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Actualizado 04/10/2021
Charo Alonso

El proyecto sigue creciendo con el objetivo de difundir la música original creada en esta provincia

Todo empezó, como empiezan tantas cosas, alrededor de una mesa en buena compañía, festejando la presencia bienhechora e intangible de Basilio Martín Patino. Su última película había sido proyectada al aire libre en el Barrio del Oeste y celebrábamos la alegría del "Libre te quiero" cuando la periodista Elena Martín, en presencia de Inmaculada Cid, el crítico de cine que nos honraba con su presencia, Javier Tolentino, y Charo García Diego, le propuso a Fernando hacer un programa de música en la Radio del Barrio del Oeste.

Aquello no fue un sueño de noche de verano y tardaría en cuajar el tiempo suficiente para hacerse realidad entre los trabajos y los días. En el espacio íntimo y cálido del estudio de radio de la sede de ZOES pronto se sentiría Fernando como en casa frente a los micrófonos y los rostros de la música que la pandemia convertiría en ecos en la pantalla. "A Nuestro Ritmo", concebido en la cercanía de la charla, comenzó a gestarse en la casa, al abrigo de la pandemia, primero como audio y luego, gracias a las videollamadas, con la imagen de los entrevistados. Un formato que se ha repetido semana tras semana, poniéndole música no solo al transcurso de aquellos días inciertos, sino durante dos años, a nuestra pequeña historia musical de Salamanca. De ahí que sea tan memorable este aniversario, dos años de programa, uno de ellos prácticamente en el cuidado y el aislamiento del confinamiento. Un confinamiento que trató de paliarse con iniciativas como "Resistencia musical contra el coronavirus" que empujó a los músicos de Salamanca a grabarse en la quietud de sus casas tocando y haciendo aquello que la pandemia nos arrebató: música para todos.

Era el deseo de Fernando no hacer un programa de música, sino de música salmantina, de todos los estilos, pero hecha aquí. Música creada en Salamanca para una emisora de radio que nació del empeño vecinal y de la fuerza del asociacionismo. Algo que le sienta muy bien, porque Fernando Sánchez Gómez no es solo un divulgador musical que se inició en este mundo en los tempranos años ochenta, sino una de las personas que más y con más fuerza creen en el trabajo asociativo, en el proyecto común, en aquello que es de todos y de otros? De ahí que se sienta tan cómodo en el proyecto de ZOES siendo capaz de divulgar la obra de los demás con un empeño y una generosidad que quizás pudieron ser muy comunes en los años ochenta? aquellos en los que descubríamos esa postmovida provinciana llena de locales de ensayo, maquetas precarias, conciertos en los que se iba la luz, letras intercambiadas en servilletas de papel, instrumentos duramente comprados? pero que en la actualidad resulta tan heroica como inusual. Divulgar la música creada en Salamanca? ¡Qué necesario empeño y con qué tenacidad lo ha asumido de nuevo! Nada de eso de ¿Qué hay de lo mío? Sino ¿Qué hay de lo tuyo y cómo hacerlo nuestro? Y eso que Fernando ha publicado recientemente un disco de música instrumental en el que ha contado con la colaboración de una veintena de músicos.

Corría el final de los ochenta cuando Fernando participaba de un grupo de música llamado "Cyborg", componía, tocaba y se dejaba todos los esfuerzos en el Colectivo de Músicos y en la difusión de la música salmantina. Escribía para los periódicos charros como La Gaceta, colaboraba en revistas universitarias, incluso publicaba un fanzine de música salmantina titulado "El Mes", curiosa sigla de "música-creada-en-Salamanca"? juego de iniciales donde el único tema, a través de artículos, críticas y entrevistas, era la música salmantina? Un empeño que no solo se materializaba en papel, porque Fernando tenía un programa en Radio Sol titulado "A Nuestro Ritmo" ¿Les suena? Sonaba precisamente en una emisora local donde la particular voz de Fernando era la de un avezado locutor con gracia, con gancho y sobre todo, con un infinito conocimiento de lo que hablaba porque lo vivía. Era aquel un tiempo de creatividad jubilosa, de creatividad colectiva, un tiempo que fue dejando paso a las obligaciones de los estudios, de los trabajos y los días, las responsabilidades, la música que se aparca o que quizás, se convierte en un decente y docente medio de ganarse la vida.

Pero es precisamente la música una amante tenaz y aún un tanto olvidadiza, regresa con todas sus ganas y no como un eco, sino como una fanfarria. Y de repente sentimos la necesidad de hablar de música de Salamanca? y encontramos de nuevo el ritmo sincopado de la asistencia a los conciertos, el enterarse de las novedades, recordar a los que nunca se fueron a los que siempre estuvieron? y medio de ese proceso de regreso, Elena Martín, insigne periodista de esta Salamanca nuestra, una noche de verano, le propone a Fernando volver a la radio para hablar de música ¿Música creada en Salamanca? ¡Por supuesto! Si hay algo que define a Fernando es la fidelidad a lo que verdaderamente le importa, y la capacidad de trabajar en compañía y la generosidad. De ahí que, también gracias a la casualidad, encontrara en el camino a quien regresaba de donde nunca se fue: el periodista salmantino Víctor González Villarroel, autor de uno de los pocos libros escritos sobre el panorama, riquísimo, de la música salmantina Historia incompleta del pop y el rock en Salamanca, que se convierte en su "arqueólogo musical" y compañero de andanzas por esta historia de la música salmantina que tienen que completar ellos, Víctor y Fernando, con esa gracia con la que abordan los programas semanales de "A Nuestro Ritmo". A Víctor le puede la erudición musical, la ironía sabia de periodista de raza y el profundo conocimiento de grupos y gentes que se retrotraen a los primeros tiempos del pop y el rock salamantino; a Fernando, partícipe de aquellos años ochenta benditos de grupos y creatividad, le gana la curiosidad y la mirada limpia capaz de echar la vista atrás, disfrutar el presente y apostar por un futuro creativo que nunca se detiene. Para él ningún pasado fue mejor sino solo eso, espacio que celebrar, recordar y seguir adelante.

¡Qué diferentes aquellos años y sin embargo que parecidos! Escuchar la música creada en Salamanca, difundirla, acudir a los conciertos, aprender sobre ella, mimar a los músicos, participar de las propuestas de las instituciones, meterles caña, sí, porque necesitamos más, porque hay que programar, cuidar, mostrar, seguir apoyando el talento que no cesa? esa tarea de los ochenta por la que Fernando y su gente apostaron en los ochenta es ahora igual de necesaria. Con los nuevos medios, la rapidez que nos caracteriza, convirtiendo el fanzine de entonces del que se llegaron a repartir 1.500 copias gratuitas, en una publicación digital, haciendo no solo un postcast, sino un videocast, mezclando la entrevista, el vídeo de las canciones, la difusión y el análisis, el recuerdo y la apuesta por lo nuevo? Semana a semana que podemos recorrer porque los programas están guardados, dos años de tarea, en la fantástica página web de ZOES para retomar de nuevo cada pieza con ganas no solo de informarse sobre la actualidad musical salmantina, sino con voluntad de consignar la historia. Indudablemente, estamos de enhorabuena y hay que celebrar los dos añitos en los que "A Nuestro Ritmo" ha regresado con todos los honores. Y los honores han de ser música, un encuentro, un concierto, una fiesta en la Biblioteca Municipal Torrente Ballester el jueves 7 de octubre a partir de las 20.00 horas. Como cierra Fernando su reencontrado programa de radio ¿Te lo vas a perder?

Charo Alonso.

Fotografía y diseño: Carmen Borrego.

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