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Crónica de la semifinal del Bolsín, por Jesús Cid
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CIUDAD RODRIGO BOLSÍN TAURINO 2024

Crónica de la semifinal del Bolsín, por Jesús Cid

Actualizado 03/02/2024 23:25
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Por eso hoy más que nunca sigo pensando que en este primer cuarto del siglo XXI se torea mejor que en cualquier época pasada

Jesús Cid | Ciudad Rodrigo

Ahora sí me empiezo a creer lo que tanto tiempo llevan pregonando los ganaderos de bravo en cuanto a que se está dejando en el campo solamente lo mejor de lo mejor. Veníamos del pasado fin de semana donde se tentaron vacas de D. José Cruz y Juan Carlos Martín Aparicio con una presentación y un juego realmente notable. Me parecía a mí difícil superar lo anterior pero lo visto esta tarde, lejos de desmerecer ha estado a la misma altura. Ganado de Ramón Rodríguez de Espioja venido desde tierras Ledesminas, encaste Aldeanueva, es decir Raboso por diferentes líneas, coloradas, serias, bien comidas, lomo quebrado fiel al fenotipo del encaste y con un comportamiento noble, fondo bravo y siempre a más. Destaco la utrera que hizo quinta; gachita y con esas hechuras que tú la ves en el campo y sabes que va a embestir. Esta es la mejor forma de venir a un Bolsín que cumple esta edición 68 años y que continúa siendo el referente en el mundo taurino.

Para que la tarde fuera completa se necesitaba que los aspirantes estuvieran a la altura y la verdad que hemos podido acreditar un muy buen nivel de todos los chicos. Es curioso que la escuela taurina de Badajoz haya llegado hasta aquí con tres chicos y ninguno es pacense. El cacereño Julio Méndez ahora mismo con ¨la hierba en la boca¨, le sale todo con gusto, limpieza e inspiración y va a estar entre los elegidos seguro. De Coria, la ciudad vecina y hermana, Jorge Hurtado que va a más con un toreo templado y distinguido, y Manuel León, que habiendo estado mejor en otros tentaderos, volvió a apuntar detalles de su innegable calidad.

La escuela de Salamanca contaba en esta semifinal con cuatro aspirantes destacando sobre todo Diego Mateos, al que le hemos visto cuajar de principio a fin la buena vaca que cerraba el tentadero y que ahora mismo parece ser el más preparado, el favorito en las apuestas. También desde Salamanca una de las sorpresas positivas de este concurso que no es otro que Ángel Lázaro Barrado. Rompiendo moldes y estereotipos está demostrando que para torear bien no hace falta tener el físico que uno se imagina en un torero y que cuando mandan la cabeza y la mano y además te lo crees y lo sientes de verdad es posible cobrarse los muletazos con más gusto y duende de esta y otras tardes.

De la escuela taurina de Jaén ha llegado hasta aquí Alfonso Juan mostrándose como un torero firme, templado y solemne. Otro al que hay que tener en cuenta para el triunfo final. Como puede estarlo también el portugués Gonzalo Luis Da Silva al que se le adivinan condiciones de ser el tan ansiado torero que ansía la afición portuguesa. Oxalá.

Por eso hoy más que nunca sigo pensando que en este primer cuarto del siglo XXI, se torea mejor que en cualquier época pasada. Que los chicos que ahora eligen esta profesión tienen más mérito que aquellos que lo intentaron hace 68 años cuando comenzó este bolsín. Por eso los mantras que uno escucha repetidamente en esta y otras plazas no dejan de ser discursos ventajistas aprendidos sin ninguna base mínimamente sostenible. En los años 40, 50, 60 del siglo pasado muchos matadores se hicieron ricos toreando utreros desmochados en plazas llenas de un público facilón, jaranero y entregado a los toreros hasta límites casi paranoicos.