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Contra el abuso de las terrazas

Contra el abuso de las terrazas

CARTAS DE LOS LECTORES
Actualizado 10/12/2021
Enviado por Comité Antinuclear y Ecologista de Salamanca

El Ayuntamiento de Salamanca ha hecho público un edicto por el que abre plazo, hasta el 24 de diciembre, para recabar información de la ciudadanía, de cara a elaborar una futura Ordenanza Municipal reguladora de la instalación de terrazas en la Plaza Mayor y calles aledañas.

Desde hace unos años y cada vez peor, los ciudadanos hemos venido presenciando, y sufriendo, la progresiva ocupación de calles, plazas, aceras, zonas de estacionamiento de vehículos? hasta extremos que pocos podían pensar que se podía llegar. Y últimamente la desgracia del covid parece justificarlo todo. Como si sólo la hostelería fuese víctima de la situación y no hubiese más salida que dar carta blanca a esos negocios (y cuyas acciones acabamos pagando todos), todo para mantener un modelo económico que ha demostrado la incapacidad de promover vías más sólidas y permanentes.

Los "corralitos" ocupan el espacio público de la ciudad por doquier. Especialmente en las zonas que se pretenden ahora normalizar con una nueva Ordenanza: Plaza Mayor y calles aledañas, cuyos límites a saber dónde acaban. Hasta a la Plaza Mayor han llegado las mamparas y pronto veremos los espacios acotados sin posibilidad de acceso, salvo consumo y pago.

El espacio público se está privatizando hasta el punto de hacer muchas calles y plazas intransitables para mucha gente. Con dinero público se adecenta el espacio, se limpia, se alumbra, se vigila, se mantiene? ¿Qué mejor negocio? Calles y plazas son también almacén de los útiles de esos establecimientos. Desde la apertura hasta el cierre, sillas, mesas, mamparas, jardineras, estufas, mástiles, toldos, pérgolas, armarios? y todo útil que ha pasado la noche en el establecimiento se sacan a la calle, amontonados donde mejor convenga (que para eso el espacio es suyo) y ya le llegará la hora (o no) de extenderlo, según como venga el día, o esté el tiempo. Y allí permanecerá hasta el cierre del establecimiento. Esta situación, de favor a algunos hosteleros, va en detrimento también de muchos comerciantes y así el centro cada vez se vacía más de estos servicios.

Pretender calentar el aire en invierno sacando estufas de combustión a la calle es comparable con la pretensión de enfriarlo en verano con los acondicionadores. Toda una muestra de incoherencia con las campañas institucionales del calentamiento global, de ahorro energético, de lucha contra la contaminación...

Sanitariamente se recomienda mantener una distancia física entre las personas, pero a los ciudadanos se les dirige hacia un pasillo corredor, muchas veces inferior a las clásicas aceras, donde con frecuencia hay que pararse para dejar el paso al que viene de frente. Y siempre que no se cruce el camarero de turno o se haya formado cola para acceder al espacio acotado. Hay días que entrar o salir de la Plaza Mayor es toda una odisea. Los usuarios de sillas de ruedas, que se las apañen. Las familias que quieran pasear con sus hijos en sus cochecitos, que se vayan al campo. Ir a la compra con un carrito puede ser todo un espectáculo de sorteo de inconvenientes en la búsqueda de pasos.

No sabemos qué será peor, si dejar que las calles sean accesibles para los coches o que sean peatonales pero con terrazas que dificultan el tránsito de los peatones, pues lo llamado peatonal no es más que un señuelo para beneficio de unas cuantos; hasta el punto de que en algunos casos añoramos las antiguas aceras, exclusivas para los transeúntes.

Y aquellos vecinos que ven cómo el entorno de sus casas lo han cambiado, hasta el extremo de no encontrar horas de paz y descanso, ¿qué deben hacer? No deberíamos permitir que el centro pierda a sus vecinos de siempre y se convierta nuestra ciudad en un parque temático más.

No estamos contra las terrazas. Sí lo estamos contra el abuso que el Ayuntamiento está consintiendo e incluso promoviendo (quien calla, otorga; quien lo permite, es cómplice; quien lo alienta, es partícipe).

El espacio público está para uso y disfrute de los ciudadanos. Para ello debe haber más bancos, más árboles, más tierra, menos piedra y menos espacio dedicado a las terrazas.

Comité Antinuclear y Ecologista de Salamanca

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