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Aldeia Viçosa, una playa fluvial fresca y accesible en el Valle del Mondego
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CERCA DE GUARDA (PORTUGAL)

Aldeia Viçosa, una playa fluvial fresca y accesible en el Valle del Mondego

Actualizado 01/08/2023 13:55
Raquel Martín-Garay

La frondosa arboleda permite escapar del calor en este recinto reconocido con Bandera Azul y Bandera Playa Accesible

En la parte norte de la Reserva Natural de la Serra da Estrela, en el fértil Valle del Mondego, se sitúa la playa fluvial de Aldeia Viçosa, a un kilómetro del pueblo del mismo nombre, y unos 13 kilómetros al noroeste de la ciudad de Guarda.

La playa fluvial de Aldeia Viçosa está reconocida con Bandera Azul y Bandera Playa Accesible para Todos.

Acondicionada en una zona llana en la margen derecha del río Mondego, destaca por sus zonas sombreadas, sus equipamientos deportivos y el recinto con piscina y tobogán acuático.

La playa no tiene horario restringido de uso, aunque el servicio de socorrista está disponible sólo de 10 a 18 horas (hora portuguesa) y el espacio recibirá mantenimiento apenas entre el 1 de julio y el 31 de agosto.

Nada más entrar, a la izquierda, encontramos un campo de fútbol playa y un campo de vóley, seguidos del parque infantil y una amplia zona verde para extender la toalla a la sombra o entre claroscuros.

En el lado opuesto, está la zona de barbacoas, con más de una docena de parrillas, además de merenderos y fregaderos. Hay contenedores selectivos de basura, así como papeleras distribuidas por todo el recinto.

Una descansada rampa permite acceder al río a personas con movilidad reducida. Otros accesos al agua son las escaleras de piedra con barra de sujeción y, para los más atrevidos, un pequeño trampolín, desde el que, obviamente, pensando en los rollos que componen el lecho del río, está prohibido tirarse de cabeza.

Hay baños, duchas y lavapiés. Una torre cilíndrica de piedra, situada en medio del recinto, alberga los vestuarios.

Hay grifos de agua potable y un bar con terraza, en el que podemos tomar una ensalada de bacalao, una tapa de caracoles o un bocadillo de queso de la sierra, entre otras propuestas sencillas.

Hay una pequeña piscina, con un tobogán acuático de 5 metros de altura y 28 de largo, que hará las delicias de los más pequeños. Esta parte de la playa está más expuesta al sol, con otra zona de césped.

En medio de la playa de Aldeia Viçosa el río deja unos pequeños rápidos. El día que la visitamos, el agua no está especialmente fría, pero refresca. Tampoco tiene mucha profundidad, cubre hasta el torso de un adulto. Cardumes de peces nos dan la bienvenida al entrar al agua, para desaparecer una vez nos adentramos en el corazón del río.

En la playa se desarrollan actividades de educación medioambiental a lo largo del verano. Las especies forestales, así como los ejemplares de avifauna y acuáticos que podríamos encontrar, están protegidos. En el recinto no está permitida la acampada ni los animales de compañía.

La zona de la entrada es la más ajetreada, por los partidos disputados en los campos de juego. El final de la playa es muy tranquilo. Durante la mañana el ambiente es deliciosamente silencioso, escuchamos el curso del agua correr. Por la tarde se llena de niños y jóvenes, para comenzar a vaciarse, casi de repente, a eso de las seis (hora portuguesa).

La abundante arboleda hace de este lugar un remanso de frescor a la vera del río, que se vuelve salvaje una vez abandona el recinto acondicionado para el baño y el recreo. Al otro lado, tras el muro, observamos los prados segados, en el valle rodeado por la montaña.

Para entrar a la playa fluvial de Aldeia Viçosa hay que pagar un euro por persona (niños gratis) y un euro más si queremos dejar el coche en el parking. El estacionamiento cuenta con algunos lugares para bicicletas, motos y para vehículos de personas con movilidad reducida.

El río Mondego nace en las cumbres de la Serra da Estrela, a pocos kilómetros de aquí, en el concejo de Gouveia, en un manantial al que llaman Mondeguinho. Tiene la particularidad de ser el río más largo de los que trascurren íntegramente en territorio portugués. Desagua en el océano Atlántico en Figueira da Foz, después de dejar su impronta en la universitaria ciudad de Coímbra.

