, 23 de enero de 2022
Volver Salamanca RTV al Día
Con Lilliam Moro (y con Gastón Baquero)

Con Lilliam Moro (y con Gastón Baquero)

OPINIóN
Actualizado 16/05/2021
Alfredo Pérez Alencart

Con Lilliam Moro (y con Gastón Baquero) | Imagen 1

Lilliam Moro, Alfredo Pérez Alencart y Jacqueline Alencar (foto de José Pulido)

Con emoción contenida participé ayer, 15 de mayo, en un conversatorio sobre la vida y obra de la poeta cubano-española Lilliam Moro (La Habana, 1946 ? Miami, 2020 ). Este coloquió estuvo coordinado desde Quito por Yankilé Hidalgo, y se organizó para celebrar la publicación de voluminoso libro "Dossier Lilliam Moro', el cual estuvo a cargo del escritor cubano Héctor Manuel Gutíerrez y salió publicado bajo el sello de Dos Islas, editorial que dirige la poeta Odalys Interián, a quien también tuve el gusto de mencionar en mi breve intervención, al igual que a Pío Serrano y a Julia Peña, compañera inseparable de Lilliam.

Lilliam Moro salió de Cuba en 1970, vivió en España más de cuarenta años, y residió en Miami desde 2011 y donde falleció el 14 de marzo de 2020. Estudió Magisterio (Instituto Pedagógico Makarenko) y Letras y Artes (Universidad de La Habana). En España se dedicó a la edición y las artes gráficas y realizó ediciones críticas-didácticas de clásicos de la literatura como Novelas ejemplares, de Miguel de Cervantes (1977); El Lazarillo de Tormes, Anónimo (1977); La Celestina, de Fernando de Rojas; El burlador de Sevilla, de Tirso de Molina (1977); La vida es sueño, de Calderón de la Barca (1977); Peribáñez y el Comendador de Ocaña, de Lope de Vega (1977); La verdad sospechosa, de Juan Ruiz de Alarcón (1977); Poema del Cid, Anónimo (1977); Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes (2002), entre otras.

Poeta y narradora, su obra poética comprende La cara de la guerra (Madrid, 1972), Poemas del 42 (Madrid, 1989), Cuaderno de La Habana (Madrid, 2005); Obra poética casi completa (Miami, 2013), Contracorriente (2017), El silencio y la furia (2017), Tabla de salvación (2018) y Ese olor a después (2020). También publicó dos novelas: En la boca del lobo (Madrid, 2004: Premio de Novela Villanueva del Pardillo) y 'Las reencarnaciones de mamá Inés (2020).

Recordar que en 2017 obtuvo el prestigioso Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador por 'Contracorriente', libro que fue publicado por la Diputación de Salamanca. En Salamanca participó en dos ediciones de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que vienen celebrándose en la capital del Tormes desde hace 23 años. También en varias antologías que tuve la fortuna de coordinar coordinadas por A. P. Alencart.

En el conversatorio-lectura de anoche leí dos poemas. Uno de Lilliam, dedicado a Gastón Baquero (memoré que hace 24 años, un 15 de mayo, falleció en Madrid uno de los más notables poetas de nuestra lengua). El otro, un poemita mío dedicado a Lilliam.

Entrañable acto en el cual estuvieron invitados una veintena de escritores.

Con Lilliam Moro (y con Gastón Baquero) | Imagen 2

Alencart, Baquero y Jacqueline Alencar, en el Aula de Salinas de la Universidad de Salamanca (1992)

Poema de Lilliam Moro

GASTÓN BAQUERO Y SU ROSA DE VILLALBA

Yo vi una rosa en Villalba:

era tan bella, que parecía la ofrenda hecha a las rosas

para festejar la presencia de las rosas en la tierra.

(GASTÓN BAQUERO, "Discurso de la rosa en Villalba")

En Madrid siempre hay una llovizna fina

para calar el alma del que llega

a esta tierra que no es de promisión

sino un túnel al fondo de uno mismo.

Está prohibido pensar en el pasado,

en los momentos que creíamos buenos

con aroma a café y a una cocina íntima

que iluminan los ojos de la madre.

Pasado el desconcierto inicial, el titubeo,

el adaptarse a los olores nuevos,

al silbato del Metro,

tenemos que inventarnos:

todo a partir de ahora será inédito

excepto el pasaporte

y el acento que nunca perderemos.

Cuánta tranquilidad nos da el anonimato

y el simple regocijo de nombrar

la rosa de Villalba.

Con Lilliam Moro (y con Gastón Baquero) | Imagen 3

Alfredo Pérez Alencart, Lilliam Moro, Pilar Fernández Labrador y Carmen Ruiz Barrionuevo (foto de Jacqueline Alencar)

LILLIAM MORO

Por ella, frágil ruiseñor,

nada de lágrimas o epicedios:

su sombra no se ha perdido,

ni sus frutos o palabras desterradas

que nunca se fatigan de vencer.

Así de discreta es la ley

que entroniza el verso

toda noche alfombrada de islas

y estrellas.

En un ramaje, con voluntad

de sosiego, sigue

oyéndose su cántico.

Así rescata su sombra

y ya ninguna hora nos resulta

irremediable.

(A. P. A.)?

Comentarios...