Tras la eucaristía se entregaron el bollo y la naranja a los asistentes tal y como marca la tradición de la Cofradía del Niño Jesús de Praga
Alba de Tormes celebró este domingo la fiesta del Niño Jesús de Praga con una eucaristía y con la tradicional entrega del bollo y la naranja a los asistentes tal y como se hacía antes desde la Cofradía del Niño Jesús de Praga. Debido a las restricciones, la tradicional procesión que recorría las calles de la villa ducal portando la imagen del Niño Jesús de Praga no pudo celebrarse, mientras que la eucaristía lo hizo con un aforo limitado.
Después de un parón de casi medio siglo, la celebración de la fiesta del Niño Jesús de Praga tuvo lugar por cuarto año consecutivo, consolidándose entre los albenses más pequeños y también entre los más grandes que recuerdan dicha celebración de su infancia.
Gracias a esa devoción e interés por recuperar este fiesta, la Cofradía del Niño Jesús de Praga de Alba de Tormes puede presumir ya de haber superado los 400 cofrades en apenas un año de vida.