Una visita al pueblo de Aldeia Viçosa

Una vez en la playa, no podemos dejar de ir a dar una vuelta por el pueblo a la que ésta pertenece y cuya junta vecinal se encarga del mantenimiento, junto con el Ayuntamiento de Guarda.

Está, aproximadamente, un kilómetro más arriba y a él se llega por una estrecha carretera, tanto como la que nos ha llevado a la playa desde el desvío en la EN16. El pueblo es típicamente serrano, encañonado por la sierra granítica, con calles adoquinadas y en desnivel.

Tras dejar atrás la ermita de San Sebastián, enseguida llegamos al centro de la población, donde hay un bar y un pequeño supermercado un poco más arriba. Sin duda, lo que más llama nuestra atención es la bonita iglesia parroquial, así como el cuidado jardín que la rodea.

Una vez dentro del templo, constatamos que el primor del exterior tiene continuación. Esta iglesia está impecable. Tiene un profuso retablo, presidido por Nuestra Señora de la Asunción. En los altares laterales también hay bonitas tallas y hasta una pintura cuya autoría se atribuye al prestigioso Grão Vasco. Los bancos están renovados, así como el techo. El interior sorprende muy gratamente en relación al tamaño exterior del templo.

Una de las mayordomas nos cuenta que son ellas mismas quienes se ocupan de su limpieza -y no lo podrían hacer mejor, porque está impoluta-, así como de abrir y cerrar la iglesia cada día.

Y nos cuentan que actualmente viven aquí unos 200 vecinos todo el año, pero que en verano la población se multiplica. Pensamos que muchos de los que por aquí aparecen lo hacen atraídos por el recreo de su playa fluvial. Hay varias quintas de agroturismo en la zona y al pasar por la carretera hacia Porto da Carne, descubrimos espectaculares casas de campo con fachada blasonada.

Si la capilla de San Sebastián nos da la bienvenida, la ermita de Nª Sª do Carmo cierra el pueblo, aglutinando también gran devoción de los lugareños.

Son ellos los que nos cuentan que el fin de semana del 5 y 6 de agosto, Aldeia Viçosa celebrará su Festival Peixes do Rio, con peces asados a la parrilla en la misma plaza del pueblo, servicio de bar permanente y animación para todos los que lleguen a esta aldea serrana que aún cultiva frutales y produce buen aceite, aprovechando el nutritivo Mondego. Una animación que continuará el siguiente fin de semana, el 12 y 13 de agosto la localidad revaloriza su cultura popular con el Festival das Mondegueiras, recreando la vida en el Valle del Mondego a principios del siglo XX, además de mercadillo, tasquinhas, degustaciones, una caminata guiada y mucha música popular.

Aldeia Viçosa es un pueblo que parece estar muy lejos, pero la realidad es que está a poco más de 10 kilómetros de Guarda. Tiene la cualidad, como muchos otros en el país vecino, de hallarse tan cerca y hacernos creer que estamos tan desconectados del mundo.

Además de Aldeia Viçosa, Guarda cuenta con otras cuatro playas fluviales: Valhelhas, que también tiene Bandera Azul y también es accesible para personas con movilidad reducida; la playa fluvial de Vale do Mondego, la playa fluvial de Videmonte- Quinta da Taberna; y la playa fluvial del embalse de Caldeirão, con una piscina flotante dentro del pantano.

Los Pasadizos del Mondego, -una ruta lineal de 12 kilómetros por pasarelas de madera entre el embalse de Caldeirão y Videmonte, con miradores y desniveles que bajan hasta las orillas del río-, es una buena forma de conocer la importancia del Mondego en estas tierras y una manera de obtener una visión global de su valle.

La playa fluvial de Aldeia Viçosa se sitúa a unos 175 km de Salamanca capital. Se puede acceder a ella entrando en Guarda o continuando por la A25 hacia Celorico da Beira, saliendo a la altura de Porto da Carne.

Más información: Junta Vecinal de Aldeia Viçosa, Tel. + 351 969 345 024 - [email protected] / https://www.jf-aldeiavicosa.pt/