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Tercera carta 

Tercera carta 

OPINIóN
Actualizado 13/04/2020
María Jesús Sánchez Oliva

Maldito Coronavirus: El pasado martes día 7, fecha en que fue fundada la OMS, (Organización Mundial de la Salud), como todos los años desde 1948, se celebró el Día Mundial de la Salud. Todos los años se elige para esa jornada un tema de salud específico a fin de destacar un área prioritaria de interés para mejorar la sanidad en todos los países del mundo.

El tema de este año ?formular una serie de recomendaciones encaminadas a fortalecer el personal de enfermería y de partería, algo fundamental para la consecución de las metas nacionales y mundiales en materia de cobertura sanitaria universal, salud maternoinfantil, enfermedades infecciosas y no transmisibles, incluida la salud mental, preparación y respuesta ante emergencias, seguridad del paciente y prestación de servicios de salud integrados y centrados en la persona? no ha tenido ninguna repercusión. ¡Menos mal! ¿Quién iba a creer que tales asuntos son la finalidad y la preocupación de sus socios

Para los ciudadanos de a pie, la OMS, como tantas instituciones, están más para adornar el sistema que para resolver y evitar problemas, y en la gestión contigo ha quedado de manifiesto: se sabía que tenías más visos de pandemia que de epidemia, pero en lugar de alertar a los gobiernos, de exigirles que tomaran medidas, siguieron insistiendo en que se trataba de una epidemia que no saldría de China, y aquí nos tienes, sometidos a tu mortífera voluntad, y lo más terrible de todo: en no pocos países sin las elementales posibilidades de higiene para hacerte frente, algo que nadie mejor que ellos para saberlo. Por todo esto sorprende que haya felicitado a nuestro gobierno por lo bien que ha gestionado el asunto a través del ministerio de sanidad. ¿Pero esto que es, un chiste, o la forma irónica de darnos un tirón de orejas? Para mí que se han liado al mirar el mapa y por proximidad nos han confundido con Portugal.

Si conseguimos salir de esta será gracias al personal sanitario, a los servicios de limpieza, a la Guardia Civil, al Ejército, a la Policía, a los empleados de los supermercados, a los bomberos, a los transportistas? y a todos los ciudadanos que, en no pocos casos, están trabajando por ello sin medidas de seguridad y sin equipos de protección, pero a los gobernantes, desde luego que no, porque salvo confinarnos en casa cuando ya campeabas a tus anchas por todo el país, aprobar prestaciones económicas sin saber de dónde van a sacar el dinero, repetirnos cifras de fallecidos que cada vez son menos creíbles, darnos consejos y pedirnos ánimo como si fuéramos menores de edad, nada tenemos que agradecerles.

Si algo bueno heredamos del franquismo fue nuestro sistema sanitario. En esto coincidimos todos. Claro que tenía sus carencias porque nada hay perfecto, pero en lugar de mejorarlo, se optó por empeorarlo, y para conseguirlo, en tiempos del expresidente Aznar, se trasladaron las competencias a los gobiernos autonómicos. Se alzaron muchas voces en contra, desgraciadamente, las menos, por no decir ninguna, de la clase médica, aquello era un gran error y no tardamos en comprobar que nuestro maravilloso sistema de salud empezaba a desmoronarse.

Las listas de espera solo se reducían en vísperas de elecciones, no sé si porque se manipulaban los datos, o porque se desviaban pacientes para hacerles pruebas a clínicas privadas; no había presupuestos para contratar personal, pero no faltaba para nombrar cargos; se cerraban plantas en los hospitales por falta de dinero, pero sobraba para enviar pacientes a ser operados a otras provincias, y si la intervención se hacía en clínicas privadas, hasta se les pagaban los gastos de transporte y acompañante, la falta de limpieza brillaba por su ausencia, escaseaban las medicinas, a veces faltaba hasta el alcohol y el algodón, y lo más lamentable: en el hospital de Soria, por ejemplo, para recibir un tratamiento de quince minutos pacientes con enfermedades graves tenían que hacerse doscientos kilómetros para recibirlo en otras provincias, y dudo que el empleado de la ambulancia cobrara por tantas horas y por tanto esfuerzo. En esta penosa situación nos sorprendiste tu, y si no teníamos medios para gestionar bien las situaciones normales, ¿cómo íbamos a poder defendernos con cierta normalidad de ti??

Por todo esto, mi aplauso de cada tarde, será para todos menos para nuestros gobernantes, eso solo será posible cuando unos y otros reconozcan su gran error y devuelvan las competencias al Gobierno central. Al menos tendremos a quien quejarnos con más posibilidades de ser escuchados.

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