Patricia Santos y Lola Román consolidan su negocio de repostería artesanal, ‘La Flor del Café’, en la plaza de Carmelitas tras vencer las barreras del desempleo con la ayuda de Cruz Roja Salamanca
Ante la dificultad de encontrar un empleo estable en el mercado laboral local, dos socias decidieron transformar la necesidad en virtud y lanzar su propio negocio. Gracias al asesoramiento del programa Impulsa de Cruz Roja Salamanca y una apuesta decidida por el producto casero, su establecimiento ha logrado superar la incertidumbre inicial y cuelga el cartel de completo durante los fines de semana.
La historia de Patricia Santos Luengo (38 años) y Lola Román Bretón (48 años) refleja la realidad de muchos profesionales en Salamanca que, tras quedarse sin trabajo, optan por el autoempleo como vía de reinvención. Ambas procedían de sectores muy distintos —Patricia de las promociones y una experiencia previa en hostelería, y Lola del sector de la moda—, pero compartían la misma determinación por crear algo propio en su ciudad natal.
Para Patricia, esta aventura suponía además una segunda oportunidad tras una experiencia previa agridulce. “Tuve otra cafetería con otra socia, pero no salió bien”, confiesa la emprendedora. Fue el empuje de Lola lo que la motivó a intentarlo de nuevo: “Ella me animó y me dijo: venga, vamos otra vez”. Esta alianza intergeneracional —se llevan exactamente diez años— ha resultado ser la fórmula del éxito que no encontraron por separado.
Ubicada en la plaza de Carmelitas, su cafetería, bautizada como ‘La Flor del Café’, cumple ahora año y medio de vida con un balance muy positivo. Lo que comenzó como una decisión arriesgada, “a lo loco”, según describe Patricia, se ha consolidado gracias a un modelo de negocio que prioriza la calidad y la elaboración diaria.
El camino del emprendimiento no suele ser sencillo, especialmente en los inicios. Para dar forma a su idea, las dos socias contaron con el respaldo del programa Impulsa, una iniciativa que conocieron a través de CaixaBank. Este soporte fue fundamental no solo para la financiación mediante un microcrédito, sino también para la estructuración empresarial del proyecto.
“Hicimos el proyecto y estuvimos viendo varios días el plan de marketing y todo lo demás; la verdad es que nos ayudó bastante”, explica Patricia Santos. Este asesoramiento previo desde Cruz Roja Salamanca les permitió estudiar la viabilidad de un negocio en una ciudad donde la hostelería es un sector muy competitivo y con horarios exigentes.
En un mercado saturado, la clave del éxito de ‘La Flor del Café’ ha sido la especialización. Las emprendedoras detectaron que en Salamanca “tampoco hay mucho” que ofrezca el concepto exacto que ellas buscaban: una repostería 100% artesanal hecha en el propio local.
“Tenemos repostería artesanal que hacemos nosotras; es todo casero y se hace al día”, señala Santos. Entre sus productos estrella destacan las cookies de estilo americano y el innovador ‘krofel’, un gofre elaborado con masa de cruasán que ofrecen tanto en versión dulce como salada. Esta oferta gastronómica se complementa con una apuesta por el café ecológico, buscando que el cliente acuda no solo por los dulces, sino también por la calidad de la bebida.
El camino hasta la estabilidad actual no fue inmediato. Las propietarias recuerdan con claridad los inicios, marcados por la incertidumbre de los “días en los que no entraba nadie y que asustan”. Sin embargo, el punto de inflexión llegó el año pasado gracias a la visibilidad digital.
“Hemos pegado el impulso grande gracias a las redes sociales y a la publicidad”, explica Santos, reconociendo que el boca a boca digital fue determinante para llenar el local y superar esos miedos iniciales.
La respuesta de los salmantinos ha superado las expectativas iniciales. El local, con capacidad para unas 60 personas, llega a desbordarse, especialmente durante los fines de semana. “Hay días que la gente quiere reservar porque no quiere quedarse sin mesa”, reconoce. El éxito conlleva también una carga de trabajo intensa, ya que al ser una cocina pequeña y realizarse todo al momento, los tiempos de espera pueden aumentar cuando acuden grupos grandes.
A pesar de las dificultades inherentes a emprender, como la carga impositiva y la falta de ayudas directas más allá de la financiación bancaria, el balance es satisfactorio. “Es muy complicado emprender, te lo ponen muy difícil, pero luego dices: ha merecido la pena”, asegura Patricia.
De cara al futuro, el objetivo de estas dos empresarias salmantinas es consolidar el crecimiento para poder contratar personal. Esta ampliación de plantilla les permitiría delegar tareas y aliviar la carga de trabajo que actualmente asumen en exclusiva, demostrando que el emprendimiento local puede ser también un motor de creación de empleo en la ciudad.
‘La Flor del Café’ está en la Plaza de Carmelitas de Salamanca; abre todos los días, excepto martes y miércoles por la mañana. Sus especialidades: café ecológico, cookies americanas y ‘krofel’.

(Teodoro García charla con Patricia y Lola)