Lunes, 24 de enero de 2022
Volver Salamanca RTV al Día
Melancolía

Melancolía

OPINIóN
Actualizado 07/12/2021
Anselmo Santos

Andaba yo arrastrando una buena melancolía, que no es otra cosa y es mucho que la "tristeza o depresión dolorosa, vaga, profunda y permanente, que hace de quien la padece, el no encontrar gusto y diversión en ninguna cosa"? más o menos.

Y no es fácil el evadirla en muchas ocasiones ya que los cinco grupos de actividades mentales de que somos capaces los humanos: "La sensación, la imaginación, el sentimiento, los instintos y la voluntad, se ven últimamente superados, por todos los acontecimientos en los que está inmersa la sociedad actual". Yo opinaría que? pero, mejor no tocar el tema ¿No?

Pero? los entendidos opinan, que "la melancolía, te hace añorar el pasado y te impide vivir el presente". Y ello conlleva a la infelicidad y la tristeza. Hablando en plata y escribiendo en oro; que la dichosa melancolía es un sentimiento y que te hace sufrir, porque recuerdas algo o a alguien que ya no está o no tienes? Lo peor. Es que tienes que enfrentarte decididamente a ella, ponerle freno para evitar dolencias más graves.

No, no es fácil; pues además de otras consideraciones profundas, basta con salir a la calle cada día y notar la ausencia de familiares, amigos o simplemente conocidos que se han quedado en el camino de la vida en lo que el terrible virus ha tenido gran influencia. Siendo testigo además de ver como otros muchos, con los que siempre coincido en estos paseos cotidianos, en condiciones muy precarias se aferran a ella? ¡A trancas y barrancas!

¡Qué no cunda el pánico! ¡arriba los corazones!... Cambiando de tema, pero sin variar en lo de los sentimientos, tengo que contaros el haber recibido un whatsApp hace unos días desde A Coruña enviado por Mari Sol Moralejo, hija de nuestro recordado amigo (q.e.p.d) el poeta de Cantalpino Armando en el que me decía: "Buenos días Anselmo, ya me llegó tu libro y me ha hecho mucha ilusión. Ya lo iré leyendo. Muchas gracias. Un abrazo".

Tengo que aclarar rápidamente; que no se trata de un libro propiamente dicho. Es una recopilación, (Ver foto) de "cosas" escritas por su querido padre y yo. Pues hemos escrito mucho. Armando hace un compendio detallado de palabras de ayer y servidor unas reflexiones en voz baja. Hecha con la idea exclusiva de que no "anden" esos escritos desperdigados y sin orden ni concierto por la casa. Y que si un día? tú te vas; le complicas la vida entre tanto papel desordenado a los que se quedan.

Dicha recopilación lleva por título 'Al amor de la lumbre' pero también podía haber sido en el viejo molino o debajo de la encina, en más de cien páginas y 22 fotografías entrañables y? mucha, mucha melancolía, siendo también un homenaje al bueno de Armando, que pasó por aquí y dejo su huella?

Nunca olvidaré, estés donde estés amigo Armando, aquel día, más bien noche ya lejana; cuando nos diste un susto de muerte a un grupo de chavales de Poveda de las Cintas, (Ver foto), a lo que habías ido a buscar al pueblo y llevarles al tuyo Cantalpino donde eran las fiestas del lugar para poder estar a la hora del baile. Un recuerdo imperecedero ocurrido, hace ya ¡mil años! cuando en tú camión rojo bajábamos a cien por hora por las curvas de El Sierro. Aún recuerdo que te pasaste de frenada; más bien de velocidad en aquel cacharro que ¡tan bien manejabas! Ni que decir tiene, que llegamos a Cantalpino "congelaos" de miedo y frío? Pero se pasó pronto; teníamos solamente ¡20 años de edad!

Sean la una, las dos y las tres; cuando me encuentre viendo la socorrida Televisión, siempre me encuentro con la noticia de que los catalanes-independientes, se saltan las leyes a libre albedrío, se les permite la anomalía y casi se les ríe su "gracieta"?

Por ello, quiero contaros, para distraer esta melancolía casi invernal, otra "gracieta" catalana? pero recordando antes: "Qué nada es verdad ni mentira, todo es según el cristal? ¡Eso!

En Barcelona antiguamente cuando había tranvías; se celebraban las Procesiones de Semana Santa con recogimiento y fervor. Todo trascurría según lo previsto, cuando de pronto surgió un nazareno que descalzo y con enorme cruz de madera en el hombro avanzaba lentamente. Pero ante el asombro de la gente y otros nazarenos abandonó el itinerario y se fue desviando a un recorrido lateral. Un policía respetuosamente se acercó al penitente y la dijo: "Señor? se ha desviado usted del itinerario previsto". Y con voz mustia el buen hombre contestó: "Pero que quiere usted que haga"? ¡He metido el dedo gordo del pie en el raíl del tranvía y no puedo sacarlo hasta que llegue a la terminal!

Que cada uno de ustedes queridos lectores "saquéis" la moraleja que tiene esta "gracieta-catalana"? ¡la tiene! Pues eso.

Comentarios...