El pregón fue pronunciado a última hora de la tarde del sábado en el Teatro Nuevo Fernando Arrabal
Buenas noches a todos.
Estimadas autoridades, vecinos, amigos, garrochistas y aficionados al Toro.
Es una responsabilidad estar aquí arriba, pero a la vez un privilegio poder contaros vivencias, sentimientos y un trocito de mi vida taurina.
Me ha llevado tiempo, y bastantes tardes he dejado de montar los caballos, los potros y algún día de correr… para poder darle forma a este pregón, para hablaros de nuestra pasión que es el caballo y el toro.
Todo ello es nuestra identidad, el eco de nuestras raíces, que nos invitan a compartir y disfrutar juntos.
Se deben de sentir muy orgullosos de ser mirobrigenses como yo me siento de ser ledesmino.
Ciudad Rodrigo rodeada de murallas que datan del siglo XII, en cada piedra de sus calles, en cada esquina de sus plazas, se siente la historia que os define como pueblo.
Durante siglos, hemos sido testigos de momentos de lucha, de trabajo, de sacrificio, pero también de júbilo y de fiesta.
Hoy al caminar por vuestras calles, respiramos el aire de historia que nos une,
El carnaval del toro es, sin lugar a dudas, uno de los momentos más destacados de nuestro calendario festivo, es más que una fiesta para los turistas, es la fiesta de los ciudadanos de Ciudad Rodrigo.
Este carnaval tiene un valor especial, porque es nuestro, porque nace de la gente que habita en las calles, que crece en esta ciudad, que hace suya cada tradición.
Y, por eso, es un honor estar aquí hoy, porque sois vosotros quienes realmente hacéis que esta fiesta sea lo que es:
UNA FIESTA DE TODOS.
Este carnaval no es solo un evento más en el calendario. El carnaval del toro es el legado de nuestros abuelos, de nuestros bisabuelos, y de todos aquellos que han trabajado para mantener viva nuestra historia.
En cada rincón de Ciudad Rodrigo, en cada plaza, en cada calle, se respira la esencia de este carnaval que se remonta a siglos atrás.
Desde tiempos medievales, nuestras calles han sido escenario de celebraciones, de encierros, capeas, festivales que han unido a la gente del campo y de la ciudad, creando un lazo único que ha perdurado a través de los siglos.
Y hoy, vosotros, los habitantes de esta ciudad, sois los custodios de esta tradición. Cada uno de vosotros, desde el más joven hasta el más veterano, sois parte de la historia.
Vuestro esfuerzo, vuestra entrega, y vuestra pasión hacen que el carnaval del toro sea lo es: un acontecimiento único en el mundo.
Ciudad Rodrigo, nuestra quería ciudad, ha sido testigo de tantas generaciones, de tantas historias, de tanto esfuerzo y sacrificio, y hoy, el carnaval del toro es el reflejo de todo eso.
Este carnaval no es solo para los que han nacido aquí. Es para todos los que han llegado, para los que os visitan, para los que se sienten parte de esta fiesta, aunque no tengan un vínculo directo a nuestra tierra.
El carnaval del toro es un espacio de encuentro, de alegría compartida, de diversión y de emoción colectiva.
Y aunque este carnaval tiene sus raíces profundas en la historia de nuestra ciudad, es importante recordar que, como todo en la vida, las tradiciones se renuevan, se transforman y se enriquecen con el tiempo.
La juventud es la frescura, innovación, y entusiasmo a lo que hacemos.
Son los jóvenes los que, con su energía, sus ganas de vivir y de aprender, mantienen viva la llama de fiesta.
Las calles de Ciudad Rodrigo se transforman en un hervidero de risas, de música, de disfraces, de danzas.
No importa la edad, no importa el lugar de procedencia, lo que importa es que todos vienen por el mismo motivo: para vivir vuestra tradición, para disfrutar de esta fiesta que nos une como pueblo, para sentir el espíritu del carnaval en lo más profundo de nuestro ser.
El toro: símbolo de fuerza, nobleza y tradición.
El toro, ese imponente animal que recorre las calles durante estos días, es el protagonista indiscutible de la fiesta.
