgón policial para vivir la noche desde dentro. La dinámica en el vehículo está perfectamente jerarquizada. Al volante se sitúa el agente Adrián, concentrado en la conducción y a todo lo que sucede a su alrededor. A su lado, en el asiento del copiloto, viaja el oficial David. No es un viaje de placer; libreta en mano, el oficial repasa constantemente la ubicación de las patrullas repartidas por los distritos, ajustando los efectivos a las necesidades que surgen por la emisora.
En estos primeros compases de la noche, el subinspector David Portal permanece en las oficinas centrales. Las labores administrativas y la gestión burocrática del turno requieren su atención antes de poder salir al exterior. Mientras tanto, el furgón se convierte en el centro de operaciones móvil.
"Descansas cuando la ciudad vive y trabajas cuando la ciudad duerme", sentencia el oficial David sin levantar la vista de sus anotaciones. Para él y su compañero Adrián, este trabajo es vocacional, casi un "hobby divertido" que, sin embargo, exige una alerta constante. Calculan que, antes de que salga el sol a las 7:00 de la mañana, habrán recorrido entre 80 y 100 kilómetros patrullando cada rincón de la capital del Tormes.
La calma relativa se rompe pronto. La emisora transmite un aviso inusual procedente de la avenida de Filiberto Villalobos. Una ciudadana, que se encuentra fuera de Salamanca, ha alertado angustiada: ha arrojado un bolso estropeado por la tinta de un bolígrafo al interior de un contenedor de basura. El problema es que dentro había una suma considerable de dinero en su interior que no se había percatado en sacar antes de tirarlo.

Adrián dirige el furgón de inmediato al lugar. La misión inicial es custodiar el contenedor para evitar que nadie manipule su contenido hasta la llegada de los operarios del servicio municipal de limpieza. Una vez allí, y tras el vaciado controlado del depósito, aparece el bolso. El recuento confirma la versión de la propietaria: 450 euros en efectivo que se han salvado de la destrucción. Los agentes actúan aquí como fedatarios públicos, garantizando la recuperación íntegra del dinero.

La noche avanza hacia la plaza del Empresario, al inicio de la Gran Vía. Allí, el oficial David coordina un dispositivo conjunto con otras tres patrullas para establecer un control de alcoholemia. El protocolo es estricto: se deben realizar 45 pruebas o mantener el punto de verificación durante un mínimo de una hora.

Es al finalizar este dispositivo cuando se produce el relevo en el mando sobre el terreno. Una vez concluidas sus obligaciones administrativas en jefatura, el subinspector David Portal se incorpora al operativo en la calle. "A mí el despacho me come... el mando tiene que estar en la calle, junto a los agentes", asegura Portal al unirse a sus compañeros. Su filosofía es clara: la supervisión y el apoyo moral a las patrullas no se pueden hacer solo desde una silla ergonómica.
Ya con el subinspector a bordo o supervisando in situ, se analiza la estructura de la vigilancia. Salamanca se divide actualmente en cuatro distritos operativos. El Distrito 1 cubre la 'almendra central', pero el gran reto logístico es el Distrito 4 (desde Torres Villarroel hasta el río y La Aldehuela).
"Es el distrito que más volumen de llamadas tiene y más carga de trabajo genera", explica Portal, quien adelanta una inminente reestructuración: "Habrá cinco distritos en el futuro, porque el 4 lo dividiremos en dos para mejorar la eficiencia". Además, destaca la labor del indicativo PUMA, unidades de paisano claves para detectar ruidos y vandalismo, aunque a veces, como matiza, "nos viene bien tener un PUMA uniformado para parar un foco emisor de ruido con autoridad inmediata".
La última gran intervención de la noche lleva a los agentes a la calle Gómez Ulla. Se ha localizado un vehículo sobre el que pesa una orden de captura por deudas acumuladas con el Ayuntamiento de Salamanca. La labor policial torna a su faceta ejecutiva: se coordina la llegada de la grúa municipal y se procede a la retirada del coche al depósito.

Entre aviso y aviso, el subinspector Portal ofrece un análisis sociológico sorprendente: el verano, paradójicamente, puede ser más complicado que el invierno. "En verano, cuando no hay estudiantes, las llamadas son muchísimo más raras, más comprometidas", confiesa. Mientras que el curso escolar trae incidencias previsibles —fiestas y botellones—, el vacío estival deja al descubierto conflictos de convivencia más complejos. "Cuando se van los estudiantes, queda 'lo mejor de cada casa'", concluye con franqueza.
La noche de enero, fría y tranquila por la época de exámenes, llega a su fin. El oficial David cierra su libreta, el agente Adrián apaga el motor y el subinspector Portal da por concluido un servicio donde la ciudad ha dormido segura. Ahora es la hora para los efectivos del turno de mañana.
FOTOS: David Sañudo
VÍDEO: Toni Sánchez