Sancti-Spíritus ha repartido 150 raciones entre sus vecinos, una comida solidaria para recaudar fondos destinados a la campaña de Navidad de Cáritas Diocesana de Ciudad Rodrigo
La localidad de Sancti-Spíritus se convirtió el pasado sábado en escenario de una sencilla pero elocuente manifestación de compromiso social. Sus vecinos respondieron de manera generosa a la convocatoria de una comida solidaria, organizada con el propósito de recaudar fondos para la campaña de Navidad de Cáritas Diocesana de Ciudad Rodrigo, institución que desde hace décadas sostiene una labor silenciosa y constante en favor de quienes atraviesan situaciones de mayor fragilidad económica.
Bajo el lema «Hagamos que tener una vida digna deje de ser cuestión de suerte», la iniciativa apeló a la conciencia colectiva y a la responsabilidad compartida, recordando que la solidaridad no es un gesto extraordinario, sino una tarea cotidiana que se construye desde los pequeños actos. El resultado fue una notable participación vecinal que permitió distribuir 150 raciones de comida a un precio simbólico de cinco euros, cuya recaudación íntegra se destinará a los programas asistenciales de la entidad.
El menú, tan humilde como significativo, ofrecía a los asistentes la posibilidad de elegir entre alubias o macarrones, acompañados de agua y fruta. Un plato sencillo, sin artificios, pero cargado de sentido: el de quienes comparten mesa para que otros puedan, al menos por un tiempo, aliviar la carga de la incertidumbre.
Más allá de la cifra recaudada, la jornada dejó constancia del valor de las comunidades pequeñas cuando se reconocen en una causa común. En Sancti-Spíritus, la solidaridad no fue un concepto abstracto, sino un gesto concreto servido en plato hondo, repartido con cercanía y sostenido por la convicción de que ninguna sociedad puede llamarse justa mientras la dignidad dependa del azar.