Pero no es un toro cualquiera. Este toro es mucho más que una figura con cuerno y musculo, es el alma misma del carnaval.
Cada toro que se enfrenta a los mozos es una representación de nuestra lucha, de nuestra resistencia, de nuestra capacidad para enfrentarnos a los desafíos de la vida con coraje y determinación.
Y como no hablar de uno de los personajes más icónicos y poderosos de este carnaval, el toro.
El toro ha sido un símbolo de poder, de nobleza, y también de respeto.
Desde tiempos antiguos, el toro ha estado presente en los mitos, en las leyendas, en las representaciones artísticas.
En nuestra fiesta, el toro es más que una figura que corre por las calles, es una manifestación de naturaleza salvaje que aun late en nuestro interior.
Es el reflejo de nuestra conexión con la tierra, con los animales, y con todo lo que nos rodea.
Y no olvidemos, que el toro, al igual que nosotros, es parte fundamental de este ecosistema, una pieza esencial de nuestro entorno, por mucho que nos lo quieran quitar, RESISTIREMOS.
El toro es un símbolo de fuerza, de nobleza, de valentía.
Cada año, el toro se convierte en un compañero de los mozos, desafiando la valentía de quienes se enfrentan en las calles, en un acto de respeto mutuo y de celebración de nuestra esencia más pura.
No he tenido la oportunidad de ver ningún encierro en las calles de esta ciudad, pero si he tenido el privilegio de hacer el paseíllo en un marco emblemático, único y con tanta historia como es la plaza, hecha con tablaos típicos de madera que caracterizan un marco incomparable, han sido 9 los paseíllos.
Qué bonito salir del hotel o estos últimos años de la casa de Vicente Pérez y recorrer esas calles llenas de gente, ver los jóvenes disfrazados y con la copa en la mano, y muchos de ellos decirme ¡Vamos Chaves!.
También ver las caras conocidas, como un año la collera formada por Manolo Canario Hijo y Manuel José Bernal (tengo que decir que en ese momento de responsabilidad y miedos no me cambiaba por ellos) como los vería…
En los últimos años han sido muchas las figuras que han trenzado el paseíllo en esta plaza, el primer festejo del año, un termómetro para saber cómo se siente y como late el corazón delante del toro de cara al inicio de la temporada, con los tendidos llenos de gente conocida y muy taurina, eso conlleva mucha responsabilidad.
He tenido muchas tardes de triunfo en esta plaza, de poder disfrutar. Recuerdo una tarde nevada, estaba congelado… no sentía las manos… pidiéndole a mi mozo de espadas un caldo caliente para poder entrar en calor.
Y no podemos hablar del carnaval del toro sin mencionar a otro de nuestros grandes compañeros: ¡el caballo!
El caballo, que ha sido parte fundamental de la vida rural de nuestra tierra, es otro de los símbolos de nuestro carnaval.
El caballo no es solo un animal, es una extensión de nosotros mismos. Al igual que el toro, el caballo tiene una profunda conexión con nuestra historia, con la vida en el campo, con el trabajo diario que ha marcado la vida de tantas generaciones de ciudadanos mirobrigenses.
Hoy, el caballo sigue siendo un fiel compañero en el carnaval. Junto a los mozos, los caballos recorren las calles con gracia y una energía que es difícil de igualar.
Los caballos, con su porte majestuoso y su nobleza, hacen de esta fiesta algo único, algo que solo Ciudad Rodrigo puede ofrecer.
La tradición ecuestre, el respeto por estos animales y el vínculo especial que se establece entre jinete y caballo son elementos que enriquecen la celebración, dándole un toque de elegancia y respeto que solo aquí se vive con tanta intensidad.
Y es que aquí, el caballo no solo es un animal de trabajo o de espectáculo, es un compañero de vida, de emociones compartidas, que ha sido parte del devenir de nuestra historia.
El caballo y el toreo comparten un lazo especial, un vínculo de confianza, de respeto mutuo.
En mis años he tenido la suerte de montar y trabajar con caballos excepcionales, y cada uno de ellos ha dejado una huella imborrable en mí.
