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El corto verano de la anarquía

El corto verano de la anarquía

OPINIóN
Actualizado 18/09/2021
Ángel González Quesada

Aunque la crítica y comentario de libros corresponde a otros ámbitos y otros nombres del periodismo, por una vez se atreverá este articulista a recomendar vivamente la lectura de un libro (en realidad, de muchos libros), relacionado con una idea político-filosófica que el siglo XX ha querido arrumbar y que, durante los años de su presencia, alumbró una de los mayores ejemplos de autenticidad en el pensamiento político que ha tenido y tendrá la lucha por la justicia: el anarquismo.

El libro, cuyo autor Hans Magnus Enzensberger publicó originalmente en alemán en 1972, ya explicita el contenido en su propio título, El corto verano de la anarquía. Vida y muerte de Durruti, una suerte de biografía del anarquista español Buenaventura Durruti (1896-1936), y también, principalmente, una inmersión literaria, histórica, política y filosófica en la naturaleza del anarquismo, un movimiento político al que intereses de todo tipo han intentado desprestigiar, anular y menospreciar, pero que sigue existiendo como anhelo real más que utopía en el pensamiento que considera a la persona, al sujeto de la vida, al individuo pensante, como dueño de sí y capaz de organizar tanto su propia existencia como el contenido y naturaleza de sus relaciones políticas, sociales y de convivencia.

Conocer en profundidad qué es el anarquismo y los movimientos políticos y sociales en que se creó esta singular corriente de pensamiento, y saber qué significa, qué pretende, busca, anhela o propone, es tarea imprescindible para quienes no quieran seguir siendo manipulados, engañados y confundidos, ni en la historia ni en la utilidad del pensamiento, en unas sociedades que hoy confunden, muy interesadamente, la palabra anarquía y el movimiento anarquista con la celebración del desorden, el descontrol y el caos.

Ni siquiera un somero comentario del contenido de los autores capitales en la creación del anarquismo, Proudhon o Bakunin, o una inmersión en los orígenes de un movimiento que hunde sus raíces en las luchas reivindicativas de los pobres, mendigos y marginados de la Edad Media, servirían para un conocimiento siquiera superficial de todo lo que significa el movimiento anarquista, de sus cambiantes variables de mutualismo, anarquismo colectivista, anarcomunismo o anarcosindicalismo, muchos de los cuales, en diferentes etapas de la historia, sirvieron de cauce para reivindicaciones y luchas teñidas siempre de una rebelión ante los monopolios de la fuerza ejercidos por estados y naciones basados en la apropiación de los medios de producción y cauces de vida, y del chantaje a la voluntad de las masas por élites militares, religiosas, económicas y políticas.

España fue uno de los últimos reductos del anarquismo y, tal vez fuese la muerte de Durruti, el 20 de noviembre de 1936 durante su lucha por la defensa de la legalidad constitucional frente al golpe de estado fascista de las tropas de Franco, el último acto de la presencia más notable del movimiento anarquista y sus grandes organizaciones (CNT, FAI) en la política española. Asesinado vilmente (no en batalla, sino en una calle de Madrid por un sicario asesino emboscado), Buenaventura Durruti es un personaje histórico que simboliza en sí mismo toda una corriente de pensamiento, de sensibilidad, de anhelo y de lucha, también de violencia, radicalismo y barbarie que, sin duda, como una de las aventuras más fascinantes del siglo XX, merece ser conocida.

El libro de Enzensberger (en castellano Ed. Anagrama, 1998, traducción de J. Forcat y U. Hartmann), es una oportunidad única para no solo conocer y profundizar en un personaje español único en la historia, sino para acercarse a una época especialmente significativa que condiciona todavía, y mucho, nuestra cotidianidad política y que, además, basado el libro exclusivamente en documentos, reportajes, discursos, octavillas o folletos, así como en la memoria de testigos oculares, como afirma su autor "no está escrito por nadie, y por una razón poderosa: ningún escritor se hubiera arriesgado a escribirla, porque se parece demasiado a una novela de aventuras".

La política española, y específicamente la historia política española, tan manipulada, manoseada, ocultada y tergiversada, sigue teniendo también una gran deuda con el anarquismo y con la historia del movimiento anarquista español. La lectura del libro de Enzensberger, entre otros (por ejemplo, El movimiento anarquista español, de Antonio Padilla, ed. Planeta, 1976) se vuelve necesaria, casi imprescindible, para quienes, más allá de las manufacturas históricas, los fascículos encuadernables y los falsos baúles de recuerdos, quieran conocer que somos lo que somos por lo que otros fueron, entre ellos, los anarquistas.

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