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FOTOS | 'Las ventanas navideñas' de Teo y Concha: la tradición familiar que lleva 18 años iluminando la avenida de Portugal
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FOTOS | 'Las ventanas navideñas' de Teo y Concha: la tradición familiar que lleva 18 años iluminando la avenida de Portugal

Actualizado 31/12/2025 13:12

Lo que empezó como una afición ha crecido hasta ocupar cuatro ventanas y gran parte de su salón, atrayendo a vecinos de toda la ciudad

La Navidad en Salamanca tiene sus postales oficiales en el árbol de la Plaza Mayor, en la iluminación de las calles del centro o el mercadillo de Anaya. Sin embargo, existe otra Navidad, más íntima y vecinal, que se construye de puertas para adentro, pero se proyecta hacia la calle con la misma intensidad. En la avenida de Portugal, esa Navidad tiene nombres propios: Teo Sánchez y su mujer, Concha. Lo que ocurre en la fachada de su vivienda ha dejado de ser una simple decoración doméstica para convertirse en un hito del barrio que tiene nombre propio, 'Las ventanas navideñas', y que acaba de alcanzar la mayoría de edad: "18 años llevamos ya con ello".

No es un montaje improvisado ni efímero. Es una obra en constante expansión que narra la historia de una pasión compartida, aunque con roles bien definidos en sus inicios. "Yo de soltero no ponía nada", confiesa Teo con honestidad, señalando a Concha como el motor original de esta aventura. "A ella le gustaba, empezamos ahí con el árbol y tal. Luego vimos en las tiendas cacharros de estos de pueblo de Navidad y eso, que nos gustaban... y hasta ahora, ha ido aumentando", relata sobre la génesis de una colección que ya no conoce límites.

De una ventana a la "invasión" del hogar

La evolución de 'Las ventanas navideñas' ha sido un proceso de conquista progresiva del espacio. "Empezamos con una ventana, vamos, y a medida que iban pasando los años, se iba aumentando, y hemos estado ocupando otras ventanas, hasta las 4 ventanas que están ahora", explica el propietario.

El resultado es un escaparate heterogéneo donde a través de cada cristal se cuenta una historia o escena diferente, diseñada para detener el paso de los transeúntes:

  • La primera ventana: Dedicada a la fantasía invernal, con Papá Noel, un tren con los renos y un trineo en movimiento.
  • La segunda ventana: Reservada para la tradición religiosa. Un Belén clásico que destaca por su detalle, incluyendo "8 cenas de la anunciación y todo eso", según detalla Teo.
  • La cuarta ventana: Una villa en miniatura en expansión. "Es un pueblo de Navidad, que se mueven las figuras... el pueblo ha ido creciendo, porque, claro, a ver, hay más habitantes", bromea Teo sobre la densidad demográfica de su maqueta.

Pero la Navidad de Teo y Concha no se detiene en el alféizar. La tercera "ventana" es, en realidad, una proyección de lo que ocurre en el interior, donde la decoración ha llegado a comprometer la logística doméstica. Teo menciona con humor un montaje de grandes dimensiones, obsequio de la asociación de vecinos de Zoes, "que ya nos ocupa medio salón". Entre risas, reconoce que las zonas libres de la casa se reducen ya a "la cocina y el dormitorio". "Alguna figurina que un año no nos entra, pues la cambiamos por otra, y así vamos rotando", explica sobre sus problemas de espacio.

Un mes de trabajo "a ratos"

Detrás de la magia hay una planificación meticulosa que marca el calendario de la familia Sánchez mucho antes de que suenen los villancicos. El trabajo de montaje comienza cuando la ciudad todavía está recogiendo los huesos de santo. "Empezamos siempre después de los Santos, que es el 1 de noviembre, hasta la Inmaculada. En la Inmaculada abrimos ya", detalla Teo.

No es una carrera contra el reloj, sino una labor de hormiga, constante y paulatina. Dedican "una hora un día, otro día dos horas, algún día no hacemos nada", construyendo el paisaje navideño pieza a pieza, figura a figura, hasta que todo está listo para el encendido oficial.

El orgullo del barrio

El esfuerzo tiene su recompensa en la acera de enfrente. Desde el interior de su salón, a veces ocultos tras las cortinas para mantener su privacidad, Teo y Concha se convierten en espectadores de su propio público. "Nos ven y nos saludan, nos indican con el dedo ahí que muy bien... veo yo que a la gente sí le gusta", afirma con satisfacción ante las felicitaciones que reciben.

Para Teo, el valor de estas ventanas trasciende lo estético; se ha convertido en un elemento dinamizador que descentraliza la Navidad salmantina. La instalación atrae a curiosos de otros barrios e incluso de pueblos cercanos, demostrando que la ilusión no es patrimonio exclusivo del casco histórico. "Que la gente se mueva también está bien... se mueve la gente también aquí, no solo por el centro", reflexiona.

Echando la vista atrás, a aquel primer año con una sola ventana, Teo confiesa su sorpresa ante la magnitud que ha cobrado su afición: "Yo cuando empecé, no pensaba todo esto, no pensaba toda la repercusión que ha tenido". Las luces de la Avenida de Portugal permanecerán encendidas hasta el domingo posterior al día de Reyes, coincidiendo con el bautismo de Jesús, momento en el que los habitantes de este particular pueblo navideño volverán a sus cajas, esperando, como los vecinos del barrio, a que llegue el próximo noviembre.

FOTOS: DAVID SAÑUDO