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Muñecas rotas, teatro salmantino en el mejor de los escenarios
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en el patio chico

Muñecas rotas, teatro salmantino en el mejor de los escenarios

CULTURA
Actualizado 21/08/2021
Charo Alonso

Dentro del excepcional programa de "Plazas y patios" el grupo Komo Teatro recrea un doloroso episodio reciente de la historia salmantina

De nuevo el Patio Chico, escenario que enmudece a los actores por esa belleza que se alza tras ellos, es el mejor de los espacios para recrear las historias de Salamanca que los grupos de teatro han convertido en obras para aplauso del público. Música salmantina en el patio del DA2, teatro salmantino sobre Salamanca y Jazz internacional en este rincón monumental de una ciudad que asiste a una programación excelente de la mano de compañías como Etón Teatro, Introssión Teatro, La Befana Producciones, Edulogic, Saldaña y Carioca y estos últimos fines de semana del verano, Komo Teatro.

Muñecas rotas, texto de Roberto Sánchez Nieto adaptado por Amalia de Prado, directora junto a Félix Nieto de la obra, es el recordatorio de un episodio de nuestra historia reciente que recrea dolorosamente, en tiempos de talibanes y falta de derecho de las mujeres, la supuesta protección que brindaba la congregación de las Adoratrices unidas al franquista Patronato de Protección a la Mujer, a aquellas víctimas de situaciones atroces que se convertían doblemente en maltratadas. Partiendo de una idea de Amalia de Prado, excelente en su esperpéntica interpretación de la monja encargada de custodiar a las mujeres "descarriadas", Sánchez Nieto ha situado la acción de la obra en el mismo momento en el que se produce el Golpe de Estado de Tejero para recordarnos los últimos coletazos de una de las más sórdidas historias de la infamia cometida contra las mujeres. Fundada en 1856 en Madrid por una dama noble para acoger a las "descarriadas" víctimas de los embarazos no deseados, la violencia o la prostitución, la congregación de las Adoratrices se convirtió en los años de la dictadura en una auténtica cárcel donde las muchachas "difíciles", sometidas a violaciones o abusos eran reeducadas y, en numerosos casos, obligadas a dar a sus hijos en adopción dando lugar al episodio, nunca suficientemente esclarecido, de los bebés robados.

Muñecas rotas atraviesa los muros del convento de las Adoratrices, ese espacio que en el imaginario salmantino guarda tantas historias de desgracias e incluso, episodios de amor y fugas, para detenerse en cuatro mujeres obligadas a vivir en la comunidad, ganándose el sustento cosiendo para afuera y esperando el nacimiento de sus "muñecas" que serán colocadas en los hogares de miembros destacados de la comunidad. Mujeres jóvenes cada una con una historia particular, casi niñas que se comportan como tales frente a la senilidad de su guardiana, la inocencia del joven curita gallego y la ferocidad de "Monseñor" la representación en la increíble voz del actor Félix Nieto de la rapacidad de la iglesia, la negación de estas muchachas a las que se les arrebata no solo su dignidad, sino el fruto de su desgracia.

Una historia dolorosa que, en el trabajo de Komo Teatro, tiene la gracia y el humor de sus puestas en escena, fantástica mezcla siempre de la música, la canción, la comicidad de texto y actuación y la absoluta tragedia. Un contrapunto que saben trabajar fantásticamente en todos sus trabajos y que en este caso es aún más notable: las chicas juegan con muñecas, cosen, se divierten, hacen todo tipo de travesuras propias de su condición casi infantil, y al mismo tiempo, se enfrentan a la desgracia e incluso, a la ruptura dramática con su desolador destino. Frente a ellas, fantásticas las actrices, un coro lleno de gracia, la iglesia muestra su rostro benevolente ?el personaje interpretado por Amalia de Prado-, su futura visión más moderna en el caso del cura joven que tan fantásticamente recrea Bernardo Barrios y su más terrible representación, la del Monseñor de Félix Nieto capaz de todos los vicios que es un auténtico placer para el público frente a la puerta de madera y remaches centenarios de la puerta de la catedral.

Gracia y desgracia, la obra funciona como un reloj marcado por el ora et labora de las "arrecogidas" que nos recuerdan a las protagonistas de Martín Recuerda, cuyo teatro se desarrolló muy cerca de aquí, en el Aula Juan dell´Enzina. En ella la historia muestra los cambios que se producen en la sociedad española que lee Interviú, escucha música rock, ve la televisión y asiste, en un momento sumamente dramático en la obra, a la posible ruptura de este aperturismo que, sin embargo, no ha llegado aún a las peores maneras de la iglesia que tras la apariencia de ayuda y apoyo, mantiene a estas mujeres presas siendo capaz de arrebatarle a sus hijos para comerciar con ellos. Una historia dolorosamente cierta, sin resolver, que la obra denuncia con un diálogo chispeante, divertidísimo, dramático y vivo que las actrices Débora Martín, Elisa Coca, Edith del Campo y Ruth Gala llevan a escena con una interpretación expresionista, intensa, divertida, fantástica. Mujeres, casi niñas sometidas a la brutalidad de sus historias personales, su reclusión, su esclavitud y su destino que, en un quiebro, parece enderezarse.

Reivindicación, recreación de una historia reciente, reconocimiento de aquello que ahora, dolorosamente, trasladamos a lo largo de la geografía a un país que se dispone a legislar sobre la vida y los cuerpos de las mujeres, la obra es un artefacto explosivo lleno de gracia que nos sitúa en un tiempo en el que el país dejaba atrás su historia de sometimiento para entrar en una época en la que ahora, nos resulta inconcebible recorrer estas historias tan cercanas. Sin embargo ¿Quién no conoce alguno de los episodios que se dieron tras los muros de las Adoratrices, este espacio que el mismo Ayuntamiento de Salamanca pretende convertir en un jardín para la ciudad? ¿Quién no recuerda los primeros años de la década de los ochenta en la que escuchábamos aquello de "las chicas son guerreras" o asistíamos a las primeras películas de Almodóvar? Cercana, cierta, comprometida, la obra nos golpea y nos hace reír y pensar a la vez, ahí en las paredes de una catedral convertida en el más hermoso de los escenarios, en el decorado más impresionante. Y a sus pies, esperpénticos, reales, llenos de gracia, los actores interpretan un tiempo que hemos dejado atrás sin restañar las heridas, mientras las muñecas rotas son apartadas de lado, cosidas y recosidas, desgarradas y deshilachadas? Mientras, suenan la banda sonora de nuestra vida y los aplausos para conjurar un tiempo doloroso, una herida que aún sangra y que restañamos con el recuerdo y el reconocimiento. Bravo por el teatro? por Komo Teatro.

Charo Alonso.

Fotografía: Fernando Sánchez Gómez.

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