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Solimar y Don Ulpiano, ejemplo de gestión en dos empresas de éxito
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Alba de Tormes

Solimar y Don Ulpiano, ejemplo de gestión en dos empresas de éxito

ALBA DE TORMES
Actualizado 24/05/2022 14:25
Pedro Zaballos

Ramón Cacheda Muñoz es el fundador y único dueño de estas dos empresas con origen en Alba de Tormes y que se ha sabido expandir fuera hasta ser referentes de su sector

En muchas ocasiones, los comienzos no son fáciles, pero para el empresario Ramón Cacheda Muñoz fueron especialmente complicados. Nacido en La Lurda, aunque albense por arraigo, Ramón se fue introduciendo en el mundo de la construcción gracias a sus tíos cuando apenas era un adolescente. Ya con 16 años comenzó sus primeras construcciones en solitario.

Es en este momento cuando la empresa constructora que en unos años se convertirá en Solimar comienza a tomar forma, empezando a trabajar en el sector como subcontratista de grandes empresas como Dragados, Agroman, FCC, etc. Son estos años de servicio de subcontratas los que le sirven a Ramón Cacheda para coger experiencia a la hora de dirigir y empezar a poner los cimientos de Solimar.

Es en el año 1994 cuando Solimar inicia su aventura en Torrevieja. En ese momento esta empresa crea puntos de venta por toda España e incluso por países extranjeros como Inglaterra, Suecia, Irlanda, etc.

Desde entonces, Solimar se ha erigido como una empresa promotora referente en la Costa Blanca con más de 3.000 viviendas levantadas siempre "con el esfuerzo constante por mejorar la calidad de sus edificaciones".

Don Ulpiano, un ejemplo de inversión

Solimar y Don Ulpiano, ejemplo de gestión en dos empresas de éxito | Imagen 1

A pesar de llevar ligado toda su vida al mundo de la construcción, Ramón Cacheda entra en el año 1997 en el sector de los ibéricos. "Lo que gano con la construcción lo invierto en el sector ibérico comprando jamones en fresco, llevándolos a un secadero en Guijuelo y luego vendiéndolos. A partir de ese momento, hago el proyecto de la granja, que está operativa desde 1999 y arrancamos la producción", rememora el empresario.

La inversión en Don Ulpiano crece tras las compras de un secadero propio en Guijuelo. Todo el proceso se ha realizado en estos dos enclaves hasta la construcción de la fábrica en el año 2016. "Era seguir creciendo o quedarnos ahí; ese fue el argumento que me impulsó a construir la fábrica nueva, donde se realiza todo el ciclo completo, desde el despiece de las canales hasta la curación natural del jamón ibérico.

A día de hoy, con mucho esfuerzo y tesón he creado dos negocios con actividades muy diferentes: la promoción de viviendas con Solimar y el sector del jamón ibérico con Don Ulpiano", destaca Ramón Cacheda.

El producto ibérico artesanal que realizan en Don Ulpiano les ha permitido traspasar fronteras y tener incluso presencia en Francia con locales en Biarritz, Bayona y Toulouse. No obstante, el producto puede presumir de llegar a cualquier país de Europa.

Solimar y Don Ulpiano: sinónimos de calidad

"En Don Ulpiano, nuestra seña de identidad es el control de todo el ciclo completo, desde la cría del cerdo ibérico hasta su comercialización. Mantenemos la misma fórmula desde que empezamos, por lo que la calidad siempre es la misma; el cliente está acostumbrado a la homogeneidad del ibérico Don Ulpiano y esto solo se puede conseguir con una trazabilidad integral en todo el proceso.

Con respecto a Solimar, lo más importante es el saber - hacer de una obra, y es que yo antes de todo he sido albañil y conozco de primera mano el funcionamiento y las calidades de una obra”, define Ramón Cacheda.

Solimar y Don Ulpiano, ejemplo de gestión en dos empresas de éxito | Imagen 2

Agradecimientos

“Desde aquí quiero agradecer al sector bancario, a los proveedores y a todo el equipo humano que hay detrás tanto de Solimar como de Don Ulpiano”

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