El viernes, cuando parecía que el mundo estaba parado, tras el confinamiento y en Madrid nos decía adiós nuestra paisana sor Conce.
Nacida y criada en la calle Humilladero en una familia humilde, un día decidió ser Hija de la Caridad; y ahora nos dejado un ángel, sor Conce, Hija de la Caridad en el Colegio El Pilar de Vitigudino.
Siempre tendré el bonito recuerdo de cómo te desvivías por las ancianas y la gente enferma de tu pueblo. A las ancianas que cuidabas no le faltaba de nada, tenían lo más importante, ternura, amor y cariño, que era lo que tú sabías dar.
Recuerdo de niña, cuando iba al colegio, cómo paseabas a las ancianas, a tus niñas, como tú decías, por aquella galería, en la cual derrochabas paciencia y ternura.
Cómo me gustaba estar contigo, con esa personalidad de una gran mujer, luchadora y dispuesta siempre a ayudar a los demás. Fuiste un ejemplo a seguir con las personas más vulnerables. Recuerdo cómo llevabas a tus ancianas a misa a la capilla de la Virgen Milagrosa. Cómo olvidar esos bonitos recuerdos.
Dios se ha llevado un ángel y hoy en el cielo brilla una estrella, una estrella que velará y cuidará de todos.
Nunca podré olvidarte y recordaré todo lo que me enseñaste de tu gran amistad. Me enseñaste los valores que hoy defiendo y a ser una buena persona. Siempre me hablabas de mis abuelos, a los que trataste y con los que pasaste varias tardes charlando.
Por ser como has sido con todas las personas que has conocido, y con mi familia, gracias de corazón.
D.E.P.
Ana María Sevillano Rodríguez