Sábado, 17 de enero de 2026
Volver Salamanca RTV al Día
Demasiado humanos
X

A MENOS

Demasiado humanos

Actualizado 08/01/2026 14:57

“La gente hacía cola para cruzar un espacio abierto. Cuando tu turno llega no puedes dudar, cuanto más esperes más preparado estará el francotirador. Uno, además, quiere separarse del miedo que transpira esa multitud que aguarda. Y corres”. Aleksandar Hemon, La cuestión de Bruno.

Arrumbada, tapada y casi disuelta por los grandes titulares bélicos y de dominación, sevicia imperialista y guerra, una escalofriante noticia del pasado noviembre, quizá la más horrible de todas, informaba de los “safaris humanos” durante el cerco a la ciudad de Sarajevo en los años noventa del pasado siglo. Lo que la información relataba era más espantoso y estremecedor porque hablaba de lo más profundo de la naturaleza humana, tanto que las agencias de prensa, los titulares, las televisiones y radios y hasta ese vertedero innoble de las redes sociales, decidieron no ahondar en ella y a los pocos días la noticia desapareció, se esfumó, se hizo como inexistente en el relato de las cosas. La vergüenza de la especie silencia sus propias miserias.

Hombres que pagaban hasta cien mil euros para poder disparar y matar a personas indefensas durante el cerco de Sarajevo (1992-96), y que abonaban una cuota adicional si los objetivos eran niños; asesinos que viajaban en vuelos organizados como expediciones de caza (en realidad, lo eran) y que con la frialdad de la más inhumana sevicia, en una ciudad hambrienta, robada, acosada y asfixiada por la ocupación y la guerra, se mezclaban con los “pacos” serbios, asesinos también aunque con la burda excusa de ser combatientes para, apostados en puestos de tiro reservados, en horarios fijados, asesorados por guías locales, disparaban a matar a cuantos transeúntes en Sarajevo tenían la desgracia de verse obligados a cruzar o transitar por ciertas calles de su propia ciudad.

Las palabras solo sirven para construir mentalmente el mapa de una realidad demasiado innoble, pero valen más que el ominoso silencio de negar lo que somos capaces de ser: “personas fanáticas de las armas y de ultraderecha que pagaban por ir a disparar a personas” – “se estima que más de 11.000 civiles fueron asesinados de este modo” – “gente con dinero, con reputación, empresarios que durante el asedio de Sarajevo pagaban por poder matar a civiles desarmados y que regresaban luego con su familia como ciudadanos respetables” – “los viajes se hacían pasar por excursiones de caza al extranjero y contaban con la complicidad y colaboración de algunas agencias de viajes, guías turísticos y personal militar serbio” – “tiradores turísticos, con vestimenta y armas distintas que llamaban la atención entre los soldados serbios” (El País, 12 de noviembre de 2025).

Lo abominable no es tanto el hecho como su posibilidad. La historia habla profusamente de la inhumanidad: de los campos nazis, de Mengele y de Himmler, del desprecio negro a la vida y al dolor de los jemeres rojos, del odio helado del Gulag, de Stalin y de Ceaucescu, de las torturas en dictaduras, de Idi Amin, de Franco, de Pinochet y de Stroessner, también -sí, también- de Milosevic y de Mladic, de mil inquisidores, cientos de caudillos, multitud de líderes y guías del cuerpo y de gurús del espíritu, con comportamientos y acciones de paralizante atrocidad. La historia habla de que en todos podía atisbarse, por muy incomprensible y mezquina que fuese, una razón, innoble o grosera, un motivo aducido, la persecución de un rédito político, estúpido o voraz, o el pago de una cuenta de venganza, la sombra de un chantaje o las fauces de la dominación, el robo, el odio, la ira ciega… Nunca antes supimos, acaso suponíamos, del humano, demasiado humano placer de matar porque sí.

La empresa Diario de Salamanca S.L, No nos hacemos responsables de ninguna de las informaciones, opiniones y conceptos que se emitan o publiquen, por los columnistas que en su sección de opinión realizan su intervención, así como de la imagen que los mismos envían.

Serán única y exclusivamente responsable el columnista que haga uso de nuestros servicios y enlaces.

La publicación por SALAMANCARTVALDIA de los artículos de opinión no implica la existencia de relación alguna entre nuestra empresa y columnista, como tampoco la aceptación y aprobación por nuestra parte de los contenidos, siendo su el interviniente el único responsable de los mismos.

En este sentido, si tiene conocimiento efectivo de la ilicitud de las opiniones o imágenes utilizadas por alguno de ellos, agradeceremos que nos lo comunique inmediatamente para que procedamos a deshabilitar el enlace de acceso a la misma.