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“Por favor no dejes de venir, solamente te tenemos a ti”
ROBERTO JIMENEZ

“Por favor no dejes de venir, solamente te tenemos a ti”

ALBA DE TORMES
Actualizado 30/04/2020
Roberto Jiménez

Ricardo es vendedor de productos de alimentación con su camión - tienda por zonas rurales, su trabajo es la principal fuente de abastecimiento para los pueblos pequeños

Ricardo Pérez, más conocido como 'Richard', de Fruterías Tejedor, lleva casi un cuarto de siglo trabajando en el sector de la alimentación y desde hace varios años recorre varios pueblos de la provincia de Salamanca con su camión-tienda.

Es la tercera o cuarta generación de un negocio familiar que arrancó en Navales y al que su padre Juan Pérez, como vendedor ambulante dedicó 50 años de intenso trabajo en la comarca de Alba de Tormes.

El confinamiento a causa del coronavirus ha provocado que, en cierta forma, la vida en los pueblos pequeños sea un poco más complicada, especialmente cuando los vecinos tienen que realizar la compra. En estos días, Ricardo Pérez Tejedor se ha convertido en la principal fuente de suministro de productos de alimentación para muchos vecinos de pueblos como Cilloruelo, Amatos de Alba, Aldeaseca, Pedrosillo y Galleguillos.

El aumento de ventas es patente en el número de horas que permanece ahora en alguno de estos pueblos. Es el caso de Cilloruelo, donde ha pasado de estar de cuatro a siete horas y de Amatos de Alba, una pequeña pedanía de Alba de Tormes a la que dedica ahora dos horas cada vez que acude, el doble que antes.

Principal fuente de abastecimiento

"Las venta se han incrementado en los pueblos un 50% durante el confinamiento, incluso se han sumado nuevos clientes", afirma Ricardo Pérez. Durante los días del Estado de Alarma, este vendedor, natural de Navales y residente en Alba de Tormes, ha visto como la media de edad de sus clientes, normalmente de más de 60 años, se ha rejuvenecido.

"Ahora la gente joven que permanece en los pueblos prefiere no arriesgarse a acudir a las grandes superficies y optan por acudir a nosotros", detalla Ricardo.

Para sus clientes, con los que tiene prácticamente un trato familiar, solamente tiene palabras de agradecimiento y son muchos los que le dicen "por favor no dejes de venir, solamente te tenemos a ti". El trato es tan cercano, que tal y como asegura Ricardo "a algunos les colocamos hasta la compra en sus casas debido a la confianza existente".

La gama de productos que comercializaba normalmente en su camión se ha visto ampliada. A la venta de verduras, frutas hortalizas, lácteos y otros productos de la compra habitual se suma ahora la venta de carne. "He triplicado la venta de yogures y también de otros productos adicionales como chucherías, bollería, frutos secos, encurtidos, cervezas y productos de limpieza como la lejía".

Durante tres días a la semana su despertador suena a las cinco de la mañana para acudir a Mercasalamanca, donde el mercado abre a las seis y allí pasa dos o tres horas comprando. "Durante los primeros días de Estado de Alarma faltaban muchos productos en las grandes superficies ahora ya se ha regularizado, aunque hay productos que siguen faltando", explica.

Donde no ha faltado la fruta de Ricardo Pérez Tejedor ha sido en lo seis supermercados a los que abastece, donde la venta y facturación se han incrementado al 100%.

Suspensión de mercadillos, la cruz de la moneda

Ricardo es un habitual de los mercadillos de Piedrahita y Santibañez de Béjar, suspendidos desde el inicio del Estado de Alarma. Estas cancelaciones suponen una merma en la facturación que se ve compensada con el aumento de la venta por los pequeños pueblos.

Aún así Ricardo se ha adaptado, en la medida de lo posible, con el reparto a domicilio en estas localidades y también ha visto incrementado el número de clientes que solicitan sus servicios en pueblos grandes como Alba de Tormes, donde su potencial comercial antes era menor.

Durante el confinamiento, 'Fruterías Tejedor' ha recibido la llamada de vecinos de más pueblos. "He tenido que decir que no a muchos pueblos donde no existía tienda, ya que con mi plantilla de tres trabajadores no tenía tiempo, ni disponibilidad suficiente para poder atenderles con garantías", concluye Ricardo Pérez.

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