Durante el acto se entregó la distinción del Reloj Suelto a los hermanos Jesús Ángel y José Luis Paniagua, y Ángel y Miguel González
Con el corredor de encierros Teo Lázaro Armendáriz como protagonista (quién se ha hecho conocido en toda España al comentar los encierros de San Fermín en TVE), el preCarnaval Cultural 2025 de Ciudad Rodrigo entró en la tarde-noche del jueves en su tramo de pregones, aunque esta primera cita, de la mano de la Asociación Cultural Carnavaldeltoro.es, no fue un pregón al uso, sino una charla de Teo Lázaro con Iván Ramajo, presentador habitual de los actos de esta Asociación.
La charla estuvo guiada por la proyección en la pantalla del Teatro Nuevo de 9 fotos y 1 vídeo en los que aparece Teo Lázaro, a partir de los cuales fue relatando la “cantidad de vivencias que he podido disfrutar, y alguna sufrir, en esta tierra”, como expresó al arrancar su intervención desde el atril del Teatro, momento en que indicó que era “un honor y un placer” ser el primer “incitador e instigador de que mirobrigenses y forasteros participen y disfruten de los actos” del “Carnaval con mayúsculas”.
La velada de la Asociación Carnavaldeltoro.es comenzó como es habitual con el encuentro en el Restaurante El Sanatorio de sus miembros, sus familias, el pregonero, la Corte de Honor y los receptores del galardón del Reloj Suelto, los hermanos Jesús Ángel y José Luis Paniagua, y Ángel y Miguel González. La comitiva puso rumbo al Teatro Nuevo encabezados por el tamborilero José Luis del Solo, quién también fue el encargado de abrir el acto sobre el escenario con una pieza.
Según explicó Iván Ramajo al introducir el acto, la Asociación había decidido invitar a Teo Lázaro como “voz preclara del encierro de Ciudad Rodrigo; pese a ser de San Sebastián lo conoce bien”. Como anticipó Iván Ramajo, el pregón giró en torno al encierro, reflejándose sus distintos tramos a través de las imágenes que se fueron proyectando de los últimos 20 años, que “no es nada en la historia del Carnaval, pero para todos nosotros puede ser una vida”.
Desde el atril, Teo Lázaro relató la 1ª vez que vino al Carnaval, con unos amigos, en 2005, comenzando su viaje visitando una ganadería el Jueves de Casetas antes de empezar a disfrutar el Carnaval desde el Viernes, resaltando que la salida del 1º toro en la 1ª capea nocturna -que llevaban esperando “dos horas en una fría tabla”- fue “algo mágico”. De aquella 1ª vez mencionó asimismo la “fiesta continua”, y como se tuvieron que marchar el Domingo quedándose “con ganas de más”, teniendo claro que “iba a ser habitual del Carnaval”.
Imagen a imagen
La proyección de imágenes, con la cual quiso relatar su historia carnavalera “de una forma especial” (con cada una de las mismas sonó la Campana Gorda), comenzó con una en las cercanías de los toriles de San Pelayo, en “el único encierro que he corrido nevando”, en el año 2010, que estuvo protagonizado por astados de Cebada Gago, con los que ha tenido los 2 únicos ‘sustos’ de su vida en los Sanfermines, en 1992 y 2016.
De ahí se pasó a Los Pinos, con una imagen del Domingo de Carnaval de 2019 de la maletilla Marta Reillo, a quién había conocido el día antes -junto a otras personas de Cuenca- en la casa del popular pastor Ángel Rico, quién le invitó a comer (remarcó que “en los años que hemos venido hemos hecho grandes amistades”). Allí fue donde esta chica le dijo que iba a tomar parte en el Carnaval, un hecho del que “dudé que fuera capaz”, mostrándose a la postre “encantando de haber recibido un zasca”. Como añadido, explicó que ayudó a Marta Reillo a montar la muleta para dar la tanda de la imagen en mitad de Los Pinos (se le ve de fondo).
El relato continuó en la Avenida Conde de Foxá, con una fotografía que tiene a Teo Lázaro como gran protagonista, en el encierro del Martes de Carnaval de 2010, en el que tuvo “sentimientos encontrados”, ya que fue “el encierro de más trapío que he corrido en Ciudad Rodrigo; un encierro de pedir el carnet”, pero corrió con la ‘angustia’ de no saber qué iba a ser de un compañero suyo al que había cogido un rato antes el Toro del Aguardiente.
De unos metros más adelante, se mostró una imagen “que me encanta” de la subida al Registro, en este caso de un desencierro del año 2014, apuntando que “los mejores momentos delante del toro en Ciudad Rodrigo han sido en desencierros”.
De ahí se pasó al Registro, con una imagen del año 2006 que “me trae muchos recuerdos”, empezando porque tuvo un susto que le hizo dar muchas vueltas a la cabeza. Sin embargo, lo más sorprendente fue que, según desveló, acudió a Ciudad Rodrigo con “otra cornada”: enfermo de cáncer, nada más haber recibido el primer ciclo de quimioterapia después de haber sido operado meses antes de un tumor (de hecho el pelo se le empezó a caer por la quimio en Miróbriga).