Siempre que mis compromisos con el toro me lo permiten intento montar a caballo, uno de los mejores momentos del día, en la soledad del campo, rodeado de pura naturaleza.
Repasar los lotes de vacas, las parideras, contar los becerros, en definitiva, ver que todo está bien.
Luego llega la hora de trabajar con los potros,
¡que amplia es la equitación¡¡ y que poco se de ella¡,
pero con lo poco que se, lo disfruto muchísimo.
Hoy el acoso y derribo, (lo que ahora se denomina Faenas y Doma de Campo porque a lo mejor son palabras duras para alguno de los ciudadanos, como acabaremos…) ha cogido un nivel muy alto, en la que hoy un punto hace quedarte fuera de una final.
La ilusión de tener un caballo que, abra la espalda y meta la grupa, vaya relajado detrás del animal que vaya a soltar y que a la hora de coger carne y empuje…eso es debe ser la leche.
No tengo ninguno así, pero tengo una yegua que me tiene ilusionado, que tiene todas esas virtudes, un regalo Miguel Ángel Perera.
Tengo otra yegua en casa de El Fandi, es suya, pero no sale de casa, es un amor odio lo que tengo con ella…
No es guapa… mi amigo El Capea la tiene bautizada como Mis Mun, de Mis Mundo.
En casa está el caballo con el que empecé, un caballo de la familia Julio de la Puerta de Osuna, Sevilla. Lo monta mi hijo menor Beltrán ya que mi hijo mayor Mingo, monta cualquiera de los otros dos.
Disfruto mucho el momento de correr los becerros, la tertulia de después. Aunque, con un vinito…se empieza a soltar la lengua… y… a meterse o alagar los caballos de los demás…un pique sano entre amigos.
Una pasión, una locura que, podría estar un día sí y otro también soltando.
Son muchos los garrochistas que ha dado esta ciudad, y muy buenos, Dionisio Holgado, Agustín Santos, Juan Luis Perita, Manuel Santiago Canario, Acho…
Por lo que se, el primer concurso que se hace en esta ciudad data de 1984, en capilla (buena querencia). Luego ya vinieron otros, detrás de la Caridad en Menibrazo (Cuesta del Bodón) y posteriormente cambio a Casablanca.
En 2010 pasa a Casasola de la familia Perita, un concurso que ha cogido mucho prestigio, he escuchado a muchos garrochistas que es el mejor cuadrilátero de España.
Han tenido el privilegio de ganar este concurso grandes garrochistas como Mariano Zumel, José Ignacio Charro, Julio Grande o Alipio Pérez Tabernero. Ojalá algún día pueda estar a la altura de estos grandes garrochistas.
Y ya para terminar, quiero expresar mi más sincero agradecimiento a la Asociación Charra del Caballo por confiar en mí para este importante papel. Ha sido para mí un privilegio poder compartir con ustedes mis sentimiento y recuerdos.
Quiero daros las gracias, gracias a la Asociación Charra del Caballo por mantener viva la llama de la tradición, por seguir enseñando a las nuevas generaciones lo que significa trabajar con el caballo, por transmitir el amor por esta tierra y por todo lo que representa. Gracias por seguir demostrando que, con esfuerzo y dedicación, la fiesta taurina y ecuestre sigue siendo reflejo de nuestra historia y nuestra cultura.
Por todo esto, y por tanto más, quiero hoy, desde aquí, hacer un brindis por Ciudad Rodrigo, por sus tradiciones, por su gente, por el toro que nos da la fuerza, por el caballo que nos enseña la nobleza y el trabajo, y por todos vosotros, miembros de la Asociación Charra del Caballo, que sois los verdaderos guardianes de esta tradición que nos da vida y nos llena de orgullo.
Gracias a todos por seguir haciendo posible que esta fiesta siga viva, por transmitirla a las nuevas generaciones, por enseñarles el valor del trabajo, del esfuerzo, y del respeto por el toro, el caballo y nuestra tierra.
Griten conmigo
¡VIVA CIUDAD RODRIGO¡¡VIVA EL TORO! ¡VIVA EL CABALLO!
¡Y VIVAN NUESTRAS TRADICIONES! ¡VIVA ESPAÑA!