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Alto de San Fausto

Alto de San Fausto

OPINIóN
Actualizado 09/11/2021
Anselmo Santos

En los años 40/50 aún quedaban dos filas de portales prolongándose desde el lado sur de la Ermita de San Fausto, en dirección al actual cementerio, formando una calle entre ambas. Los tejados eran más altos en el lado interior de la calle y vertían hacia atrás? El tejado era de tejas de barro cocido y las paredes estaban hechas de piedra seca a dos lienzos, para darle más solidez. Cada una de las filas de soportales estaba dividida internamente en locales o habitáculos separados por paredes, también de piedra seca a dos lienzos; cada local tenía una especie de mostrador en la entrada como de medio metro de longitud, hecho de lanchas de .piedra donde se despachaban las distintas mercancías que se vendían en cada uno de ellos"?

Alto de San Fausto | Imagen 1Esta descripción pormenorizada la hacen Julio Iranzo y Jacinto Frades, en Fundación Historia y Cultura de El Cerro 'Boletín número 42. Agosto 2021. Año IV-El Cerro. Historias y costumbres'.

Y? ¿Por qué la repito yo ahora?, pues muy sencillo y también sentimental, pues esta descripción que ellos narran del Alto de San Fausto me ha traído recuerdos eternos que jamás se borraron de mi mente. Y puedo decir que esos sentimientos mandan independientemente de la edad, y que a más años, más recuerdos y más momentos para compartir? ya que de esta historia humana y tal vez divina que pretendo contar han pasado 75 años.

Y fue en los años 40/50, en este caso el 46, cuando con mi padre (médico en El Cerro) y el tío José Luis (médico en Lagunilla), junto a Luisito su hijo y mi primo unos años más joven que yo "deambulábamos" por estos Portales de San Fausto- (Ver foto), en un día de Feria Grande y pletórico de gente variopinta y singular; hombres y por aquel entones pocas mujeres, de oficios varios, personajes que bulleron en ambientes muy contrapuestos, artesanos, algún artista y nosotros? un mundillo humano discreto en cualidades y rico en virtudes. En un batiburrillo entre telas, aperos de labranza, ferretería, mantas, candiles y carburos (no había luz eléctrica), zapatos y muchas cosas más?

Decía que nuestra cuadrilla deambulaba de puesto en puesto y portal y portal. Hasta que recalamos en uno de ellos que hacía las veces de Taberna, donde el vino de las vides del lugar era la única bebida que se despacha a destajo, hasta tal punto, que cuenta Reyes Hernández, un vecino singular: "Que él vendió, un año que se quedó con la taberna, 70 cantaras de vino y que los caballos de carga casi no daban abasto a subir el vino que vendía"? y ¡allí fue! Donde mi primo Luisito y yo, tomamos, mejor dicho, probamos nuestro primer sorbo que nos supo rematadamente mal. Y que muchas veces he pensado en el trascurrir de larga vida de ser la consecuencia directa del poco aprecio por esta bebida. He pensado también; que tal vez fue una estrategia propiciada por nuestro progenitores para apartarnos de la ingesta de vino de por vida. Tarea por otra parte difícil de conseguir; aunque por mi parte y un tanto avergonzado debo decir: "Que no soy de vino. Y cuando voy a algún restaurante (los que me conocen bien lo saben), siempre digo: "Para mí, vino de la casa y? gaseosa". Lo cual cuenta con severos reproches, que me rebajan la estima. Aunque debo añadir presto; que cuando yo pago? ¡Los demás que pidan lo que les apetezca!

Desafortunadamente, de aquellos portales de El alto de San Fausto nada queda de ellos. El paso del tiempo los ha "machacado" (Ver foto). Claro es, que también andamos renqueantes y con gotera los pocos que afortunadamente, aún sobrevivimos de aquellas Ferias que fueron el centro de agitación comercial y festiva que se celebraba el 28 de septiembre, en función y acto solemne que allí se realizaba, congregando a tantas buenas gentes?

Yo me alegro mucho ¡sin haber tomado ni una gota de buen vino! de haber recordado hoy: "Aquel lugar entrañable, donde en mostrador como de medio metro de longitud, hecho de lanchas de piedra, y de haberme topado con tan variado personal. (Ver foto). También de haber "encontrado" ese Boletín de mis amigo "cerrúos" Julio y Jacinto que me ha alegrado el día. Pues me ha traído recuerdos de aquellos 12 años de edad en esta Alto de San Fausto que siempre he añorado, y del que seguiré escribiendo pues quedan muchas historias humanas y divinas por contar?

De momento hoy ha sido un verdadero placer.

¡Viva el Alto de San Fausto y sus portales!

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