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María Luisa Santos Barco, agricultora: “En el mundo rural la mujer siempre ha estado detrás...
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Día de la Mujer

María Luisa Santos Barco, agricultora: “En el mundo rural la mujer siempre ha estado detrás...

LAS VILLAS
Actualizado 08/03/2021
Jorge Holguera

María Luis Santos Barco es de las pocas mujeres salmantinas agricultoras de profesión que puede presumir de trabajar en el campo las labores propias del secano, desde labrar la tierra hasta el empacado de la paja de cereal. Tiene su propia explotación y trabaja con su esposo, Luis Herrera, y su hija, Rocío Herrera. Principalmente producen cultivos de secano como cebada, trigo, girasol, avena y forrajes. Ambos viven la mayor parte del año en la Finca La Carolina de Cantalapiedra donde tienen cultivos. Además tienen labor en Vallesa de Guareña y en Carrascal de Barregas.

Su trabajo es el de llevar la explotación. Entre otras tareas que realiza, destacan las realizadas con tractor. "voy a arar, a sembrar, a tirar herbicida, a tirar el mineral, a empacar en verano, a vender la paja, a vender el grano, a pagar a la gente y a cobrar". Desde que se casó con Luis Herrera, se desplazaron a vivir a la finca La Carolina de Cantalapiedra, y ahí comenzó a implicarse en las tareas del campo. Al principio, tenían vacas moruchas de carne y empezó a ayudar a su marido a echarlas de comer cada día. "Ahí empecé, de ahí pasé a recoger los paquetes de paja, luego cogía el tractor mientras él iba a comer y ya como me gustaba me fui metiendo más", explica.

Empezó con 18 años y dice que al principio no sabía ni diferenciar la cebada del trigo, porque es de Salamanca capital. Por ello recuerda que cuando fueron a vivir a la finca le decían a Luis: "esta se te escapa cualquier día y te quedas sin mujer". Sin embargo, María Luisa se adaptó perfectamente y descubrió que la agricultura es lo suyo. "Me encanta sino no lo haría, porque esto tiene que gustar", destalla. "Es un trabajo muy duro, pero lo hago porque me gusta", anota. Entre sus labores preferidas está la de empacar, o labores culturales como pasar el cultivador o la vertedera. También la gusta encargarse del papeleo. Lo menos agradable para ella es realizar mantenimientos como cambiar las rejas, aunque también lo hace si es preciso.

A parte de las labores del campo en su caso se encarga de las tareas del hogar y cuidó de sus hijas hasta que se independizaron. En este sentido afirma que a las mujeres de su época los maridos no les ayudaban. Ahora no sabe si las chicas jóvenes se sienten más apoyadas en este sentido.

A las mujeres que realmente les guste la agricultura, les recomienda que se impliquen, como lo hizo su hija Rocío Herrera, que es agricultora como ella. Es consciente que los comienzos son duros, sobre todo si no hay apoyos, como el que sí tuvo su hija. Pero sobre todo incide en que es necesario que les guste porque la agricultura es dura, y hay veces en que hay que estar hasta diez horas en el tractor, aunque también hay épocas en que se puede estar sin hacer nada.

En alusión a la igualdad, María Luisa opina que "teníamos que ser todos iguales, los hombres y las mujeres porque al fin y al cabo hacemos todos lo mismo, lo que pasa es que en el mundo rural la mujer siempre ha estado detrás del hombre. El hombre siempre ha estado en primera posición y la mujer, que ha hecho muchos trabajos de huerta, de ganados, de ir a sembrar con el hombre, siempre ha estado detrás. El mundo agrícola ha sido un poco machista en ese aspecto. Esperemos que vaya cambiando. Poco a poco va cambiando, pero tiene que cambiar mucho".

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