La jornada, marcada por la participación vecinal y el respaldo del Ayuntamiento de El Bodón, permitió que los más pequeños del municipio disfrutaran de su propia Cabalgata de Reyes
La pasada noche de Reyes, la villa de El Bodón volvió a vivir una de esas escenas que, por sencillas y entrañables, se instalan con naturalidad en la memoria colectiva. Una veintena de niños y niñas aguardaban en las calles bodonesas la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar, desafiando con entusiasmo un frío que, lejos de marchitar la ilusión, parecía subrayarla.
Ante las bajas temperaturas, la organización optó por trasladar el recibimiento al salón de actos del Ayuntamiento, donde los Reyes Magos hicieron su entrada acompañados de su séquito. Allí les esperaba el alcalde de la localidad, Juan José Oreja, quien, en un gesto cargado de simbolismo, hizo entrega de las llaves de la Villa, renovando así el antiguo pacto entre la fantasía infantil y la tradición.
A continuación, los Magos de Oriente iniciaron el reparto de regalos entre los pequeños, interesándose, como marca el rito, por su comportamiento a lo largo del año. Todo indica que la conducta había sido ejemplar: no quedó ni un solo obsequio sin destinatario.
Concluido el reparto, se ofreció de manera dádiva chocolate caliente a todos los presentes, una atención especialmente bienvenida tras la noche gélida que envolvía a la subcomarca del Campo del Robledo, y que sirvió para templar cuerpos y ánimos en un ambiente de franca convivencia.
La jornada, marcada por la participación vecinal y el respaldo del Ayuntamiento de El Bodón, permitió que los más pequeños del municipio disfrutaran de su propia Cabalgata de Reyes, en un marco que venía ya siendo engalanado desde los primeros días de la Navidad, cuando calles y plazas comenzaron a vestirse de fiesta, como corresponde a estas fechas de encuentro, memoria y esperanza.