De ese año recuerda que entró con el toro en la calle Madrid “con todas las ganas de seguir viviendo”, pero durante esa calle se le acabaron “las pilas” y no pudo alcanzar la Plaza Mayor, llegando a tener un pequeño susto (se apartó contra la pared, se cayó y la manada pasó al lado). Teo Lázaro también desveló que acudió a aquel Carnaval con su informe médico ‘debajo del brazo’ por petición expresa de su oncóloga (que le dijo algo así como que le parecía “ciencia-ficción” que se fuese a correr encierros estando enfermo), para que, si le pasaba algo, en la enfermería supieran que medicación estaba recibiendo.
A modo de oasis de los momentos más sentidos del pregón, la siguiente imagen fue “coronando” un encierro entrando en la Plaza Mayor, en concreto uno con la ganadería de Barcial en el año 2011.
El único vídeo de la velada, también en la calle Madrid, fue de la espectacular cogida que sufrió en 2008 su amigo Iker de Pamplona, para quién era su primera experiencia carnavalera, llevándoselo por delante los astados y dándole una paliza, aunque sin cornada. Teo Lázaro expuso que es “de las peores cosas que me ha tocado en una calle”, considerando que él, que “nunca he sido un derroche de valor”, tuvo ese día ayuda especial para quitarle los toros de encima a su amigo, al coincidir con el 2 de febrero que forma parte de la ‘Escalera de San Fermín’: “fue un honor ser el capotico de San Fermín aquel día”.
Tras el “momento más difícil al que me he tenido que enfrentar delante de la cara del toro”, se fue con su amigo en la ambulancia que le trasladó al Hospital de Salamanca (indicó que le impactó “muchísimo” que hubiese policías en los semáforos de Salamanca para que pudieran saltárselos). Tras comprobar que todo estaba en orden, regresaron a Ciudad Rodrigo, y esa misma tarde “quise matar los fantasmas cuanto antes”, de tal modo que participó en el último desencierro del día.
El relato continuó con un susto propio, del año 2007, en la llegada a la Plaza Mayor de aquel histórico encierro a caballo que hubo en Lunes. Según indicó, “aquel día fue mi culpa”, enganchándole un toro que había venido trayendo desde abajo chaqueta en mano. Teo Lázaro fue llevado a la enfermería, y como solo tenía un varetazo, quiso también “matar los fantasmas" enseguida, tanto que, como todavía quedaba otro toro en el recorrido, se fue en su busca, subiendo a la Plaza con él.
El recorrido del encierro durante el pregón concluyó ‘en la Plaza’, aunque de una forma singular, mostrando una foto con Conrado, de quién evocó que “le vi en la Plaza con un toro enorme; era pequeño de tamaño, pero inmenso en su figura”. De Conrado resaltó asimismo que “su legado no nos va dejar nunca a los que hemos compartido con él charlas o vivencias; somos privilegiados”. Teo Lázaro trazó una “similitud” suya con Conrado, ya que él ha sido el primer pregonero de Carnavaldeltoro.es que no es natural de Ciudad Rodrigo y alrededores, mientras que Conrado “tampoco nació en Ciudad Rodrigo, pero fue de los más queridos”, esperando “tener la capacidad de disfrutar de la vida y el toro como hizo Conrado”.
La última imagen en proyectarse fue del singular encierro al estilo de San Fermín que se organizó en la finca de Cabezal Viejo durante la pandemia. Iván Ramajo expuso que “el único encierro de los Sanfermines de aquel año fue en Ciudad Rodrigo”, expresando Teo Lázaro que fue “una de las vivencias más bonitas de una de las épocas más complicadas”, porque aquel día “volvimos a sentir, a vivir” (le pidieron al ganadero que le quitase las fundas a los astados para que fuera totalmente “de verdad”), siendo “maravillosa” la vivencia completa. Al respecto, recordó que trajeron una imagen de San Fermín que se quedó en la ganadería, el cántico original de petición de protección al Santo, la misma clase de pirotecnia que en los Sanfermines, etc.
Como cierre de su intervención, Teo Lázaro mencionó que “recordar es vivir y hoy aquí he vuelto a vivir mucho”, pudiéndose escuchar vivas a San Fermín y a Pamplona entre el público antes de añadir que “lo que he vivido el día de hoy difícilmente se me olvidará; habéis puesto el broche de oro a mi vinculación carnavalera”, lanzando vivas al Carnaval y a Ciudad Rodrigo. Carnavaldeltoro.es le entregó varios obsequios, entre ellos una placa totalmente personalizada que menciona sus dos décadas viviendo los encierros carnavaleros, su bonhomía y su amistad.
El acto en el Teatro Nuevo se cerró con la distinción a los hermanos Jesús Ángel y José Luis Paniagua, y Ángel y Miguel González con el Reloj Suelto, por su contribución a “consolidar que el Campanazo es también un color”, ya que son los encargados de lanzar el confeti de ese evento. A los cuatro se les colocó el pañuelo de la Asociación y se les entregó un cuadro de recuerdo, momento en que fue accediendo al escenario la Rondalla III Columnas para cantar las canciones del Campanazo, el Forastero, y como bonus, un trozo del cántico con el que se pide protección a San Fermín en las mañanas de julio.
Finalizado el acto, llegó la habitual ronda de fotos en el interior del Teatro, mientras fuera la Rondalla esperó con varias canciones a que salieran todos los protagonistas del pregón, para acompañarles en comitiva a su cena posterior.