Martes, 18 de enero de 2022
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Abusos ¿Y si la víctima ha sido mi hijo o mi hija?

Abusos ¿Y si la víctima ha sido mi hijo o mi hija?

OPINIóN
Actualizado 10/12/2021
Félix López

No es lo mismo escuchar la noticia de un caso de abusos que el que lo haya sufrido un hijo o una hija.

La indignación, cólera, rabia y hasta deseos de venganza hacia el abusador son emociones que pueden emerger de forma casi incontrolable. Alarma, desconsuelo por lo ocurrido y es lo más humano.

Pero nuestro primer consejo es que, está reacción tan humana, pronto, cuanto usted pueda, se centre en dar una respuesta eficacia. ¿Y qué es ser eficaz en este caso?

Creer a la víctima. Sea cual sea el medio por el que sepa lo que ha pasado, (testimonio de la víctima, testigos, efectos, etc.)." Te creemos, lo vamos a afrontar, etc.".

Compartir empáticamente su dolor, pero pasando poco a poco de compartir las emociones de la víctima a una empatía que técnicamente llamamos empatía de "congruencia emocional": conseguir la serenidad emocional para apoyar eficazmente a quien lo necesita.

EL abusador es el único culpable. Los menores no son culpables sino que los abusadores abusan de la confianza, les sorprenden, engañan, seducen etc.). Tampoco se culpe, si usted piensa que debiera haber hecho algo mejor en prevención, protección, etc. No es el momento de las lamentaciones y las culpas , sino de la ayuda.

Como lo interprete y viva usted, va a tener mucha importancia para su hijo o hija. No niegue ni oculte lo que ha pasado. Pero no lo agrave con sus reacciones y asegúrele que lo superará hasta el punto que, después de afrontándolo bien, "valdrá más, no menos". No hay que hacer a las víctimas de los abusos, víctimas de por vida.

Cree un clima de seguridad y confianza y permita a la víctima contarle lo que ha pasado, sin acosarla a preguntas, dejándola que se desahogue, mientras la escucha y consuela.

En días posteriores no esté usted todo el día dándoles vueltas el tema, volviendo una y otra vez sobre el tema, haciéndole preguntas y más preguntas, etc., aunque siempre esté dispuesta a escucharla.

Tenga claro que lo deben denunciar y empezar a pedir ayudas, las más urgentes:

Inicien el proceso el proceso inmediatamente, con una llamada al juez de guardia o la policía, por si conviene que la vea un forense y deben detener al agresor. O acuda a un servicio específico contra los maltratos o abusos en su entorno.

La denuncia, aceptada por la víctima y la familia, es un paso eficaz para la recuperación.

Si, dependiendo lo que haya pasado, los daños o síntomas son graves busque ayuda en los profesionales, servicios sociales de protección se menores, asociaciones específicas, etc.

Si el agresor ha sido un familiar pidan ayuda a un profesional, porque es más grave que, quien debía proteger, abuse. Y siga sus consejos.

Enfoque siempre lo sucedido como un delito contra la libertad sexual la propiedad del cuerpo y la propiedad de la sexualidad, no como algo sucio, asqueroso, repugnante, feo, etc. Restablecida la propiedad, superados los posibles efectos y sufrimientos y denunciado el culpable, todo puede volver a la normalidad.

Que una persona de confianza e la víctima, la acompañe a lo largo de todo el proceso judicial, explicando su sentido y evitando sufrimientos, sorpresas y mañas prácticas.

Que el hijo o hija abusado vuelva cuanto antes a su vida normal, salvo que los efectos no se lo permitan.

No sobreproteger a la víctima en los diferentes asuntos de la vida. Es mejor que vuelva a la normalidad salvo lesiones o problemas graves, sin diferenciarla de sus hermanos.

Y NO LO OLVIDE: MENOS ALARMA Y MÁS EFICACIA.

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