Antes de acceder a la Plaza Mayor y también en otros puntos
del centro histórico de Salamanca se podía apreciar hasta hace unos años esta estampa.
La máquina de las pipas y los que la regentaban repartían sobre todo sonrisas y un trato directo y exquisito. Carmen Díaz Álvarez recupera para los lectores estas bonitas imágenes que ya no podemos disfrutar.
Hay que quienes la recuerdan por sus sabrosos cacahuetes. La primera de ellas y que encabeza esta serie es del fotógrafo salmantino Andrés Santiago.