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Lumbrales mantiene el tradicional acto del Descendimiento de la Cruz el Viernes Santo
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SEMANA SANTA

Lumbrales mantiene el tradicional acto del Descendimiento de la Cruz el Viernes Santo

Actualizado 29/03/2024 21:31
Ester Corredera

Una imagen articulada del Cristo protagonizada una escenificación que se remonta al siglo XVI

Un año más, al atardecer del Viernes Santo, el tempo parroquial de Lumbrales ha acogido el Sermón de la Pasión y el Descendimiento de la Cruz, uno de los actos más emblemáticos de la Semana Santa de Lumbrales, junto con el Vía Crucis por las calles del pueblo celebrado por la mañana. El Descendimiento de la Cruz se remonta, al menos, al siglo XVI, época en la que está datada la talla articulada del Cristo, propiedad de las familias Arroyo Cambronero y Santiago Santiago. Son los varones de esta saga quienes, generación tras generación, hacen posible la recreación de este acto, en colaboración con la parroquia. Antonio Risueño, párroco insolidum de Lumbrales y otros pueblos del Abadengo, ha sido el predicador del acto, pronunciando un Sermón muy apegado a la realidad que vivimos en el mundo actualmente.

La gran Cruz con la imagen articulada del Cristo presidía la escena desde un lateral del altar, arropada por miembros de las familias propietarias y amigos. Subidos a lo alto de sendas escalera colocadas a ambos lados del madero, dos jóvenes procedieron al descendimiento del Cristo siguiendo las indicaciones del predicador. Tras la retirada de la corona de espinas y del letrero de INRI, los varones fueron desclavando las manos de la imagen, a golpe de martillo, bajando los brazos y dejando caer la cabeza - -uno de los momentos de mayor dramatismo-. Mientras, desde el suelo, otros varones sujetaban la imagen con un largo sudario.

Finalmente la imagen del Cristo fue cogida en brazos y presentada ante la imagen de la Madre Dolorosa, para posteriomente depositarla en la urna sepulcral de cristal y proceder a la procesión del Santo Entierro, que tuvo lugar en el interior del templo, debido al mal tiempo atmosférico.

El sepulcro y la imagen de la Dolorosa fueron llevados en procesión por los miembros de la familias propietarias y encargadas de cada uno de los pasos, una procesión que estuvo acompañada por las voces graves de un grupo de hombres entonando el Miserere.

Al final del acto, al que asistieron miembros de la Corporación Municipal y muchos lumbralenses que llenaron el templo, el párroco agradeció la involucración de la familia titular de la imagen del Cristo y de los miembros del coro, para terminar con una oración en memoria de dos miembros de la familia Arroyo Cambronero, fallecidos recientemente, Alfredo y el patriarca, Antonio Arroyo que a lo largo de sus 100 años de vida estuvo pendiente de mantener la tradición del Descendimiento.