, 23 de enero de 2022
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Violencia contra la mujer

Violencia contra la mujer

OPINIóN
Actualizado 19/08/2019
Antonio Matilla

?y contra los niños y contra los mayores?en el ámbito familiar, pero también en otros. Desde 2003 hasta ahora (datos provisionales a día de hoy: 40 mujeres asesinadas en 2019) han sido asesinadas 1.015 mujeres (mil quince). Parece que hay una tendencia a aumentar las denuncias y una ligerísima tendencia a disminuir el número de mujeres asesinadas, con un máximo de 76 en 2008 y un mínimo de 48 el año pasado. Esperemos que en 2019 pueda rebajarse la cifra, pero ya veremos a 31 de diciembre. En todo caso, son demasiadas víctimas. Deberíamos reflexionar. Voy a intentarlo, en forma de preguntas:

¿No será que la tentación de Caín sigue vigente? Puede discutirse. No puede discutirse, creo, que son demasiadas víctimas

¿Ha fracasado la revolución sexual en marcha desde Mayo de 1968, por poner una fecha simbólica? Se supone que la mayoría de edad lleva consigo un mínimo de madurez necesaria para convivir en paz en el ámbito de la pareja, de la familia y de la sociedad, en general. ¿No será mucho suponer? Pero ¿cómo detectar los casos peligrosos de zumbamiento mental? No es fácil en una sociedad democrática y, por ende, permisiva. Porque ¿cómo y quién es el responsable de esa detección y quién debe poner e imponer los límites? ¿Los jueces? Con su proverbial y necesaria parsimonia.

La mayor parte de los asesinos han pasado por nuestro sistema educativo, no todos, porque también hay un considerable número de extranjeros, tanto victimarios como víctimas. ¿Han fracasado los Planes de Educación vigentes? La mayoría de ellos inspirados por la izquierda y las opciones progresistas; los propuestos por la derecha, o han sido anulados o sus estadísticas serían irrelevantes al respecto, aunque coincidan con un período de ligera disminución de mujeres asesinadas, pues han tenido poco período de vigencia.

La ligera disminución que se aprecia en el número de mujeres asesinadas coincide con la drástica disminución de matrimonios contraídos "por la Iglesia", de modo que esta no debe ser la causa, e incluso la levedad de la disminución del número de asesinatos jugaría a favor de esta forma de contraer matrimonio. De los aproximadamente 1.500 matrimonios celebrados durante los últimos seis años en las parroquias que me han tocado en suerte, no me consta que haya habido ningún asesinato, aunque ciertamente no es un número relevante para la estadística, pero "la cera que no va delante es la que no alumbra", valga la paráfrasis negativa del refrán.

Sea como fuere, es un problema y una responsabilidad que nos atañe a todos. No deberíamos orientar las políticas públicas solo a lo negativo, a la represión del mal y al control de los casos de riesgo, sino al desarrollo integral de cada persona, especialmente de los niños y los jóvenes. Y en esto no debe haber monopolios, ni estatales, ni de partidos políticos, ni de lobbies. Tampoco debe haber "cordones sanitarios" impuestos por la nueva inquisición de lo políticamente correcto. Las sociedades abiertas pueden ofrecer suficientes garantías con tal de que todos nos impliquemos y nos responsabilicemos y no se nos impida aportar nuestro grano de arena.

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