
En breve el Ayuntamiento abrirá el primer ascensor urbano público en Salamanca, en las escaleras junto a la Gran Vía frente a San Julián. Como siempre las opiniones son variadas, quizás lo peor sea entorpecer la vista del minusvalorado mirador aquí existente. Todo sea por conseguir una ciudad realmente inclusiva, según la memoria del proyecto “En la evolución natural de una ciudad hacia la sostenibilidad, la accesibilidad puede entenderse como un elemento clave, capaz de dar oportunidades a todos los segmentos de población que componen la ciudadanía.”

El propio documento señala una ruta entre la Plaza Mayor y el Paseo de Canalejas. Tradicionalmente se realiza por la Cuesta de Sancti-Spiritus, enlazando con el Paseo de San Antonio y el Barrio de Prosperidad, si bien su pronunciada pendiente dificulta seriamente el paso de personas con alguna limitación física. Esta situación se repite en la mayoría de calles relacionadas con lo que, al fin y al cabo, es el valle de un antiguo regato. Entre la Plaza Mayor y la Gran Vía hay un desnivel de 10 metros, y ascender de nuevo a Canalejas supone 19 metros.


Quizás la principal crítica hacia la obra sea la de no considerar la intervención en un itinerario completo, a pesar de mencionarlo la Memoria varias veces. Se apunta como alternativo a la Cuesta mencionada, señalada No Accesible en uno de los planos. También la propia Calle de Asadería, dirección del propio elevador, se recoge con esa misma etiqueta en parte de su recorrido. Indudablemente la orografía es compleja, y lleva mucho tiempo así, pero merecía la pena intentarlo al menos. Afortunadamente el ascensor reduce el problema a esa parte problemática de esta calle.


La Plaza de San Cristóbal, continuación del itinerario marcado en los documentos, no tiene precisamente el pavimento más adecuado. Adoquinado un tanto basto, incómodo para el paso de sillas de ruedas. Delimitando una especie de calzada existe un encintado de losas, más practicable, que evita zonas arboladas. Esta plaza es la antítesis de lo habitual, se esconde con vegetación la iglesia románica sin uso (¿no sirve de marco al Románico Atlántico de San Martin?). En contraste mantienen despejadas las feas fachadas modernas, ahora adornadas de algún escuálido árbol.


El final del camino hacia el Paseo de Canalejas se encuentra en la Calle de Numancia, con un fuerte desnivel salvado por unas escaleras y una larga rampa en zigzag, construida hace bastantes años. Para continuar hacia Prosperidad y los demás barrios más allá de la vía del ferrocarril, y al Parque de los Jesuitas, es necesario buscar el Paseo de San Antonio a unas decenas de metros hacia el norte. Claramente el punto crítico de todo el recorrido está en la Calle Asadería, no sé si la Calleja del Pinto serviría de alternativa, no estaría mal buscar alguna solución.

Por el lado contrario, desde la Gran Vía hacia la Plaza Mayor, existe una larga cuesta, cuyo importante desnivel es salvable al parecer del proyecto. Lo peor estaría en la relación entre nuestra principal plaza y la del Mercado, resuelto con escaleras. Imagino que aquí sí asomaría la Comisión de Patrimonio si alguien sugiere alguna solución moderna. Advertirían, de paso, de la existencia de alternativas dando un cierto rodeo. Quizás hacer pasar el camino por el interior del propio Mercado podría ayudar a mejorar su atracción, nada equiparable a rodearlo de grandes autobuses.

Hablando de pavimentos, por lo visto el gobierno municipal aplica ahora un criterio del Procurador del Común, en reclamaciones por daños inducidos por mal estado del pavimento. “No puede pretender el administrado que la superficie de las aceras se encuentre en un absoluto alineamiento, totalmente rasante y carente de la más nimia irregularidad. La existencia de irregularidades en las aceras es inevitable”. Rechaza incidentes donde no superen 2 centímetros de desnivel las baldosas rotas o movidas. Los manuales de accesibilidad en el diseño peatonal recomiendan desniveles de 0 cm.

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