, 07 de agosto de 2022
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Un sofocante calor acompaña el esperadísimo regreso del Martes Chico
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CIUDAD RODRIGO | MARTES CHICO

Un sofocante calor acompaña el esperadísimo regreso del Martes Chico

SOCIEDAD
Actualizado 02/08/2022 17:58
David Rodriguez

Por las calles del Arrabal de San Francisco hubo instalados 128 puestos, 78 de ellos de Ciudad Rodrigo

La espera ha sido mucho más larga de lo que nadie hubiera pensado o deseado, pero por fin Ciudad Rodrigo está pudiendo disfrutar de sus dos martes festivos de agosto, el Chico y el Mayor, que, al carecer la ciudad de fiestas veraniegas como tal, son “nuestras fiestas de verano”, según mencionó a lo largo de la mañana del Martes Chico el alcalde Marcos Iglesias, quién evocó que Miróbriga dio el primer paso tras la pandemia a la hora de organizar festejos: “hemos sido pioneros con el Carnaval 2022 en el despliegue festivo de nuestro país”.

En lo que respecta a la vuelta del Martes Chico, era un momento “de mucha alegría” al poder recobrar por fin la normalidad, siendo el único recuerdo de la pandemia que algunos transeúntes (pocos) lucieron mascarilla. Salvo por ese matiz, se vivieron las relaciones sociales, comerciales y hosteleras típicas de cualquier Martes Chico, marcadas eso sí por el sofocante calor que hubo que soportar desde primera hora de la mañana por las calles del Arrabal de San Francisco (el único consuelo que fue sopló alguna que otra racha de aire desde media mañana en adelante).

Por esas calles del Arrabal de San Francisco se repartieron este año un total de 128 puestos, de comercios variados de Ciudad Rodrigo, artesanía alimenticia, y otros tipos de artesanía, incluyéndose también en la relación un total de 9 puestos infantiles y 6 establecimientos de hostelería, que habían sacado barras a las calles para atender a un mayor número de clientes.

De esos 128 puestos, 78 fueron de Ciudad Rodrigo: 50 de comercios, 9 de artesanía variada, 4 de asociaciones e instituciones varias, y los ya mencionados 9 stands de niños (bastantes de ellos en el Parque de La Glorieta) y los 6 establecimientos de hostelería. De estos puestos mirobrigenses, 21 han debutado en el Martes Chico 2022 (10 de comercio, 8 de niños, 3 de artesanía, y 1 establecimiento de hostelería).

En lo que respecta a los 50 puestos llegados de fuera de Ciudad Rodrigo (14 de ellos debutantes en la cita), 30 eran de productos alimenticios y los restantes 20 de otros tipos de artesanía. Estos puestos llegaron de cerca de una treintena de localidades de la provincia de Salamanca, de cerca de una decena de localidades de la provincia de Cáceres (además de la capital, hubo representación de Casar de Cáceres, Portezuelo, San Martín de Trevejo, Acebo, Hoyos, Villamiel, Moraleja y Zarza de Granadilla), de Badajoz capital, Valladolid capital y Tordesillas, Ávila capital y Fuentesaúco (Zamora).

Al hilo de esa llegada de puestos de fuera, Marcos Iglesias subrayó que “Ciudad Rodrigo ha sido y sigue siendo un núcleo comercial; estamos cerca de la frontera y viene gente de la comarca”. Asimismo, espera que el Martes Chico sirva para “reflexionar que tenemos que comprometernos, sobre todo los que vivimos aquí, con el comercio local”. Por su parte, la delegada del área, Laura Vicente, expresó que “tenemos una población concienciada, y seguimos teniendo comercios tradicionales, y hoy se ve reflejado aquí, sacando los puestos a la vía pública”.

Esos 128 puestos (85 de los cuales repetirán el Martes Mayor) fueron visitados uno por uno por la Corporación Municipal en la tradicional visita institucional. Esta visita la iniciaron el alcalde Marcos Iglesias, los concejales Laura Vicente, Beatriz Jorge Carpio, Ramón Sastre, José Manuel Jerez, Víctor Gómez, Davinia Montero, Juan Tomás Muñoz, Carlos Fernández Chanca, Jorge Labajo, Carmen Lorenzo, Joaquín Pellicer, Soraya Mangas y Alfredo de Miguel, junto al diputado provincial de Ciudadanos Manuel Hernández, y a la técnico Rosa María Pascual, aunque la mayoría se fue poco a poco descolgando debido a su duración.

La visita de la Corporación comenzó por el primer tramo de la calle Santa Clara (en el que había un stand de Manos Unidas), siguió por la calle San Fernando (donde debutaba por ejemplo un gran puesto de hierbas medicinales y especias), y el segundo tramo de la calle Santa Clara, donde hubo un brindis con vino por parte de los que todavía continuaban con la visita.

Tras pasar por la calle Valera -que este año no tenía actividad festiva- salieron a la calle Lorenza Iglesias (en un momento en el que Antonio Risueño estaba firmando ejemplares de su libro del Bolsín en la Librería Nova Express), para bajar por la calle Cárcabas, donde Marcos Iglesias tocó brevemente el tambor en un stand. Una vez visitado el único establecimiento apuntado de la Avenida de Béjar (Gala Novias, a cuyo interior accedió la Corporación), la ruta continuó por toda la calle Laguna, con la Cafetería La Glorieta como primer punto muy concurrido.

En esa misma calle se pudo encontrar a lo largo de la mañana el clásico puesto de realización de rosquillas in situ, así como stands de Farinato Sound (promocionando su Festival del sábado), o de ARCIU, sometiéndose a la prueba de alcoholemia el alcalde y varios concejales, aunque como mencionó Beatriz Jorge Carpio, era imposible que diesen otra cosa que no fuese 0,0 teniendo en cuenta que en ese momento todavía no habían bebido alcohol.

En la agradecida sombra del Parque de La Glorieta estuvieron instalados tres grandes hinchables de Arte Charro, la mayoría de puestos infantiles (uno de ellos tenía pájaros de verdad a la venta), o artistas locales como los escritores Pilar Salazar y Víctor Esteban y la pintora Beatriz Lorenzo. En la calle Lorenza Iglesias también hubo más artistas mirobrigenses: Adelia Vicente, con láminas e ilustraciones; Nadie, con láminas y pinturas de arte urbano; o las bolilleras de Amanecer, que lucían unas nuevas camisetas farinatas identificativas. En esa misma calle se pudo encontrar un puesto de venta de dulces de las Hermanas Carmelitas.

Ese puesto estaba situado a media distancia de las barras de bar de La Aldaba y el Camarosa, que estuvieron concurridísimas, buscando principalmente los clientes la sombra (el Camarosa había desplegado una amplia terraza por la calle Parra). Para favorecerla, se habían colocado protecciones a la altura del Ángel Kiss, y en La Taberna Charra en la calle Cárcabas. Como es habitual, a partir de las 14.00 horas esos establecimientos de hostelería pasaron a centralizar la actividad del Martes Chico, procediéndose poco a poco al desmontaje de los puestos comerciales (para lo cual ya se permitió a partir de esa hora el acceso de vehículos a la zona).

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