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Racionalidad y sentido común frente al coronavirus

Racionalidad y sentido común frente al coronavirus

OPINIóN
Actualizado 09/03/2020
Antonio Matilla

Racionalidad y sentido común frente al coronavirus | Imagen 1

La memoria histórica tiene el inconveniente de ser subjetiva y, por tanto, fácilmente manipulable por intereses poderosos, políticos o de otro tipo. Por eso conviene hacer pequeños saltos en el túnel del tiempo, hacia atrás, que hacia adelante es mucho más complicado, los astrofísicos sentenciarán al respecto. Pues bien, dando un pequeño salto hacia atrás, hasta abril de 2009 nos encontramos allí con una situación similar a la actual: una serie de virus de la gripe, de origen animal ?cerditos o pollos-, recombinados con cepas viejas de gripe humana, consiguieron infectar a algunos seres humanos, se "humanizaron" dentro de ellos y, de ese modo, fueron capaces de contagiar a otros humanos, con el consiguiente susto y peligro pues, al ser virus "nuevos" para nosotros, no teníamos en el organismo ni en los laboratorios de la industria farmacéutica, vacunas o anticuerpos con los que combatir esa infección "nueva": la famosa "gripe A". Así fue, más o menos, algún epidemiólogo podrá desmentir o matizar lo que digo, y yo se lo agradecería mucho.

Vuelta a la cabina de la nave espacial que nos permite viajar en el tiempo. Apretamos el botón oportuno y nos volvemos a situar en el 9 de Marzo de 2020: El coronavirus Covid-19 es el que nos amenaza y nos angustia ahora, provoca muertes ?de momento menos que la simple gripe-, confinamientos de población, suspensión de clases en toda Italia, en Madrid, Vitoria y Labastida, en todos los tramos de edad y hasta propone recomendaciones litúrgicas.

Otro pequeño salto hacia atrás, hasta 2012: los laboratorios de investigación médica, después de arduo trabajo, consiguen una vacuna contra esa terrible gripe A de 2009 que ya está incorporada a la vacuna normal contra la gripe que yo mismo, y millones de personas, hemos recibido esta temporada. Esto de ir incorporando cepas nuevas de virus a las vacunas de la gripe es ya una feliz rutina que no nos exime de seguir trabajando año tras año en ello y que debería provocar en nosotros, usuarios normales de la Sanidad, tres actitudes: agradecimiento, confianza y responsabilidad. Agradecimiento por lo mucho que nos han ayudado hasta ahora ?aunque no sepamos nada de Bioquímica-, confianza en que lograrán controlar este nuevo coronavirus a la mayor brevedad (no hay que olvidar que los virus son mucho más antiguos que los seres humanos y por lo tanto, muy "sabios"; por su parte, los virus no deberían olvidar que, en el momento en que conozcamos su código genético, que parece que ya conocemos, más pronto que tarde tienen la batalla perdida contra la Humanidad y tendrán que esperar una oportunidad nueva. Responsabilidad, porque cada uno de nosotros, cada ciudadano, niños incluidos, tenemos que poner nuestra parte en el empeño: lavarnos las manitas, aprender a estornudar sobre el codo flexionado, quedarnos en casa viendo series cuando estemos malitos y no empeñarnos en ir a ver la peli o a escuchar la superconferencia superinteresante y vencer la rutina de ir a tomar el café con las amigas (Si Podemos se denomina a sí mismo "Unidas" ¿por qué no voy yo a hablar de amigas, así, en general?)?Y, llegado el caso, obedecer las normas de urgencia que puedan emanar de las autoridades competentes, que para eso están. Las autoridades lo harán lo mejor que puedan, pues si intentan politizar la situación se encontrarán con dos obstáculos: que la gente no es tonta y que "con la salud no se juega".

Así que nada de miedo, embridémoslo con la serenidad; confianza a tope en el sistema sanitario, en los médicos y en los investigadores y responsabilidad a prueba de individualismo posmoderno, o sea, por una vez obedecer las indicaciones de los que saben y tienen autoridad, aunque no sean de nuestro partido y aunque sirva de precedente.

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