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Los tres cerditos
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Los tres cerditos

OPINIóN
Actualizado 08/12/2021
Isaura Díaz Figueiredo

Los tres cerditos | Imagen 1

Flautista, Violinista y Práctico eran tres hermanos. El cerdito mayor era responsable y trabajador, pero sus hermanos siempre estaban holgazaneando y preferían jugar a realizar sus tareas.

Deseaban disfrutar de una vida rica, cómoda y feliz. Pero los lobos feroces les vigilaban. Ante el temor de que un día les pillaran desprevenidos y decidieran merendárselos, plantearon un plan:

? Construiremos una casa, así podremos meternos dentro cuando vengan y estaremos a salvo de sus fauces. Dijo el mayor.

A Violinista y Práctico les pareció una idea estupenda, decidieron hacer una casita. Cada uno según sus ideas. El cerdito mayor, que era muy responsable, se puso manos a la obra de inmediato, pero sus hermanos preferían pasar más tiempo jugando, yendo a conciertos en aviones, vacaciones con amiguetes? que levantando la vivienda. Osea España.

?La mía será de paja - dijo Violinista- la paja es blanda y se puede sujetar con facilidad.

Práctico pensó: La haré de madera:

Puedo encontrar un montón por los alrededores.

Por el contra:

Flautista decide construir su casa con ladrillos.

? No os riais. Aunque me cueste mucho esfuerzo, será fuerte y resistente, y dentro estaré a salvo y tendré mis cuentas al día, sin miedo a los hombres de negro. Cuando las tres casitas estuvieron terminadas, los cerditos cantaban y bailaban en la puerta, felices por haber solucionado el problema.? ¡No nos comerá el Lobo Feroz! ¡No nos comerá el Lobo Feroz!

Ya tenían casoplones, y dinero, aunque este fuera prestado. Lo consideraban suyo y de libre distribución.

De pronto, detrás de un árbol surgen tres hombres vestidos de negro. Gritan avisos ? tan oscuros como sus trajes

?Amigo aunque nos cambiéis la semántica, os entendemos, sabemos que queréis decir. ¡Ajaa! Hemos visto que sois el país más pobre de la Unión, donde mayor número de paro juvenil tenéis y el dinero que os prestamos, que no regalamos, los gastáis en fanfarronadas y cuchipandas!

Asustados, echaron a correr y cada uno se escondió, pensando que estaban a salvo. Sin embargo, los implacables hombres con traje negro, camisa blanca y corbata negra. No huyeron. Les esperaron.

De una casita se escuchó

?Es qué hemos invertido en nuestra querida Cataluña una fuerte suma con el Plan Digital. Tenemos que dar prebendas a quienes nos sostienen en el mando. ¡No, no, a todos no les hemos puesto este invento, tenéis que comprender que son antipatriotas y fascistas.

?A nosotros vuestras cuitas no nos interesan, ni vuestro escudo social menos, Desde hace 30 años tenéis el nivel más alto de carestía. En alimentos indispensables. Inconcebible, desleales e incumplidores amigos.

?Es un crecimiento débil, pero prometemos? Dice el presi bajando la cabeza.

?Vuestras promesas ni Pinocho se las cree. Sois el reino de la mentira, y el de crear chiringuitos para amiguetes. ¡A trabajar vagos, a trabajar! Dejar los cordones sanitarios, y fijaros en vuestro hermano. Copiar, uniros a su plan, de esta forma no fragmentareis. Uniréis.

El hombre de negro gordinflon, de tez coloradota, dice:

?Os demostraré lo bueno que es trabajar, y no gastar lo que no se tiene, deben valorar el esfuerzo? y así fue desgranó una serie de valores. Concluyó

?Os demostraré como la casa de vuestro hermano no va caer.

Y se puso a resoplar como el viento ululaba entre las ramas del bosque, la casita de ladrillos que era muy resistente, no se vino abajo. Como había ocurrido con la casa de paja o de madera.

No obstante quiso asegurarse y poder llevar a la UE, informes bien cimentados Decidió trepar por la pared y entrar por la chimenea. Un rico aroma a bienestar salía por la chimenea. En los tres pies del hogar, al calor de los leños se hacían cálculos para poder servir mejor a los vecinos de aquella región.

Los dos hermanos se pusieron a gimotear.

?No admitimos llanto, en este librito, que mi compañero os entrega,-dijo el gordinflón- van leyes que tenéis que cumplir:

Tolerancia, honestidad, empatía, humildad, gratitud, convivencia, respeto mutuo, sinceridad, perseverancia, respeto, solidaridad, confianza, optimismo y mucha responsabilidad.

Leída la fabula, un niño, me dijo

?Esto ya lo dijo Jesús seño.

?Casi, casi. Le respondo

Y pasé a leer a S. Mateo

7,24-27:

Todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero no cayó, porque estaba cimentada sobre roca.

Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre tonto que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina.

Querido niño el esfuerzo está presente en los dos relatos. Pero el cuento popular se detiene ahí. Pero Jesús va más lejos Todo esfuerzo tiene un objetivo, una meta, un sentido. Todo cuanto la sabiduría popular nos quiere enseñar con el cuento de los tres cerditos en la palabra de Jesús van hacia un horizonte: construir la propia casa, requiere de una roca sólida. Para el evangelista Mateo, la roca está muy clara.

Mi opinión: Fuera toda incongruencia, cinismo y desvergüenza. ¡Como se la gastan ustedes dando opio a la gente, fomentando el analfabetismo, creando borregos que coman de sus manos. Queremos saber la verdad, Presi, ministros de algo y de nada. Están incrementando de forma exagerada sus patrimonios, cuando llegaron al poder, traían lanillas en sus carteras. Y sin cortarse un pelo, van y se suben el sueldo. Mientras los vasallos, miramos, poder ahorrar un eurillo, porsi? Les recuerdo que los españoles seguimos esperando conocer la verdad sobre la cifra de muertos que dejó el Covid, personas, que hace dos años celebraron la Navidad. Esa que ustedes desean cambiar el nombre y poner fiestas, como hizo la II Republica) ¿Tanto les molestamos los cristianos, los católicos, los fieles? ¿Nos odian o envidian?

Que les parece a los no creyentes si ese día lo aprovechan para trabajar. Porque comer y beber, y reunirse (ojala las desamparadas fuerzas de seguridad no tengan que hacer muchas salidas la noche del 24, por discusiones dentro del hogar) cualquier día del año es bueno para hacer fiestas.

Fabula readaptada por Isaura Díaz de Figueiredo

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