, 18 de enero de 2026
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Guía para elegir un pintaúñas semipermanente de calidad
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Guía para elegir un pintaúñas semipermanente de calidad

Actualizado 09/01/2026 16:33

El cuidado de las uñas es un ritual de belleza imprescindible para muchas personas. Gracias a las innovaciones cosméticas, existen opciones que ofrecen, al mismo tiempo, la estética del esmalte clásico y la resistencia del gel profesional. El esmalte semipermanente es una de las opciones preferidas; el resultado es impecable y puede durar hasta dos o tres semanas sin perder brillo ni desprenderse.

Pero no todos los esmaltes semipermanentes son iguales. La elección correcta puede ser la diferencia entre un resultado de nivel profesional y uno mediocre. A continuación, te contamos qué características debe reunir un buen pintaúñas semipermanente y cómo aplicarlo para que te dure más tiempo.

Características de los pintaúñas semipermanentes de calidad

Un buen pintaúñas semipermanente no solo se juzga por su color o apariencia, sino por su fórmula, densidad, pigmentación y acabado. Estos factores técnicos impactan en la experiencia de aplicación y, especialmente, en la duración del resultado.

1. Fórmulas con ingredientes de calidad

Un buen esmalte semipermanente ha de estar formulado sin ingredientes nocivos, como formaldehído, tolueno, ftalatos (DBP) o metacrilato de hidroxietilo (HEMA). Estos ingredientes, comunes en esmaltes de bajo coste, pueden debilitar la uña natural con el tiempo o provocar alergias.

Las mejores fórmulas contienen resinas flexibles y fotoiniciadores altamente sensibles a la luz UV o LED que permiten una polimerización completa y uniforme. Esto evita que el esmalte se sienta pegajoso o se formen burbujas al secarse.

2. Buena pigmentación

El color es uno de los mejores indicadores de la calidad. Un esmalte semipermanente poco pigmentado necesitará muchas capas para cubrir la uña, engrosando el resultado y comprometiendo la adherencia. En contraste, los mejores esmaltes cubren perfectamente en dos capas finas y el color permanece intenso y uniforme.

Además, los pigmentos de calidad son más resistentes a la luz solar y, por lo tanto, el color no se desvanece ni cambia de tono al cabo de unos días.

3. Densidad idónea y textura fluida

El esmalte debe tener la consistencia adecuada: ni demasiado espeso ni demasiado líquido. Una densidad apropiada permite una aplicación uniforme y un control completo del pincel, al tiempo que evita que se formen grumos. Los esmaltes muy líquidos chorrean y dejan bordes irregulares; y los demasiado espesos, un acabado apelmazado.

Para identificar un esmalte con textura perfecta, basta con observar cómo se desliza el pincel sobre la uña. Si el producto se extiende uniformemente y se autonivela sin dejar marcas, significa que se trata de una fórmula de excelente calidad.

4. Acabado profesional y brillo de larga duración

El resultado visual es otro punto a tener en cuenta. Los esmaltes semipermanentes de alta gama se caracterizan por su brillo tipo efecto espejo y su durabilidad. Aunque un buen top coat puede hacer maravillas, la formulación de base del producto marca la diferencia.

Los acabados son diversos: desde el tradicional brillante hasta el mate o perlado. El secreto es hacerse con un esmalte que conserve su aspecto inicial durante días sin perder brillo ni color.

5. Variedad de colores y fácil aplicación

Si bien es cierto que el color no es sinónimo de calidad, las marcas de prestigio suelen comercializar una gama amplia de tonos. También es positivo que los frascos incluyan un pincel de cerdas suaves y uniformes para asegurar una aplicación precisa y cómoda.

Cómo aplicar esmalte semipermanente para que dure más

Contar con un buen esmalte no es suficiente. La duración también depende de su correcta preparación y aplicación. A continuación, te explicamos cómo maximizar los resultados.

1. Prepara la uña

Antes de aplicar el esmalte, hay que limpiar y preparar la uña. Lima la superficie, empuja las cutículas con suavidad y pasa un taco pulidor por encima. Este último paso retira la grasa natural que impide una adecuada adhesión del producto. Finalmente, desengrasa las uñas con un desinfectante o un limpiador sin residuos para eliminar el polvo o los aceites.

2. Aplica la base

La base semipermanente crea una capa protectora entre la uña natural y el esmalte. Extiende una capa fina y deja que se seque bajo una lámpara UV/LED según las indicaciones del fabricante (30-60 segundos). Este paso previene manchas y ayuda a que el color se adhiera mejor.

3. Aplica el color

Aplica el esmalte de color en capas finas y uniformes. Son preferibles dos capas finas a una gruesa para asegurar una completa polimerización y evitar levantamientos. Cada capa debe secarse bajo la lámpara antes de proceder a la siguiente. Si el esmalte está bien pigmentado y tiene buena textura, el color quedará uniforme sin necesidad de dar retoques.

4. Sella con top coat

El top coat o capa superior aporta brillo y resistencia final. Se aplica igualmente en una capa fina y se seca con la ayuda de una lámpara. Un top coat de calidad sellará el color y evitará que la superficie se raye o se golpee.

5. Realiza la limpieza final y el mantenimiento

Al terminar, limpia la superficie con el limpiador adecuado (si el top coat lo requiere) para eliminar la capa de dispersión. Y si quieres que las uñas luzcan perfectas durante más tiempo, hidrata las cutículas con aceite y evita el contacto prolongado con agua caliente o productos agresivos. Además, cuando llegue la hora de quitar el esmalte, hazlo con productos especializados para no maltratar la uña.

Un buen esmalte semipermanente y una aplicación profesional pueden cambiar por completo el aspecto de tus manos. En Primor puedes hacerte con diferentes tonos y fórmulas para todo tipo de necesidades, desde ultrabrillantes hasta hipoalergénicas. La clave es invertir en una buena fórmula y aplicarla correctamente para conseguir una manicura perfecta durante semanas.