, 23 de enero de 2022
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Multiusos

Multiusos

OPINIóN
Actualizado 27/11/2021
Tomás González Blázquez

Multiusos | Imagen 1

Siempre he admirado a los que son capaces de usar esas navajas multiusos, las populares suizas, de las que se tienen a mano en el coche, o incluso muchos llevan encima (o llevaban, que quizá ahora es peor compañía, en este tiempo de presunción de culpabilidad). Sin embargo, nunca, consciente de mi torpeza, me ha dado por plantearme conseguir una o pedírsela a los Reyes. ¿Dónde voy a ir yo con un artilugio preparado para cortar, serrar, limar, desatornillar, pinchar, abrir latas, descorchar botellas, pelar cables?? Esa admiración que guardo para los diestros manejadores de navajas multiusos no la profeso hacia otros promotores de usos múltiples, por muy organizado, eficiente y armónico que todo aparente ser.

Por ejemplo, me escama el argumento multiusos de la pandemia cuando le ha servido a alguno para levantar un muro supuestamente sanitario entre las personas y no hay evidencia científica que se lo derribe. ¿A santo de qué siguen haciéndose colas en las calles, dilatándose citas administrativas o ahuyentándose gestiones presenciales, mucho más inteligibles para bastantes ciudadanos, como si estuviéramos en los meses en que no había ni siquiera mascarillas al alcance de la población? Situación especialmente grave la sufren a veces los pacientes, porque un pequeño número de compañeros sanitarios, tanto en centros de salud como en hospitales, se han hecho fuertes detrás de esas almenas de la asistencia a distancia, que no será aliada del virus pero sí del error y del retraso diagnóstico.

También la pandemia viene ayudando a modo de excusa para una reorganización sanitaria que ya era inaplazable antes de marzo de 2020 pero que no termina de llegar ni de exponerse honestamente. Cuando se haga, si es que se hace, podremos opinar en vez de especular. Mientras tanto, el Sr. Sacyl, un personaje clásico en esta columna sabatina, sigue haciendo uso, "multiusos", de esos contratos de área o de acumulación de tareas y de comisiones de servicio para ir cambiando piezas, tapando huecos, poniendo parches? y los médicos de familia que nos examinamos el 17 de noviembre de 2019 aguardamos todavía destino, que a estas alturas no es que desconozcamos cuándo se resolverá la oposición, es que ni sabemos qué plazas son las setecientas diez que nos ofertan: ¿no ha habido tiempo de publicarlas? (lo suyo sería haberlo hecho cuando se convocó el proceso selectivo: 28 de junio de 2019).

Desemboco, al fin, en un multiusos Multiusos, allá donde por el verano peregrinaron miles de salmantinos al encuentro de la célebre vacuna, anhelada en general por los españoles bastante más que por esos otros presuntamente avanzados europeos. Al mismo multiusos Multiusos, se esperaba que unos cinco mil salmantinos y foráneos acudieran el próximo 16 de diciembre, al encuentro de una "fiesta épica" (así la anunciaban todavía hace unas horas), aunque la esdrújula más precisa sería etílica.

Cuando supe que donde tanto se vacunó se iba a someter a la ciudad a una prueba extrema de resistencia, completamente innecesaria y temeraria, recordé cuando la pasada primavera abordé a un coche de nuestra Policía Local en el Paseo de Carmelitas. Volvíamos de la novena un pequeño grupo de cofrades de la Vera Cruz indignados tras atravesar una multitud sin mascarilla, sin distancia, sin prudencia? y hasta sin vergüenza, justamente cuando el Ayuntamiento de Salamanca había esgrimido razones de potencial peligro público para impedir el ejercicio de la libertad religiosa en la calle, en un recinto debidamente acotado y controlado. Los agentes de la Policía Local, desmotivados y comprensivos, nos admitieron su hastío porque cualquier trámite que realizaban para disuadir multitudes en determinadas zonas de terrazas era frenado, obstaculizado, ignorado. Por supuesto, la mayoría se atenían a las normas, y así lo han hecho tantos hosteleros con un comportamiento ejemplar.

Llegados a las vísperas de la Nochevieja Universitaria, tan simpática en su espontánea pequeñez inicial, la situación, por desgracia, no es la de hace un par de meses, aunque sí lo bastante buena como para hacer vida casi normal? y en la normalidad no debería caber la borrachera masiva. Claro que podemos argumentar ahora un elevado porcentaje de vacunación, y que la ocupación hospitalaria es asumible (no deseable), pero si el objetivo era someter a la mermada Atención Primaria a una oleada navideña de saturación y demora de asistencias, con la lógica afectación posterior de las Urgencias Hospitalarias, iban a ayudar bastante la fiesta del Multiusos (pospuesta por sus promotores, no por el Ayuntamiento) y, en menor medida, las campanadas de la Plaza (sonarán, imagino, aunque sin permiso oficial para convocar allí). Supongo que sabrán que las condecoradas pero menguantes huestes del Sr. Sacyl, por muy multiusos que seamos, no estamos para estos trotes tan? ¿épicos?

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